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junio 15, 2021
Lo de Allá

La historia de las enfermeras de Malvinas

Al igual que los excombatientes, los pilotos y el que cargaba combustible al avión, las 14 enfermeras que curaron las heridas de los jóvenes en la Guerra también son heroínas. Pero “nuestra sociedad es muy machista, aunque se diga lo contrario” lamenta Ana Masitto. 

“El olvido, dice el poder, es el precio de la paz, mientras nos impone una paz fundada en la aceptación de la injusticia como normalidad cotidiana. Nos han acostumbrado al desprecio de la vida y a la prohibición de recordar.” Eduardo Galeano

Por Aldana Arén

El 9 de julio de 2019, Alicia Reynoso y Stella Morales fueron echadas de un desfile en Avenida del Libertador. El Ministerio de Defensa, a cargo de Oscar “Milico” Aguad, no las autorizó a participar junto a los otros veteranos. A quien sí se le permitió estar en ese mismo acto fue al ex líder carapintada Aldo Rico, cuya participación fue incluso defendida por el Ministro. 

Luego de este episodio, el reclamo de las enfermeras, encabezado por Reynoso, comenzó lentamente a tener espacio en los medios de comunicación. Esta semana, en el 39° aniversario de la Guerra de Malvinas, se estrenó un documental que cuenta su historia. En “Nosotras también estuvimos”, dirigido por Federico Strifezzo, las enfermeras Alicia Reynoso, Stella Morales y Ana Masitto vuelven por primera vez a Comodoro Rivadavia, donde curaron las heridas de los jóvenes que llegaban de la Guerra.

En 1982, una semana antes del inicio del conflicto, se instaló en la cabecera de pista del aeropuerto de Comodoro Rivadavia un Hospital de campaña que atendieron catorce enfermeras de la Fuerza Aérea el tiempo que duró la Guerra. El lugar estaba organizado en módulos, como vagones de tren. “Se unen unos a otros, donde estaba la recepción primero con dos camillas. Teníamos odontología, rayos. La terapia intensiva que era de seis camillas. Cada módulo tenía cocina, su baño” recuerda con precisión Ana Masitto. 

Masitto nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, y estudió Enfermería en la Facultad de Lomas de Zamora. En 1980 ingresó a la Fuerza Aérea como profesional de la Salud, desempeñándose en el área de Unidad Coronaria. En 1982 tenía 23 años y recuerda que recibió la orden “a tal hora tiene que estar con tal equipaje, salimos para Malvinas. Y no había oportunidad de decir ‘no quiero, me tengo que ir a despedir de mi mamá’, nada. Tenías que estar, era un orden.”

Soldadesca : Nombre femenino

1. Profesión o ejercicio de soldado.

Ya en Comodoro, el trabajo era de 24 horas. Los aviones, cuenta Ana, llegaban generalmente a las 2 o 3 de la madrugada, que era el horario en el que los radares no los percibían. Llegaban entre 30 y 40 soldados de no más de 20 años con heridas que Alicia Reynoso definió alguna vez como “heridas del alma”. Allí eran atendidos, curados o derivados a otro Hospital, según la gravedad. Además, las enfermeras preparaban “material” de primeros auxilios para que el avión llevara de regreso a Malvinas. Ana recuerda que dormían con el uniforme puesto, para estar listas si llegaba un avión con heridos.

A esta altura del relato, hay algo en lo que todas las veteranas han coincidido en distintas entrevistas: su rol, claro está, no sólo fue sanitario. También fueron amigas, hermanas y oídos para los soldados heridos. Madres, lo definió Masitto. Una vez más, las tareas de cuidado ejercidas por mujeres y asociadas a la maternidad. Y luego, hasta el día de hoy, invisibilizadas. 

Volver

“Estamos vivas, es lo importante. Podemos sacar todo. La angustia, la bronca y el dolor del olvido”. Ana y Alicia se abrazan, un poco llorosas. De fondo hay un paisaje árido, naranja, de pastos secos bajo el sol de la tarde.

Junto con Stella Morales, las tres volvieron al lugar en donde estaba instalado el Hospital de campaña en Comodoro Rivadavia para grabar el documental. “Íbamos con mucha emoción nosotras en el avión, sin saber con qué nos íbamos a encontrar” contó Ana. “Cuando fuimos al lugar donde estaba armado el Hospital encontramos el refugio a medio destruir, pero lo encontramos. Es fuerte, muy fuerte”. 

Silencio 

Al igual que muchos excombatientes, a Ana le costó 25 años poder hablar de lo vivido en la Guerra. Cuando aparecieron fotos, los recuerdos comenzaron a desbloquearse. “Yo nunca conté a nadie. A mi marido le conté hará 10 años, y ya hacía más de 25. No sé cómo surgió el tema. Vio fotos… yo no le había contado. A nadie”.

De la vuelta de Comodoro, Masitto recuerda poco. Sabe que se quedaron a desarmar el Hospital, pero no tiene registro del avión en el que volvieron. “Volvimos, tuvimos un día libre y al otro teníamos que seguir trabajando. No hubo tiempo para pensar ni para sentir nada” asegura, y agrega también que les dijeron “de esto no se habla”, porque haber perdido una Guerra “era como una vergüenza”. “Seguimos trabajando cada uno en lo suyo y nunca más se habló del tema”.

En 2012, a través de una Resolución del Ministerio de Defensa a cargo de Arturo Puricelli, el Congreso de la Nación otorgó un reconocimiento oficial a las enfermeras de la Fuerza Aérea que estuvieron en Malvinas. Sin embargo, ellas trabajan para que ese reconocimiento también sea popular. Dan charlas en escuelas, notas en los medios de comunicación, y ahora, el documental. “Queremos ser reconocidas como fue el piloto, que fue esencial, el que le cargaba el combustible al avión. Nosotras también cumplimos una función muy importante en el combate, en la guerra de Malvinas. Nosotras también estuvimos.”

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