San Luis en 72 horas: armando el itinerario perfecto

San Luis es un destino que ofrece la oportunidad de hacer muchas actividades en poco tiempo, sin pasar la mayor parte del viaje arriba de un auto. San Luis es una provincia ordenada, tranquila y en pocos kilómetros, el paisaje cambia —cerros, diques, miradores— sin perder demasiado tiempo en la ruta. Si el itinerario está pensado para una visita de 72 horas, lo mejor es programar una actividad por día. La primera jornada puede ser ideal para recorrer la ciudad, la segunda para descubrir los cerros y la última para un cierre más tranquilo, ya que nadie vuelve de las vacaciones con el mismo entusiasmo con el que las empezó.

Para que estas 72 horas sean efectivas, hay que pensar antes cómo viajar. Hay varios servicios de larga distancia que llegan a San Luis, y las ciudades de origen determinan el tiempo y la cantidad de horas de viaje. Es por eso que, antes de elegir el hotel, conviene mirar los horarios de micros a San Luis para organizar la llegada al hospedaje durante el día.

Día 1

Durante el primer día, si la llegada fue muy temprano, lo mejor es ir al centro y desandar el mapa. Las calles alrededor de la Plaza Pringles son un buen punto de partida: peatonales, cafés, algunos edificios públicos que cuentan un poco la historia de la provincia. La Catedral y el MUHSAL (Museo Histórico de San Luis) son paradas breves pero interesantes, lo justo para llenar la mañana. Si el plan es caminar un poco más, el Parque de las Naciones es una gran forma de hacer ejercicio sin gastar de más.

Día 2

La segunda jornada va lo que es realmente la esencia del viaje: visitar Potrero de los Funes o La Punta (incluso se puede hacer ambos, con una buena organización). Potrero está a minutos de la ciudad, y suele ser el camino de menor resistencia: el dique, una vuelta por el lago, unas fotos, y una sensación general de “esto no parece tan cerca de una ciudad”. Es una elección bastante simple, pero funciona. Si el clima acompaña, se puede sumar una caminata por algún sendero. Hay opciones de comida para todos los bolsillos, aunque aquellos lugares que están cercanos al circuito, suelen ser los más caros. A veces, con solo caminar dos cuadras más, se logra reducir el precio a la mitad sin cortar la calidad.

La Punta, en cambio, tiene un perfil diferente, más nuevo. Si se desea ver algo más que la postal de montaña, el Parque Astronómico es un destino perfecto. También se puede dar una vuelta por la Réplica del Cabildo, para conocer una de las arquitecturas históricas del país.

Día 3

El tercer día puede pensarse como una despedida: corta, relajada. Para seguir con los recorridos de montaña, El Trapiche y el Dique La Florida son una opción para unas horas, comer algo y volver. Si por el contrario, la opción es quedarse en la ciudad, hay una opción a veces subestimada: desayunar y después caminar sin rumbo; algo que en los viajes cortos, también forma parte del descanso.

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