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La Delio Valdez: fiesta, cumbia y una música que abraza

La Delio Valdez se presenta el domingo en Bendu junto con La Konga en una fecha clave del verano: cumbia, trabajo colectivo, autogestión y una música pensada como abrazo y celebración.

Este domingo, La Delio Valdez vuelve a Mar del Plata para compartir escenario con La Konga en Bendu y hacer bailar a miles de personas, pero más allá del show, la visita trae algo más profundo: una banda que piensa la música como identidad colectiva, como trabajo cooperativo y como un espacio de encuentro que atraviesa generaciones.

“La parada del verano en Mar del Plata es obligada”, dice Manuel Cibrián, guitarra y voz de La Delio Valdez. “Estamos muy contentos y ansiosos”, agrega sobre la previa de un show en el que presentarán en la ciudad El Desvelo, su último disco. 

Creada en Buenos Aires en 2009, La Delio Valdez se construyó desde una idea clara: entender la cumbia como una lengua común que recorre toda Latinoamérica. Con una fuerte impronta orquestal, organización cooperativa y una puesta en escena que combina tradición y modernidad, la banda fue consolidando un sonido propio, potente y profundamente popular. 

Una identidad que se construye entre todos

La identidad de La Delio no nació de un plan cerrado, sino de un proceso largo y compartido.  “La banda este año cumple 17 años. Yo estoy desde los 19, cuando la formamos, y fuimos aprendiendo a trabajar de esta manera con el tiempo”, cuenta Cibrián.

El funcionamiento colectivo atraviesa todo: la composición, la organización y las decisiones a futuro, algo “complicado” y “fructífero”. Las decisiones importantes pasan por la asamblea, se debaten y, aunque a veces una idea no sale, casi siempre termina siendo favorable para todos”.

Ese método también implica aprender a convivir con la frustración. “Uno tiene que amigarse con eso: a veces una idea no pica ahora y capaz pica dentro de tres años. Es parte del proceso”.

Autogestión: ensuciarse las manos para crecer

La independencia artística de La Delio se forjó en la autogestión. “Armábamos nuestros propios shows, nuestras fiestas. Éramos la banda que tocaba en los eventos que organizaba. Así nos fuimos haciendo productores”, recuerda.

Uno de los momentos bisagra fue un verano de 2012, habían decidido ir al sur, al Bolsón, en tren, “con una mano atrás y otra adelante”. En esa gira, tocaron durante 20 días en la playa, en boliches, donde sea. 

“Fue todo armado con alambre”, recuerda Cibrián y agrega: “Esa experiencia fue fundamental para la banda. Te forja: la convivencia, cargar equipos, pararte en escenarios. Después todo se acomoda. Ahora ya pedimos que alguien nos lleve los equipos (risas)”.

“Pero tampoco hay que acostumbrarse, porque así como uno sube, después baja. Pero lo bueno de haber hecho todo el camino, es que podés bajar tranquilo, es ese arremangarse y listo”, concluye. 

Cumbia, época y abrazo colectivo

La música de La Delio dialoga con el clima social sin perder su esencia. Afuera hay un mundo en constante guerra, conflicto, caos y tomarse unos minutos para bailar no es banalizar los conflictos, es no perder la ternura para seguir en la lucha.

 “La cumbia está hecha para aflojar un rato, para desconectarse. Por eso nunca se va a dejar de escuchar, sobre todo en un país que vive en crisis permanente”, expresa Cibrián y agrega: “La cumbia te abraza, te ayuda a salir de un momento. Incluso en los momentos tristes o de lucha, la música ayuda”.

 “A veces hay que parar un ratito, bailar, abrazar a alguien, tomar un trago, y después volver con más fuerza a lo que estés haciendo”, dice el guitarrista y cantante de La Delio.

La cumbia como música del continente

“La cumbia cruza toda Latinoamérica y cada lugar la hizo propia”, explica. Santa Fe con el acordeón, Bolivia y Perú con la guerra y México son su sonidero.

“Nos gusta mucho la cumbia sonidera. Es más lenta, más para bailar despacio. Arrancó bajándole la velocidad a los vinilos y terminó siendo casi un género”, dice Cebrián y agrega: “Metemos pedacitos de cosas que nos gustan, aunque acá no siempre esté tan asociado al baile”.

Un proyecto que atraviesa la vida

 “Empezó a venir gente cada vez más grande. Personas de 70 u 80 años esperando dos horas tomando un trago para que empecemos a tocar y ponerse a bailar”, dice el músico, quien no deja de sorprenderse al ver al público desde el escenario.

“El público creció con nosotros en estos años. Ahora vienen con sus hijos, con los nietos”, cuenta Cebrián  y destaca: “La Delio es una banda que sostiene mucho a la familia interna. Nos cuidamos, nos entendemos, nos abrazamos”.

—¿Qué es La Delio Valdez en tu vida?
—Es un proyecto que atraviesa todo. Que te hace mejor persona, te enseña a compartir, a tener empatía.

—¿Y para la gente?
—Es un lugar para dejarse llevar. Para escuchar música, divertirse, alegrarse, disfrutar en familia y bailar. Te lleva a muchos escenarios y a paisajes muy lindos.

Este domingo, en Mar del Plata, esa historia colectiva volverá a sonar fuerte, bailable y cercana. Porque, como dice Cibrián, a veces no hay mejor forma de seguir luchando que parar un rato, mover el cuerpo y ponerse a bailar.

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