La destacada artista brindará un recital el sábado 7 de febrero en Mar del Plata, una ciudad infaltable en sus giras. Con su repertorio buscará dejar huella y transmitir emociones. “Que no sea efímero, como todo lo que pasa hoy en la vida”, advierte.
La historia artística de Patricia Sosa en Mar del Plata se remonta a finales de la década del 70. Junto a Oscar Mediavilla, por entonces su reciente novio, integraban una banda que vino a hacer temporada a la ciudad en una época de esplendor de la Avenida Constitución, con numerosas discotecas, confiterías y una amplia oferta de entretenimiento.
Tocaban covers en inglés en vivo durante los tres meses de la temporada en discotecas como Enterprise y Papagayos. “Armamos un grupo que cantaba canciones en inglés y empezamos a vivir de la música”, recuerda Sosa en diálogo con Bacap.
Fue unos años antes de la formación de la banda de La Torre, pero ya componían canciones de rock. Alquilaban una casa en la Avenida Constitución y vivían allí todos los miembros de la banda, incluido el sonidista y el iluminador. “Me acuerdo de todas las peleas por ver quién cocinaba esa noche. Por ver cómo viajábamos, si íbamos en colectivo. Pero fue muy divertido, muy lindo”, relata.
Mar del Plata, plaza infaltable en sus giras
Desde sus inicios artísticos hasta la actualidad, Sosa ha realizado numerosas presentaciones en la ciudad y es, de hecho, una de las plazas que no puede faltar en sus giras. “El año pasado hice una gira grande y protesté que no me había tocado Mar del Plata”, reconoce.
En su condición de ciudad balnearia, los shows en temporada y en invierno no son iguales, pero ambos tienen condimentos que alimentan sus recitales.
“Durante el año, la gente se predispone especialmente a recibir en sus casas a un artista. Escucha cada letra con atención, invita a algún amigo, algún vecino, algún compañero de laburo, o de la escuela, y van juntos, y se crea otro tipo de comunidades. En vacaciones, viene gente de un montón de lados que por ahí no conocen a quién está sentado al lado y vienen a divertirse mucho. Hay muchos fans en verano. Muchos que no se lo esperaban o que no fui a su ciudad. Entonces, van con otro tipo de entusiasmo. Las dos son preciosas, pero son diferentes”, describe.
Un repertorio que deja huella
Patricia Sosa se presentará el sábado 7 de febrero, a las 22, en el Teatro Radio City (San Luis 1750) con canciones de sus distintas etapas, que incluye baladas y temas rockeros. “Preparé un repertorio acorde a mis sentimientos, que deje mensaje, que te vayas pensando en algo, que no sea efímero, como todo lo que pasa hoy en la vida. No me interesa estar en el lado efímero”, sostiene y amplía: “Que deje una huella. Que cuando salgas de ahí y te vayas a comer una pizza, no te vayas pensando en a qué playa vas a ir mañana, sino en alguna palabra, algún tema, algún sentimiento, alguna emoción. Creo que también es la misión del arte: dejar una marca”.
Sosa asegura que no hace canciones que no disfruta y que elige el repertorio cuidadosamente. “Cuando veo gente con los ojos cerrados escuchando un tema, a mí me emociona hasta ponerme la piel de gallina. Porque ahora hay tanta música para mirar, que me gustaría volver a la música para escuchar”, subraya.
En agosto de 2025, lanzó junto al cantautor mexicano Manuel Mijares el disco “Alquimia” con versiones de grandes canciones en español. Se trata de temas populares, que la gente se prende a cantar, y algunos formarán parte del show del 7 de febrero. En marzo, tiene previsto terminar de grabar su próximo material discográfico que saldría a mediados de año.
Escuchar discos completos y respirar
Sosa extraña los viejos hábitos asociados a la escucha de música: “Antes te juntabas con tus amigos a escuchar un disco. Ponías el disco, lo escuchabas y decías: ´Qué lindo es, ponelo de nuevo´. Era otra cosa, era un ritual de unión”.
En simultáneo, reniega de las nuevas metodologías de trabajo de la industria discográfica: “Ahora, la gente que produce, las compañías de discos, te piden que llame la atención en los primeros cinco segundos. Y yo no sé hacer eso, no me puedo adaptar a eso”.
“A mí me interesa, en los primeros cinco segundos, estar tomando aire profundamente y prepararme para lo que va a venir”, concluye.
