A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Bacap presenta un especial periodístico que reconstruye cómo se vivieron aquellas horas en distintos ámbitos de la sociedad. Un editorial sobre memoria, verdad, justicia y el rol del periodismo frente a la historia.
Por Juan Salas, director de Bacap
A cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Argentina todavía se hace las mismas preguntas.
Qué ocurrió.
Cómo ocurrió.
Y por qué nunca más puede volver a ocurrir.
Ese día comenzó una dictadura que desplegó desde el Estado un plan sistemático de persecución, secuestro, tortura y desaparición de personas, dejando miles de víctimas y una herida que atraviesa generaciones.
Medio siglo después, las preguntas son inevitables: ¿cómo se vivió el golpe en las ciudades, en los barrios, en las redacciones, en las casas? ¿Qué vieron las calles que hoy transitamos? ¿Qué hicieron —y qué no— las instituciones, la política, los medios de comunicación?
El especial Bacap Memoria nace de esas preguntas.
También como una convicción: la memoria no es un ejercicio del pasado, sino una herramienta del presente.
En tiempos atravesados por la desinformación, las noticias falsas, la agresión en redes sociales y los intentos de relativizar o negar el terrorismo de Estado, sostener el camino de Memoria, Verdad y Justicia es más necesario que nunca.
Recordar no implica desconocer el contexto histórico de la época. Los años setenta estuvieron atravesados por una fuerte inestabilidad política, crisis económica, violencia y el clima global de guerra. En distintos países de América Latina se instalaron dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos en el marco de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, con el objetivo de eliminar a opositores políticos y disciplinar a la sociedad.
Pero comprender ese contexto no puede convertirse en excusa para justificar el terrorismo de Estado.
En Argentina existió un plan sistemático de represión ilegal, probado judicialmente en decenas de juicios desde el retorno de la democracia. Por eso el Nunca Más no es solo una expresión simbólica: es una decisión colectiva construida durante décadas.
Ese consenso democrático también interpela al periodismo.
Los medios de comunicación fueron parte de aquella época: algunos denunciaron, otros callaron y están los que acompañaron el relato del poder. Revisar ese pasado también forma parte de la memoria.
Porque el Nunca Más también se escribe desde la comunicación: con información rigurosa, con contexto histórico y con la responsabilidad de no banalizar el horror.
Con ese espíritu, Bacap decidió poner la lupa en el 24 de marzo de 1976 y en los días previos al golpe, a través del análisis de los medios de la época, las voces de artistas e intelectuales y de diez crónicas periodísticas que reconstruyen cómo se vivió aquel momento en distintos ámbitos de la ciudad y la sociedad.
Universidad, sindicatos, medios de comunicación, barrios, fuerzas armadas, empresarios, masonería, iglesia y política son algunos de los escenarios que aparecen en este recorrido colectivo.
El especial también incluye una entrevista profundamente humana con Emilce Flores de Casado, Abuela de Plaza de Mayo que vive en el barrio Las Heras, cuya historia personal resume el dolor, la búsqueda y la persistencia de quienes nunca dejaron de exigir verdad y justicia.
Este trabajo no pretende cerrar preguntas. Al contrario: busca abrirlas.
El periodismo debe sostener un equilibrio difícil, pero necesario: la rigurosidad para contar los hechos, la empatía para escuchar a los protagonistas y la ternura suficiente para, en el medio de tanto horror, encontrar razones para defender la vida.
Medio siglo después, la democracia se defiende todos los días.
También desde el periodismo.
También desde la memoria.
Bacap Memoria
Periodistas: Lucas Alarcón / Belén Cano / Agustín Casa / Ezequiel Casanovas / Thom Lahitte / Delfina Lizundia / Natalia Muñoz / Darío Sampietro / Camila Spoleti / Nicolás Quintaié / Julia Van Gool.
Dirección: Juan Salas
Producción: Juan Manuel Lamacchia
Diseño: Lautaro Rodríguez Gerpe
Fotografías: Diego Izquierdo
