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marzo 27, 2026

Descubren una nueva especie de erizo de mar en el cañón submarino Mar del Plata

descubren erizo de mar en el cañón submarino Mar del Plata.
Bathycidaris argentina es un pequeño animal que vive entre los 1.100 y 1.950 metros y fue identificado por científicos del CENPAT (con sede en Puerto Madryn), en una campaña realizada a bordo del buque Puerto Deseado del CONICET.

 

El mar profundo representa más del 95 % del volumen de los océanos de la Tierra y, sin embargo, sigue siendo el hábitat menos explorado, que alberga niveles sorprendentes de biodiversidad y procesos evolutivos únicos. Recientemente, un equipo de científicos argentinos descubrió un nuevo género y una nueva especie de erizo de mar en aguas nacionales, bautizado como Bathycidaris argentina.

El trabajo fue encabezado por Jonathan Flores, becario postdoctoral del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET), junto a Martín Brogger, también del IBIOMAR, y Mariano Martinez, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR-CONICET).

Para describir a este nuevo habitante de las profundidades, los investigadores combinaron análisis detallados de su morfología con estudios de ADN. El trabajo, publicado en The Zoological Journal of the Linnean Society (una de las revistas zoológicas más prestigiosas), presenta formalmente a Bathycidaris argentina, un pequeño erizo de color violeta oscuro que alcanza hasta 2 cm de ancho y 1 cm de alto (sin contar las espinas) y habita entre los 1.100 y 1.950 metros de profundidad en el cañón submarino Mar del Plata. Entre sus rasgos distintivos se destacan la forma y tamaño de las espinas primarias y de unas estructuras de defensa y limpieza llamadas pedicelarios globíferos.

Una experiencia única

El viaje comenzó entre 2012 y 2013, durante las campañas oceanográficas Talud Continental I, II y III a bordo del Buque Oceanográfico Puerto Deseado del CONICET. Estas expediciones fueron pioneras en la exploración biológica del mar profundo argentino. “Fue una experiencia increíble, recuerda Jonathan Flores, quien agrega que “las muestras se recolectaban con diferentes artes de pesca, lanzadas a más de mil metros de profundidad. No sabíamos lo que podía aparecer hasta que, luego de varias horas, el arte de pesca regresara a cubierta. A veces llegaba lleno, otras, vacío”.

“Una de las partes más fascinantes de descubrir nuevas especies es que podemos ponerles el nombre con el que serán conocidas para siempre”, explica Flores. En zoología se utiliza el sistema de nomenclatura binomial, una suerte de nombre y apellido. El desafío fue doble, hubo que nombrar tanto a la especie como al género. El género Bathycidaris surge de bathys, “profundo” en griego, en alusión a su hábitat batial, y cidaris, un término en latín que se utiliza históricamente para este grupo de erizos. El epíteto específico, es decir el “nombre de pila”, fue elegido como argentina, en honor al país donde se recolectaron los ejemplares.

Además de describir a la nueva especie, el estudio aporta datos fascinantes sobre su biología. A diferencia de muchos erizos, B. argentina presenta cuidado parental: las hembras retienen a sus embriones alrededor de la boca, protegiéndolos con sus espinas hasta que se desarrollan como juveniles libres. Esta estrategia reproductiva, conocida como incubación, implica un alto costo energético, pero aumenta las chances de supervivencia de las crías en un entorno hostil. Asimismo, se observó que sus espinas primarias sirven como sitios de anclaje para otros animales, como pepinos de mar, gusanos poliquetos y colonias de hidrozoos, cumpliendo un rol ecológico clave como sustrato en ambientes donde el suelo firme escasea.

Bathycidaris argentina
Bathycidaris argentina, la nueva especie de erizo de mar descubierta en el cañón submarino Mar del Plata por científicos del CONICET.

Una zona de alta biodiversidad en las profundidades

¿Pero qué hace tan especial al cañón submarino Mar del Plata? Esta gigantesca estructura geológica, ubicada a unos 250 km de la costa bonaerense, se origina en el talud continental y desciende hasta los 3.900 m de profundidad. Lejos de ser un simple accidente geográfico, los autores señalan que el cañón puede ser considerado como una zona de alta biodiversidad, destacando que, como producto de su exploración desde el 2012, ya se han descubierto decenas de nuevas especies de corales de aguas frías, crustáceos, caracoles y estrellas de mar, entre otros.

Su compleja topografía interactúa con masas de agua que se originan en regiones distantes y que son transportadas hasta allí por corrientes marinas, las cuales funcionan como “corredores biológicos”. Ese flujo explicaría el parentesco de B. argentina con otros erizos de la familia Ctenocidaridae que habitan en regiones subantárticas y antárticas. El cañón es así un punto de encuentro donde poblaciones confluyen y, a veces, se aíslan, fomentando la aparición de nuevas especies.

Más preguntas que respuestas

El estudio también pone la lupa en las relaciones de parentesco dentro de la familia Ctenocidaridae. Los análisis genéticos revelaron que la clasificación actual de estos erizos necesita una revisión profunda. «Detectamos que varias especies no se agrupan como se esperaba; los resultados sugieren que la sistemática y las relaciones filogenéticas en esta familia son mucho más complejas de lo que se conocía”, señala Flores.

Este descubrimiento no solo contribuye al conocimiento de la biodiversidad del mar profundo, sino que refuerza la importancia de proteger el talud continental argentino como un reservorio de vida única. Hallazgos como este recuerdan la urgencia de seguir explorando y conservando estos frágiles ecosistemas, antes de que las actividades humanas y el cambio climático global los alteren irreversiblemente.

Fuente: CENPAT.

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