Nacido como una iniciativa familiar en Mar del Plata, Eco Party desarrolla pañales reutilizables y productos ecológicos para bebés, adultos y mascotas. Con innovación, trabajo en red e inclusión, el proyecto busca cambiar hábitos de consumo y acompañar a familias en distintas etapas de la vida.
En un pequeño taller de Mar del Plata, rodeada de máquinas de coser que pertenecieron a su madre, Lorena trabaja casi como cuando empezó. Entre telas, pruebas y nuevos diseños, el emprendimiento Eco Party se fue transformando con los años en una propuesta que combina sustentabilidad, innovación e inclusión.
Lo que comenzó como una inquietud personal —la dificultad para conseguir pañales ecológicos en la ciudad— terminó convirtiéndose en un emprendimiento familiar con impacto social y ambiental, que hoy produce pañales reutilizables, toallitas menstruales, productos para adultos y hasta soluciones para mascotas. El impacto económico también es significativo: según explican desde Eco Party, seis pañales reutilizables pueden reemplazar hasta 2000 pañales descartables a lo largo de su vida útil.
Más información sobre el proyecto puede encontrarse en su página web: 👉 https://ecoparty.com.ar/ y en su cuenta de Instagram: 👉 https://www.instagram.com/ecoparty.ar/
De una búsqueda personal a un emprendimiento sustentable
La historia de Eco Party se remonta a 2015, cuando Lorena comenzó a investigar alternativas a los pañales descartables. En aquel momento, este tipo de productos era conocido internacionalmente, pero no encontraba en Argentina la tela adecuada para fabricarlos.
La solución llegó desde Europa.
Tras investigar materiales de uso médico, el equipo decidió importar PUL francés (poliuretano laminado), una tela impermeable pero respirable utilizada en el ámbito sanitario. Con ese material comenzaron a desarrollar los primeros modelos de pañales reutilizables.
Después de varios prototipos y pruebas, en 2017 empezaron a fabricarlos de manera regular.
Un crecimiento que se multiplicó en pandemia
El proyecto fue creciendo paso a paso. Primero llegaron los pañales para bebés, luego las mallas para usar en pileta, los baberos, los cubrecolchones y las toallitas menstruales reutilizables.
La pandemia marcó un punto de inflexión.
Con más tiempo en casa y dificultades para conseguir productos descartables, muchas familias empezaron a buscar alternativas reutilizables. La demanda creció de manera inesperada y el emprendimiento llegó a producir alrededor de 300 pañales por mes entre bebés y adultos.
seis pañales reutilizables pueden reemplazar hasta 2000 pañales descartables a lo largo de su vida útil
Incluso algunos talleres textiles que durante la pandemia fabricaban barbijos terminaron sumándose a la producción de Eco Party.
Diseño, inclusión y trabajo con la universidad
El crecimiento también trajo nuevos desafíos. Uno de ellos fue el desarrollo de productos para adultos con incontinencia, que requerían un diseño diferente al de los pañales infantiles.
Para ese proceso, Eco Party trabajó junto al Centro de Investigaciones Proyectuales y Acciones de Diseño Industrial (CIPADI) de la Universidad Nacional de Mar del Plata, lo que permitió rediseñar las prendas con criterios de ergonomía, accesibilidad y sustentabilidad.
Gracias a esa trayectoria, el emprendimiento recibió distintos reconocimientos, entre ellos:
- Sello de Diseño Sustentable – Categoría Oro (UNMdP)
- Premio a la Innovación UCIP 2020
- inclusión en programas de Emprendimientos para la Sustentabilidad de General Pueyrredon.

Una línea que también llegó a las mascotas
Con el tiempo, el catálogo siguió ampliándose.
A partir del mismo concepto de pañal reutilizable, Eco Party desarrolló también productos para mascotas, adaptando el diseño para incorporar un orificio para la cola.
La lógica siempre fue la misma: aprovechar las propiedades de la tela respirable e impermeable para generar alternativas reutilizables a productos descartables.
Inclusión y acompañamiento a las familias
Con los años, el emprendimiento fue tomando un rumbo cada vez más social.
Lorena cuenta que muchas familias llegan al taller con necesidades específicas, por ejemplo en procesos de acompañamiento a niños con dificultades de comunicación.
A partir de esas experiencias, Eco Party comenzó a desarrollar herramientas de apoyo con comunicación aumentativa, como libros y secuencias visuales que ayudan a los chicos a adquirir autonomía en las rutinas del baño.
Estas iniciativas se presentan en espacios como Expo Inclusiva, encuentros donde se comparten recursos con profesionales y familias.

Un espacio pensado para (y en) comunidad
El taller de Eco Party también funciona como un pequeño espacio comunitario. “Trabajamos en red con distintos espacios que comparten nuestra mirada sobre la inclusión y la vida cotidiana: junto a Integritas incorporamos recursos que ya se usan en contextos reales como Club Juntos, donde acompañan actividades en pileta, y en CENTyR. También nos entusiasma poder vincular estas experiencias con propuestas como Expo Incluir Más y Expo Inclusiva, acercando herramientas concretas a más familias y profesionales”, explica Lorena.
En el taller reciben familias con chicos y organizan actividades de juegos y huerta, además de trabajar en red con distintos proyectos vinculados a la inclusión y la educación.
Entre las colaboraciones se encuentran organizaciones y espacios terapéuticos de la ciudad, donde algunos de estos recursos se utilizan en actividades cotidianas como clases de pileta o terapias con sistemas de comunicación aumentativa.
Un emprendimiento con propósito
A pesar del crecimiento, Lorena insiste en que Eco Party no nació como un negocio tradicional.
La familia tenía experiencia previa en la industria textil —especialmente en la producción de sábanas— pero el proyecto tomó un rumbo distinto cuando comenzaron a aparecer nuevas demandas de las familias.
Hoy, el emprendimiento mantiene una lógica muy particular: además de vender productos, también ofrece planes de canje y apoyo a familias con menos recursos que necesitan estas soluciones.
Para Lorena, esa es la verdadera esencia del proyecto. No es solo un negocio en el que se fabrican pañales reutilizables, sino que se trata de construir una alternativa sustentable, inclusiva y con impacto real en la vida cotidiana de muchas personas.
