La actriz y comediante vuelve a Mar del Plata este sábado con una nueva edición de su noche de karaoke en Club TRI (20 de Septiembre 2650). La propuesta invita a subir al escenario sin presión: no importa cantar bien, sino animarse, compartir y disfrutar.
La actriz y comediante Charo López vuelve a Mar del Plata este sábado con una nueva edición de su particular noche de karaoke, una propuesta que mezcla música, humor y participación del público y que se convirtió en un pequeño ritual colectivo para quienes se animan a subir al escenario.
López desarrolló en los últimos años un perfil muy ligado al humor basado en la observación de los vínculos y la vida cotidiana. En ese espíritu nació también esta propuesta de karaoke, que pone el foco menos en la calidad vocal y más en el encuentro entre quienes participan.
La cita será este sábado en Club TRI, en 20 de Septiembre 2650, donde el público podrá cantar sin necesidad de experiencia previa. La consigna es clara: lo importante no es hacerlo perfecto, sino animarse.
La idea surgió casi por casualidad. López estaba presentando su unipersonal en el mismo espacio y el final del espectáculo incluía un karaoke. La reacción del público fue tan entusiasta que decidieron probar con una noche dedicada exclusivamente a cantar.
—¿Cómo nació esta idea del karaoke?
—La idea nació en Club Tri el anteaño pasado, en verano. Yo estaba haciendo un unipersonal que se llamaba Mi amor y el cierre de la obra era con un karaoke. En Mar del Plata la gente estaba muy encendida y en el vivo dijimos: “Hoy quedémonos a hacer un karaoke”. Después Pablo Pacheco dijo: “Hagámoslo de verdad, a ver qué pasa”. Nunca pensamos que iba a ser algo serio, y muchas veces las cosas buenas salen así.
Lo que empezó como una experiencia aislada se transformó con el tiempo en una propuesta cada vez más convocante.
«Empezamos a hacer uno, dos, tres… y en un momento dijimos: ‘¿Cómo terminamos haciendo esto?’. Entonces lo volvimos algo fijo, primero mensual y después cada quince días durante el verano. Empezó a venir cada vez más gente de distintas edades y circuitos y eso fue muy lindo. También se arma una comunidad de personas habituales, ya conozco gente del karaoke», cuenta Charo.
El espíritu del evento está resumido en su propio lema: “Cantamos fatal”. La consigna busca desactivar cualquier presión escénica. «El karaoke se llama así justamente para quitar la exigencia. La vida ya nos pide hacer todo bien todo el tiempo. Acá podemos relajar un poco con eso. Además no solo canta quien está arriba del escenario: los que están abajo también cantan todos. Eso hace que la gente se relaje y disfrute», dice.
Entre las canciones que más aparecen en el escenario, López menciona algunos clásicos recientes del pop, como “Fanático”, de Lali, y «La Perla”, de Rosalía. «Pasan cosas muy divertidas, como cuando alguien pide un tema de Arjona y todo el mundo dice ‘¡Arjona no!’. Pero después suben a cantarlo y todos se saben la letra de memoria y lo cantan a los gritos. Es lindo abrazar esas contradicciones».
«Si tenés ganas de cantar, ya sabés que tenés un público a favor. A todos los que suben se los apoya, se los arenga, se canta con ellos. Es raro ver esa buena onda en un evento donde nadie está compitiendo. Hay gente de todas las edades con el mismo objetivo: encontrarse y pasarla bien», explica López sobre la atmósfera que se genera entre quienes participan en estas noches de karaoke.
En tiempos donde muchas dinámicas sociales parecen empujar hacia el individualismo, el odio y la violencia, el karaoke parece volverse un refugio, una pequeña experiencia colectiva necesaria con un valor especial: el de animarse a hacer un poco el ridículo
«Creo que el karaoke nos hace sentir un poco menos solos en un momento donde está todo tan hostil y donde la cultura muchas veces va hacia el individualismo. Si nos quieren más egoístas, en el karaoke al menos durante unas horas estamos en una situación bastante comunitaria», concluye Charo López.
