Un verano con fenómenos naturales atípicos e inéditos en Mar del Plata

Mar del Plata
La temporada estival 2026 estuvo marcada por sorpresivos eventos naturales: el meteotsunami del 12 de enero y el sismo que se percibió en la ciudad el 19 de febrero. En paralelo, este 13 de abril se cumplen 33 años del recordado tornado que golpeó fuerte a Mar del Plata. En diálogo con Bacap, especialistas describen las particularidades de estos tipos de fenómenos.

 

Por Agustín Casa

Durante el último verano, la comunidad marplatense y los turistas que visitaron la ciudad fueron sorprendidos por fenómenos naturales entre poco frecuentes e inéditos para Mar del Plata y la zona. 

El lunes 12 de enero, a media tarde, mientras miles de personas se encontraban en la playa, se produjo un meteotsunami. Afortunadamente, en Mar del Plata no hubo daños ni heridos. Sin embargo, Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires informó que hubo una persona fallecida y 35 heridos en el partido de Mar Chiquita.

Un meteotsunami es un fenómeno físico de origen meteorológico debido a perturbaciones de presión atmosférica. Como el océano y la atmósfera son sistemas acoplados, ese cambio tiene su repercusión en el océano, que se observó con un aumento sorpresivo del nivel del agua”, indica a Bacap Bárbara Prario, oceanógrafa física del Servicio de Hidrografía Naval (SHN) con lugar de trabajo en Mar del Plata.

Aquel lunes, Mar del Plata y otras ciudades del sudeste bonaerense vivieron la jornada más calurosa del verano. A las 15.30, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registró 38,7 °C y curiosamente, durante algunas horas, fue la ciudad argentina con la temperatura más alta. Las playas estaban muy concurridas y muchos bañistas se refrescaban en la orilla y en el mar.

“Esa perturbación en la atmósfera se tradujo en un aumento del nivel del mar, que en las playas se observó y sorprendió a los turistas”, comenta Prario, quien agrega que, en el momento que subió el nivel del agua, el oleaje avanzó algunos metros hacia la playa seca, según la forma de cada playa. El mareógrafo del SHN en Mar del Plata registró una variación en el nivel de la altura del agua de entre medio metro y un metro.

playa Mar del Plata
En la tarde del 12 de enero, cuando se produjo el meteotsunami, Mar del Plata transitaba la jornada más calurosa del verano, con playas muy concurridas y muchos bañistas en la orilla y el mar.

Por su parte, Walter Dragani, doctor en Oceanografía e investigador del CONICET en el SHN, explica que en la tarde del 12 de enero se generaron ondas de gravedad atmosféricas al oeste de Necochea y Quequén que generaron perturbaciones en el nivel del mar. En la zona de Quequén fueron moderadas, por debajo del medio metro. Pero esas perturbaciones se propagaron hacia el noreste.

“Cuando llegaron a Mar del Plata estas ondas que se generaron, que fue el meteotsunami en el mar, se acoplaron exactamente con la posición del frente, con una baja de presión muy notable y muy aguda que había en la zona. Este acoplamiento entró en resonancia y se amplificó debido a una multiplicidad de factores, entre ellos, la velocidad de las ondas en el agua, la velocidad del frente, la orientación de la costa y las profundidades o altimetría. Al entrar en esta resonancia, la onda pasó de tener escasos decímetros a más de un metro en el puerto. Esto se siguió propagando hacia el norte, pero se debilitó llegando a San Clemente con menos de 30 centímetros”, detalla Dragani.

El especialista resalta que el meteotsunami en Mar del Plata y Mar Chiquita “coincidió con un día de enero de pleno sol, la playa estaba colmada, y por eso tuvo el impacto, la consecuencia o la trascendencia que tuvo”.

Antecedentes de meteotsunamis en la costa atlántica

Según Dragani, entre Necochea y el Río de la Plata exterior “se evidencian un par de veces al mes meteotsunamis del orden de los 10, 20 o 30 centímetros que pasan casi siempre inadvertidos para la población”. Y aclara: “Los de gran amplitud son muy raros. Todos son meteotsunamis, pero los que tienen más de un metro de amplitud son rarísimos en la costa bonaerense”.

Para el investigador, la probabilidad de que vuelva a ocurrir un evento de estas características es muy baja. Recuerda que desde 1954 hay registrados solo tres o cuatros casos de meteotsunamis de estas características en la costa bonaerense.

“Este tomó notable impacto por el horario y por el momento del mes de enero. Fue en plena temporada, al igual que el de Mar de Plata (1954). Pero si ocurre fuera de temporada, de noche, en un mes frío, pasa totalmente inadvertido”, afirma.

El evento que menciona Dragani ocurrió cerca del mediodía del 21 de enero de 1954, según informó al día siguiente el diario La Capital. El mayor impacto se vio en las playas del centro. La información periodística dice que la playa estaba muy concurrida, que una serie de grandes olas generó susto en los bañistas y que once personas debieron ser asistidas por principio de asfixia.

También está el antecedente de la madrugada del jueves 8 de diciembre de 2022. Ese día, en las playas del sur, unas olas causaron daños en la infraestructura de algunos balnearios, según informó un comunicado del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP)

El día que Mar del Plata sintió un temblor

El jueves 19 de febrero, a las 8.15, mientras parte de la ciudad se despertaba en una jornada de verano y otra parte comenzaba su rutina laboral, se produjo un sismo de magnitud 4.9 en el mar Argentino a 151 km al sur de Mar del Plata y a 9 km de profundidad, según notificó el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).

El sismo también fue detectado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) que informó que fue de 4.7 de magnitud, a 10 km de profundidad y a 193 km al sudeste de Mar del Plata. 

Si bien fue un sismo de intensidad débil y no hubo heridos ni destrozos, personas de distintos barrios de la ciudad, de Sierra de los Padres y de Miramar lo percibieron y se sorprendieron con este fenómeno inédito para la región.

“Este fenómeno constituye un evento sísmico de ocurrencia poco frecuente, pero previsible dentro del contexto geológico de la plataforma continental, y se produjo debido al comportamiento frágil de la corteza terrestre y la consecuente liberación de tensiones acumuladas en este caso en intraplaca: en el interior de la placa sudamericana”, relata a Bacap la Dra. Irene Pérez, jefa del Departamento de Investigaciones Sismológicas del INPRES.

La provincia de Buenos Aires es una región de baja sismicidad, pero hay algunos antecedentes de sismos de intraplaca. En esta línea, la especialista enumera que el 30 de noviembre de 2018 el INPRES registró un sismo de 3.8 con epicentro a 32 km al sur de CABA y 50 km al oeste de La Plata, que el 2 de abril de 2023, en cercanías de Río Grande (Tierra del Fuego), se detectó uno de 4.3 de magnitud con epicentro en la plataforma marina y que el 12 de julio de 2023 hubo un sismo de magnitud 4.0 en la costa de Atlántida (Uruguay).

“El antecedente más antiguo y fuerte es el sismo ocurrido en junio de 1888, que afectó a las poblaciones de las márgenes del Río de La Plata, en especial a las ciudades de Buenos Aires y Montevideo. Todos estos sismos constituyen hitos fundamentales para caracterizar la amenaza sísmica regional”, considera la geóloga.

Pérez asegura que en Mar del Plata y su área de influencia la probabilidad de ocurrencia de un sismo como el del 19 de febrero es baja. “Igualmente debe ser motivo para planificar acciones y medidas de prevención sísmica”, advierte.

Vecinos de distintos barrios de Mar del Plata, de Sierra de los Padres y de Miramar percibieron el sismo ocurrido el 19 de febrero a las 8.15.

Epicentro en el mar Argentino

El geólogo Federico Isla recuerda que hasta la fecha no había sismicidad registrada en el sistema de Tandilia y plantea que el sismo del 19 de febrero tuvo epicentro en el límite entre Tandilia y el borde norte de la Cuenca Colorado Marina.

“Hacia el sur, Tandilia tiene una serie de bloques, de modo que podemos considerarlo Tandilia, pero también el flanco norte de la Cuenca Colorado Marina”, remarca el doctor en Ciencias Naturales e investigador ad honorem del CONICET. 

Según el geólogo, “esas fallas se deben haber reactivado y, por lo que vemos ahora, en una tesis del 2018 (ver tesis doctoral de Juan Pablo Lovecchio) había una serie de fallas en la plataforma cercana y seguramente una de estas fallas es la que se reactivó y es la que produjo este terremoto, que fue considerable: 4.7 de magnitud y a 10 km de profundidad”. 

Isla sostiene que la placa sudamericana está en movimiento y que pueden generarse terremotos de intraplaca, sobre todo en la corteza continental.

El sismo del 19 de febrero es un evento que se seguirá estudiando para conocer más detalles sobre su epicentro y se analizará este antecedente para comprender la actividad sísmica que puede ser percibida desde Mar del Plata y la zona.

Aniversario de un tornado que afectó a Mar del Plata

En la noche del 13 de abril de 1993, parte de Mar del Plata fue afectada por un tornado que aún hoy la comunidad marplatense recuerda. Según el diario La Capital, como consecuencia de ese fenómeno natural, murieron dos personas, hubo decenas de heridos y centenares de evacuados, además de destrozos en distintos puntos de la ciudad.

Los tornados están presentes en la provincia de Buenos Aires, aunque son más frecuentes en el sur de Santa Fe y Entre Ríos y en el oeste de Uruguay. Existe una ciudad, Dolores (Uruguay), donde se registraron dos tornados en menos de 10 años”, dice a Bacap Paola Salio, doctora en Ciencias de la Atmósfera e investigadora del CONICET en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), del CONICET y la UBA, donde dirige el grupo de investigación Convección Húmeda Profunda y sus Impactos en Sudamérica.

Sobre este tipo de fenómenos, la especialista señala: “Los tornados intensos se forman de tormentas llamadas superceldas que se forman con un entorno atmosférico con mucha humedad en capas bajas y una variación del viento con la altura que favorece el desarrollo”.

Además, indica que “el SMN provee pronósticos de alertas y avisos a corto plazo por tormentas severas (o sea, aquellas tormentas que pueden producir granizo, vientos intensos o tornados), pero no hay pronósticos de tornados en forma exclusiva”.

tornado
Imagen de un tornado que se formó el 3 de mayo de 1999 en Anadarko, Oklahoma (Estados Unidos). Crédito: Wikipedia.

¿Cuáles son las características de un tornado?

Un tornado es un fenómeno meteorológico. Es un remolino muy intenso asociado a una nube de tormenta que se extiende desde la base de la nube hasta la superficie. Es el fenómeno que puede producir los vientos más intensos que se registran sobre la superficie terrestre”, explica Juan Ruíz, licenciado en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos e investigador del CONICET en el CIMA, donde dirige el grupo de investigación Pronóstico a corto plazo y asimilación de datos.

Los tornados se clasifican a partir de la Escala de Fujita Mejorada, desde EF0 hasta EF5, por los daños que ocasiona el fenómeno meteorológico. 

En relación al tamaño y la duración del fenómeno, el investigador amplía: “Los tornados son relativamente pequeños y de muy corta duración. El radio de un tornado puede tener desde unos pocos cientos de metros hasta, en casos muy extremos, 1 km. La duración de un tornado va desde algunos pocos minutos hasta 1 o 2 horas, en casos muy excepcionales”.

Ruiz agrega que otra característica de este fenómeno es que, a medida que el remolino se va desplazando, junto con la tormenta que lo produce, va dejando “un camino muy angosto de daños donde, dependiendo de la intensidad del tornado, esos daños pueden ser bastante severos”.

La identificación de un tornado

Ruiz afirma que los tornados se pueden identificar de manera visual, por sus características particulares: “Es una nube en forma de embudo que está asociado a este remolino intenso que se extiende desde la base de la nube, a veces llega hasta la superficie, y cerca de la superficie se ve además como una nube de polvo y con algunos escombros que van siendo levantados por el viento. Todo eso, cuando uno lo ve en vivo y en directo, además está rotando a una velocidad relativamente grande, con lo cual es algo bastante llamativo”.

Otra manera de detectar un tornado es a partir del análisis de los daños ocasionados por el fenómeno meteorológico. Además, existen herramientas de monitoreo en tiempo real, como los radares meteorológicos.

“Los radares meteorológicos pueden detectar esencialmente dos cosas. En algunos casos muy particulares, parte de la circulación asociada a los tornados y, en otros casos, pueden detectar patrones en la forma en la que están organizadas las tormentas que las hacen particularmente propensas a generar este tipo de fenómenos”, detalla.

Ruiz destaca que los fenómenos extremos asociados a la ocurrencia de tormentas, granizo, tornados y ráfagas de viento intensas son difíciles de pronosticar con precisión porque afectan a una escala pequeña y ocurren en tiempos cortos.

“Lo que sí se puede anticipar con un poco más de precisión es cuáles son las regiones del país que, por ejemplo, en las próximas 24 o 48 horas van a tener condiciones favorables para que el tipo de tormentas que producen tornados o que producen granizo se puedan llegar a formar. Y, en base a eso, se emiten los avisos meteorológicos”, cuenta el licenciado en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos.

El impacto de las ráfagas descendentes de las tormentas

En los últimos años se han observado tormentas severas en la ciudad que, por el impacto del viento, han producido distintos daños en Mar del Plata y alrededores. Árboles y postes caídos son las consecuencias más comunes y, en algunos casos, también hubo voladuras de techos.

Por ejemplo, en la madrugada del 4 de febrero de 2025, un temporal produjo al menos 28 incidentes en la zona céntrica de Mar del Plata −principalmente árboles caídos−, según Defensa Civil del partido de General Pueyrredon. Se registraron ráfagas superiores a los 80 km/h y la zona más afectada fue el sector entre Paso e Independencia y la Costa. Quizás la consecuencia más recordada de ese evento meteorológico fue la caída de un árbol que generó daños en diferentes vehículos en Entre Ríos entre Alberti y Rawson.

El 3 de febrero de este año, otra tormenta generó destrozos en distintos puntos del partido de General Pueyrredon. Defensa Civil registró 27 cables y 53 árboles caídos, seis voladuras de techos y también caída de postes y carteles. Las zonas afectadas fueron desde Sierra de los Padres hasta Batán y desde el Bosque Peralta Ramos hacia el mar. En Sierra de los Padres, donde hubo ráfagas de viento de más de 70 km/h, los daños se extendieron a lo largo de unas ocho cuadras. En esa área, se produjo la caída de un árbol sobre una casa, que sufrió daños estructurales. También cayeron árboles sobre viviendas en el Bosque Peralta Ramos. 

temporal 3 de febrero de 2026
El temporal de viento del 3 de febrero provocó la caída de más de 50 árboles en distintos puntos de General Pueyrredon.

En el marco de ese sistema de tormenta, en la tarde del 2 de febrero, un hombre filmó el paso de una tormenta en la zona de Sierra de los Padres. Especialistas consultados por Bacap, coinciden que visualmente el fenómeno meteorológico ocurrido esa tarde corresponde a ráfagas descendentes de una tormenta.

Es complejo determinar cuándo los daños son ocasionados por un tornado o por ráfagas descendentes de una tormenta. Sin embargo, se puede hacer una diferenciación a partir del área afectada por los destrozos. Las ráfagas descendentes de una tormenta presentan viento intenso y provocan daños en una franja más ancha y en la misma dirección. En cambio, los tornados abarcan una franja más estrecha y el remolino genera daños en distintas direcciones.

Si bien Mar del Plata se encuentra en una zona en la que se pueden formar tornados, estos fenómenos meteorológicos son más frecuentes en las provincias de Santa Fe y en Entre Ríos. De hecho, el único caso confirmado de tornado en la ciudad es el recordado episodio de 1993. En el resto de los casos, se trata de temporales fuertes, en algunos casos con ráfagas descendentes de tormenta, que ocasionan, por ejemplo, caída de árboles y postes y voladura de techos.

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