Con datos de «boca urna» que el histórico productor registra en sus «libretitas», anticipa una caída de espectadores respecto del verano anterior. Menos turismo, una temporada más corta y el clima explican el descenso, mientras el programa de “Precios Amigables” consolida su crecimiento por tercer año consecutivo.
La temporada teatral 2025/26 en Mar del Plata ya tiene su primer diagnóstico. No es definitivo, pero sí lo suficientemente consistente como para anticipar una tendencia: con diciembre cerrado, la primera semana de enero auditada y la preventa de la segunda en marcha, el productor Carlos Rottemberg habla de un “boca de urna” que proyecta un 15% menos de espectadores globales en comparación con el verano pasado.
“Siempre digo que las razones pueden discutirse, pero la matemática es una ciencia exacta”, señala el productor, que desde hace 48 temporadas realiza el mismo seguimiento minucioso de público y recaudación. Y aunque reconoce que preferiría comunicar un balance más optimista, subraya que la credibilidad de los datos está por encima de cualquier interés personal.
Entre los factores que explican la baja aparece, en primer lugar, una menor afluencia turística, asociada al aumento de argentinos que eligen vacacionar en el exterior por la conveniencia cambiaria. A eso se sumó un diciembre con pocos estrenos, lo que redujo la cantidad de funciones disponibles, y una ola de calor inusual que afectó el movimiento hacia actividades en espacios cerrados. “En una ciudad balnearia, la playa es el principal atractivo y el clima un factor determinante”, resume.
Una temporada más corta y un febrero que no se estira
Otro elemento clave para el balance final es la duración efectiva de la temporada alta. El fin de semana largo de Carnaval, históricamente el más fuerte del verano, caerá este año el 16 y 17 de febrero, a diferencia de 2025, cuando fue el 3 y 4 de marzo y permitió “estirar” febrero. “Sabemos que el martes posterior al Carnaval hay un éxodo importante. Esta vez la temporada alta se va a cortar en la primera quincena de febrero”, explica Rottemberg.
Con ese calendario, el productor estima que el período fuerte del verano se reducirá a ocho semanas, un dato que impacta directamente en el volumen total de público, más allá del desempeño puntual de cada espectáculo.

