El DJ y productor santiagueño se presenta el viernes 16 de enero en MUTE Club de Mar en formato sunset y con entrada libre y gratuita. En un momento clave de su carrera, reflexiona sobre cómo se construye un set de tarde, el vínculo con la playa, la ampliación del público y el respaldo internacional que marca su recorrido.
Este viernes 16 de enero, el atardecer en la costa marplatense tendrá una banda sonora especial. Alejo Fochi se presentará con entrada libre y gratuita en MUTE Club de Mar, en un formato sunset que combina música electrónica, playa y una experiencia abierta, pensada tanto para el público habitué del género como para quienes se acercan simplemente a disfrutar del verano.
La fecha tiene un valor particular para el DJ y productor santiagueño: MUTE es un lugar emblemático para la electrónica y la playa como escenario es único. Hoy regresa en pleno Tour 2026, luego de un año de consolidación artística y proyección internacional, con presentaciones en Argentina, Brasil y Europa, y el respaldo de referentes de peso en la escena global.
Electrónica al atardecer
Para Fochi, el horario no es un detalle menor, sino un punto de partida creativo. “No tiene nada que ver tocar a la tarde que tocar de madrugada”, explica. El set se construye en función del contexto: la luz natural, el entorno de playa y una energía más relajada y festiva, muy distinta a la que domina la noche.
“En un sunset hay que adaptarse al lugar y al momento. La gente viene en grupos, a pasarla bien, a disfrutar del verano. El sonido es más alegre, más fresco. De noche podés ir hacia algo más oscuro, misterioso o hipnótico; acá la idea es sostener una vibra constante, ligada a la playa y al disfrute”, resume.


La electrónica como experiencia abierta
Ese contexto también amplía el público. En la arena conviven los fanáticos de la electrónica con personas que no suelen asistir a este tipo de eventos, y eso implica un desafío adicional.
“En la playa hay mucha gente que quizás no escucha electrónica habitualmente. Entonces hay que encontrar un equilibrio: que la música no sea tan compleja dentro del género, pero que conserve identidad. Que pueda disfrutarla alguien más grande, alguien que recién se acerca o alguien que viene de otro palo”, señala.
De Santiago del Estero a un sello británico
El presente de Fochi está atravesado por la música y lo inesperado: uno de sus temas fue tocado en vivo por Nick Warren en un show multitudinario en Buenos Aires y será editado por su sello discográfico, Sound Garden, el próximo 23 de enero.
“Fue una locura. Para mí, que soy de Santiago del Estero, llegar a un sello británico con trascendencia mundial es un escalón enorme”, reconoce. El camino, explica, suele ser largo y perseverante: enviar música, insistir, esperar. “A veces te escuchan a la primera, otras después de muchos intentos. Si les gusta, prueban el tema en vivo y, si funciona, se abre la posibilidad de editarlo. Eso fue lo que pasó ahora”.


Música electrónica sin drogas
Lejos de los estereotipos más ligados a la noche, Fochi plantea una mirada clara sobre el vínculo entre música electrónica y consumo. “Estoy muy alejado de las drogas sintéticas y estoy disfrutando la música más que nunca. No es una obligación consumir para escuchar o hacer electrónica”, afirma.
En sintonía con una nueva camada de artistas, destaca la importancia de un recorrido profesional y saludable. “Se está dejando de lado la figura del DJ rockstar. Hay otra responsabilidad: mostrar que se puede disfrutar desde un lugar sano. Muchas veces, desde el consumo, no terminás de entender el viaje y el desarrollo que propone un DJ”.
La cabina como presente absoluto
Cuando llega el momento de tocar, todo se concentra en el aquí y ahora. “Lo que más me atrapa de esta profesión es lo en presente que me pone. Estoy completamente enfocado en lo que hago, en el entorno y en el contexto. En ese momento no hay mente: es estar en el presente, y es algo muy lindo”, define.
Este viernes, ese presente se construirá al ritmo del atardecer, con la playa como escenario y la música como punto de encuentro.
