La actriz se encuentra en Mar del Plata con el unipersonal “Prima Facie”, una obra que trata la realidad de las víctimas de agresión sexual en el sistema judicial.
“Prima Facie” es un unipersonal interpretado por Julieta Zylberberg y dirigido por Andrea Garrote que aborda el lugar que ocupan las víctimas de violencia de género frente al sistema penal. A dos años de su estreno, la obra llegó por primera vez a Mar del Plata esta temporada. Podrá verse este martes 27 y el miércoles 28 de enero a las 21:30 en la sala Astor Piazzolla del Teatro Auditorium.
Julieta Zylberberg encarna un personaje que experimenta el sistema penal desde dos extremos opuestos: como abogada defensora de acusados por abuso sexual y cómo víctima. El unipersonal habla de cómo funciona la ley, pero también de cómo funciona el abuso y cómo una y otra situación funcionan mediante lógicas distintas, impidiendo, en muchos casos, que logre hacerse justicia. ¿Por quiénes está hecha la ley? ¿En qué se basa su funcionamiento?, son algunas de las preguntas que impulsa la obra. Y junto con las preguntas, una certeza: “Algo tiene que cambiar”.
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La universalidad del texto
La versión de Zylberberg y Garrote es una adaptación de la obra escrita por la australiana Suzie Miller, una pieza que ha recorrido distintos escenarios del mundo. Sobre esto, Zylberberg explica que, junto con la traducción, fue necesario hacer una serie de ajustes para que la obra pudiera funcionar acá, sobre todo en lo relativo a las particularidades del sistema judicial argentino.
“Está logrado eso, porque vienen un montón de abogados y de fiscales y dicen, ‘Che, es tal cual’. O sea que hemos llegado a algo que toca y comprende bien a la justicia argentina sin ser exactamente detallado», comenta la actriz. Sin embargo, añade: “Más allá de eso, el texto se ve que es bien universal, que es tristemente universal, porque que se haga en tantos países tan diferentes y que a todos nos movilice es que sucede en todos lados. O sea, el mundo está cagado, che.”
Hablar de violencia de género
Sobre la urgencia de llevar al escenario este tipo de temas, Zylberberg sostiene: “En este momento me parece que tiene importancia por diez”. “Por supuesto son temas que nos interpelan, que nos conmueven, porque habla de la violencia sexual las hacia las mujeres. La obra dice que una de cada tres mujeres es violentada sexualmente a lo largo de su vida. Habla de lo incompetente que es la justicia con las víctimas de violencia sexual, de cómo deja afuera, de cómo deja corridas a las víctimas, de lo violenta que es la justicia y la ley con las víctimas de agresión sexual. Son temas que, por supuesto, como sociedad están número uno en la importancia de hacer algo, de mover, de evolucionar, de modificar”, desarrolla.
El contexto actual de nuestro país, señala la actriz, hablar de esto cobra especial relevancia: “En este momento en Argentina están todas las políticas de género desfinanciadas y pareciera haber un retorno de un discurso muy espantoso, arcaico y machista, así que me parece que sí es muy importante. Y lo noto en el público, que es importante y que la gente está agradecida de poder establecer ese puente y de poder tocar y ver y revisar el tema.”
La interpretación
Durante una hora y media, Julieta Zylberberg da voz y cuerpo a una protagonista que ve desestabilizada toda su vida, que experimenta violencias que la afectan a nivel personal, pero que forman parte de un entramado que atraviesa a muchísimas otras mujeres.
—¿Con qué dificultades te encontraste a la hora de interpretar un personaje como este?
—No sé si ponerlo en términos de complejidad. Sí es una obra compleja y toda obra, sobre todo si es monólogo, cuando la agarrás parece como un gigante indomable. Pero pasa con toda la obra. Entonces, quizás aparecieron dudas: ¿Cómo vamos a hacer la violación? ¿Cómo vamos a hacer esto estando yo sola? Y después, bueno, por supuesto con la dirección de Andrea Garrote que fue bárbara, uno va agarrando de a pedacitos y desarmando y pensando y probando y jugando y se arma. Como una canción.
Aún así, este trabajo tiene sus particularidades en materia de interpretación: “No se puede hacer nunca de taquito esta obra. Siempre tengo que estar muy presente y muy consciente de lo que estoy diciendo y de lo que estoy haciendo. Yo siempre le digo a los productores, yo no puedo hacer más de dos funciones por semana. Nunca, ni en Buenos Aires ni en gira, o sea, no puedo. Para que salga bien tengo que estar re a mil. Es intensa”, admite la actriz.
Sobre su decisión de implicarse en este proyecto, Zylberberg explica: “Me gusta, me gusta poder aportar algo al mundo desde mi humilde lugar, qué sé yo. Me parece que no es que es nuestra responsabilidad, pero sí siento que como seres humanos tenemos responsabilidad de hacer un mundo un poco mejor, cada uno desde su lado y mi militancia es desde lo que yo hago. Entonces, cuando puedo tocar situaciones, temas que nos competen como sociedad y como entramado político, lo agradezco, agradezco poder hacer algo que movilice, a mí y a quien lo ve.”
