Premios Estrella de Mar: el teatro, la temporada y las voces que la sostienen

Los Premios Estrella de Mar reunieron a artistas y trabajadores de la cultura. Con Pimpinela como Estrella de Oro, la ceremonia dejó una postal de temporada y un coro de voces que hablaron de trabajo, esfuerzo, público y pertenencia en Mar del Plata.

El lunes cayó lluvioso sobre Mar del Plata, pero eso no impidió que el teatro volviera a celebrar. En el Hotel Provincial, artistas, productores y trabajadores de la cultura se reunieron para una nueva edición de los Premios Estrella de Mar, la ceremonia que cada verano reconoce a quienes sostienen la temporada desde los escenarios.

La alfombra roja se armó igual. Hubo saludos rápidos, abrazos conocidos, flashes y conversaciones cruzadas. La ciudad, aun en una temporada atravesada por dificultades, volvió a encontrarse alrededor del teatro.

La noche tuvo momentos centralesPimpinela, ovacionado al recibir el Estrella de Mar de Oro; el reconocimiento a Luis Brandoni—, pero el verdadero pulso estuvo en las voces que circularon antes y después de la ceremonia: relatos de trabajo, de esfuerzo, de apuestas sostenidas y de un vínculo persistente con el público.

A partir de ahí, los premios funcionaron menos como un cierre y más como una pausa para mirarse y seguir.

El teatro como trabajo, como pulmón y como derecho

“Es un mimo hermoso”, dijo Lalo Alías (Actor Marplatense por La Madonnita), y en esa frase resumió el espíritu que atravesó buena parte de la noche. “Es un gran reconocimiento para mi laburo y para la obra. Para seguir estando, para seguir trabajando, para que el teatro marplatense sea cada vez más fuerte”.

Luego, sin esquivar el contexto, fue más allá: “La temporada fue rara. Hay menos gente y menos capacidad económica. Eso te obliga a redoblar esfuerzos, a reforzar todo para poder llevar público”. Y puso el foco en un problema estructural: “Mar del Plata no tiene Secretaría de Cultura. No hay presupuesto. Y a nivel nacional pasa lo mismo con el Instituto Nacional del Teatro: si se desfinancia, muere. La cultura no es un gasto, la cultura es una inversión y es un derecho”.

Sobre la recepción del público, Alías destacó el valor del intercambio: “La gente sale contenta, sale pensando. Es una obra dura, escrita hace veinte años, pero la violencia y la crueldad que plantea siguen vigentes. Que el público se vea reflejado y te lo agradezca es enorme”. Y cerró con una definición clara: “No todo tiene que ser comedia delirante. También hay lugar para espectáculos que interpelen”.

Desde el teatro independiente, El Hotel de las Ladies Deluxe (Transformismo) puso palabras a la realidad cotidiana: “Este premio es un mimo, porque tenemos que seguir laburando todos los días. A las seis de la tarde estamos volanteando en la peatonal, empezamos de cero cada noche”. Y sin eufemismos: “La temporada es muy difícil, pero le ponemos toda la garra para llevar el pan del día a día. Eso es el teatro independiente”.

Algo similar expresaron las integrantes de Preguntitas al tarot (Microteatro): “Hicimos un laburo enorme. Es un equipo de mujeres, escrito, actuado y dirigido por mujeres. Lo dimos todo”. Sobre el formato, explicaron: “Quince minutos pueden ser una eternidad si no pasa nada. Tenés que estar lúcida, pasar por muchos estados. No es fácil hacer algo redondo en tan poco tiempo”.

Pablo Baldini, productor de Mayumana (Espectáculo Alternativo), amplió la mirada: “Fue una temporada intermedia, no mala, pero con consumo retraído. A veces la cultura queda desplazada, pero igual apostamos. Un premio siempre es un mimo para quienes estamos todo el año poniendo el cuerpo”.

Reír, emocionar y acompañar: el público como motor

En el terreno del humor, las voces coincidieron en algo esencial: hoy hacer reír es más difícil, pero también más necesario.

Dalia Gutmann (Humor por Experiencia Dalia Gutmann) lo expresó con claridad: “Estoy rechocha. No me lo esperaba, pero lo tomo como un aliento a seguir. Sé que el jurado ve los espectáculos y eso para mí es importante”. Y definió su camino: “Yo me siento comediante. Es un camino bastante loco e incierto, pero cuando sentís que es por ahí, vale la pena animarse”.

Nahuel Ivorra y Ceci Hace (Stand Up por Te pido mil disculpas) pusieron el acento en el presente: “Hoy hacer reír es muy difícil. La realidad parece ficción, ya está todo parodiado”. Pero enseguida apareció lo esencial: “Nos llegan mensajes de gente que nos dice que con nuestros videos se sacaron la depresión. Eso es increíble”. Y dejaron una promesa: “Todas las funciones se agotaron. Hay que volver a Mar del Plata, no solo en temporada”.

Martín Rechimuzzi, desde el cruce entre teatro y streaming, habló del crecimiento de su obra: “Hicimos muchas funciones en distintos lugares y eso te da aprendizaje”. Y explicó su mirada: “El stream es muy teatral. Todo está conectado. Para mí es muy importante hacer esta obra”.

Música, identidad y regreso

La música aportó pertenencia y memoria. El Plan de la Mariposa (Rock) agradeció el reconocimiento “por tantos años de trabajo y amor por lo que hacemos” y habló de un nuevo disco en proceso: “No hay fecha, pero hay canciones viniendo. Un disco siempre es un viaje”. Sobre la ciudad, subrayaron: “Mar del Plata fue uno de los primeros lugares que nos abrió las puertas”.

Hombre Pie (Música Marplatense) celebró un premio que llega después de una pausa: “Después de nueve años tocando y volver hace cinco meses, esto es una locura. Lo manifestamos”. Y anticiparon: “En marzo sale nuestro primer disco oficial. Este reconocimiento nos motiva a seguir”.

Martín Masiello (Música Clásica por Crescendo) habló desde lo íntimo: “Soy marplatense, me formé acá. Volver a esta ciudad con un premio es un orgullo enorme”. Y agregó: “Es una música que va a trascender el tiempo y trato de compartirla con grandes y chicos”.

En ese mapa diverso de la temporada también apareció Vox Popurri, que celebró el premio desde una lógica grupal y sin protagonismos individuales. “Estamos súper felices. Ya estar acá un año más es hermoso y este reconocimiento le suma un montón”, dijeron apenas bajaron del escenario.

El espectáculo, explicaron, se sostiene desde un trabajo colectivo donde la música es el centro: “La música es protagonista absoluta. Las composiciones son de Nacho Corba, pero todos participamos del proceso. Es un trabajo muy colectivo, muy de equipo, y que se reconozca así es hermoso”.

Desde el escenario, la invitación fue clara y directa, como toda la temporada: “Nos quedan dos funciones en febrero, los domingos 15 y 22, en la Sala Melanie. Es una fanfarria para divertirse y emocionarse”. Un cierre que volvió a poner el acento en lo esencial: seguir haciendo, seguir convocando, seguir encontrándose con el público.

Drama, riesgo y emoción

En el terreno del drama, Ricky Pashkus (Dirección Nacional por La ballena y Pretty Woman, el musical) celebró un reconocimiento que no siempre es sencillo. “Estoy muy feliz porque es un espectáculo que amo mucho”, dijo. Y agregó con ironía: “El drama tiene menos convocatoria que la comedia. Ese era el temor. Pero gustó, llenó y eso nos hizo muy felices”.

Sobre La ballena, explicó su elección: “Habla de la vida y la muerte, de la sexualidad, de la religión, del vínculo con los hijos. Son temas esenciales. Por eso me late”.

Trayectorias, memoria y afecto

Matías Alé tiene, desde años, el amor de la gente en los bolsillos. Lo frenan, le piden fotos, notas y habla largo y sin apuros con todos. “Era el sueño de mi papá. Desde chico le decía que algún día iba a poner mis manos ahí”, contó sobre el homenaje en el Hermitage de esta temporada. “Fue muy emocionante. Se me vino la imagen de mi viejo todo el tiempo. Quedé para siempre en Mar del Plata”.

Sobre su temporada, reflexionó: “Son muchos años viniendo a Mar del Plata. Muchos sueños, mucho trabajo. Esto es como decir: ya está, ya puedo estar tranquilo. Todo lo que venga es un plus”.

Laurita Fernández (Actriz de Comedia por La cena de los tontos) habló desde el recuerdo: “Mar del Plata simboliza experiencias. Cada temporada fue única. Volver es recordar esquinas, kioscos, rotiserías”. Y sumó un dato íntimo: “Este año vino mi familia, fue una temporada distinta, con mucha gente acompañándome”.

Fátima Flórez (Labor Humorística por Fátima Universal) aportó una de las voces más potentes de la noche. “Soy una mujer de mucha fe y mucha esperanza. Creo en los milagros y creo en el laburo”, dijo. Y dedicó el premio “a los maestros que me enseñaron, a la gente que me dio oportunidades, a mis compañeros, que son familia”. Sobre el público, fue clara: “El cariño de la gente es cada día más grande. Eso te sorprende”.

Mercedes Carreras (Dirección Marplatense por El conventillo de la Paloma) expresó su vínculo profundo con la ciudad: “Filmé en España cuando era joven, pero toda nuestra vida estuvo en Mar del Plata, una ciudad a la que amamos”.

María Cámpora (Actriz Marplatense por Solos, un lienzo en blanco) definió el premio como “un broche de oro” y puso el foco en el público: “Nos elige, llena la sala, nos recomienda. Ese es el mejor premio”. Y explicó el corazón de la obra: “Hablamos de la soledad, no como algo negativo, sino como la posibilidad de encontrarse con un otro”.

Un cumpleaños compartido

Mientras se entregaban los premios, Mar del Plata se preparaba para cumplir 152 años. La coincidencia no fue menor. La ciudad celebró su aniversario rodeada de artistas, de voces, de historias compartidas.

Cuando las luces comenzaron a apagarse y los abrazos se multiplicaron, quedó flotando una certeza sencilla: más allá de las estatuillas, los Estrella de Mar son un ritual colectivo de amor al teatro. Un recordatorio de que, aun en lunes lluviosos y temporadas difíciles, el teatro sigue encendido. Y que cada noche, Mar del Plata vuelve a elegirlo.

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