La causa por el cuadro “Retrato de una dama”, denunciado como sustraído durante la ocupación nazi de los Países Bajos y que apareció en una vivienda de Mar del Plata, tuvo un nuevo movimiento judicial: en una audiencia realizada el lunes, la Fiscalía solicitó una prórroga de 120 días para continuar con la investigación y completar medidas de prueba pendientes.
Según explicó el fiscal federal Carlos Martínez a Bacap, el objetivo del nuevo plazo es “terminar con medidas de prueba que faltarían”, por lo que la pesquisa se extendería hasta julio de este año.
Entre las diligencias impulsadas, la Fiscalía pidió colaboración a Alemania para determinar y certificar “cuáles fueron las funciones entre 1933 y 1945” de Friedrich Kadgien, señalado como jerarca nazi. El requerimiento apunta a contar con confirmación oficial “más allá de la información histórica” reunida hasta el momento.
Otro de los puntos que motivaron la solicitud de prórroga es que, de acuerdo a lo informado por Martínez, la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas)todavía no presentó un informe que funcionaría como una “pericia histórica” sobre Kadgien, su función y el circuito de obras de arte robadas durante el nazismo.
Pericias por otras obras secuestradas
Además del cuadro principal, la causa incluye otros cuadros, pinturas y grabados que requieren peritajes. En este tramo, el fiscal señaló que esas medidas son complejas por la cantidad de piezas y porque “no está claro de dónde viene” parte del material. Esas pericias también quedan comprendidas dentro del período de prórroga.
Antecedente: el peritaje que cambió la atribución del autor
La última actualización pública del expediente había sido en enero, cuando se conocieron peritajes de especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes (Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo), que indicaron que el “Retrato de una dama” podría atribuirse al pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti (“Il Pitocchetto”) y no a Giuseppe Ghislandi, como se creyó inicialmente. El informe también mencionó una valuación estimada de 250.000 euros.
El análisis técnico, a su vez, verificó la autenticidad de la obra y la incluyó en la colección sustraída a Goudstikker. La identificación se logró gracias al análisis de diversa documentación y registros históricos, incluyendo el archivo fotográfico del Instituto Neerlandés de Historia del Arte (RKD). Una de sus fotografías, pese a figurar bajo la autoría de Ghislandi y estar en blanco y negro, coincidía con la obra retenida en nuestro país.
En la investigación, el cuadro fue entregado en septiembre en sede fiscal y quedó a resguardo judicial mientras se define su destino final.
