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julio 18, 2026

Así viven la previa de la final del Mundial los argentinos en España

(Foto AP/Andrea Comas)
La Scaloneta volvió a dar vuelta un partido y logró meterse en la final del Mundial 2026. Mañana, la Albiceleste buscará el bicampeonato frente a la selección española. Mientras tanto, cuatro argentinos que viven en España nos cuentan cómo atraviesan la espera del encuentro desde el país del equipo rival.

En un partido desbordado de emoción, la Argentina venció 2 a 1 a Inglaterra y logró meterse en la final. Este domingo, la Scaloneta irá por el bicampeonato frente a España, que consiguió su lugar después de derrotar 2 a 0 al seleccionado francés.

Mientras crecen los pronósticos y las discusiones sobre cuál de los dos equipos llega mejor a la final, millones de argentinos cuentan las horas con la esperanza de volver a ver a Messi levantar la Copa. Algunos vivirán la final en sus casas, otros se reunirán en bares y muchos la seguirán desde distintos lugares del mundo. Entre ellos estarán quienes viven en España y deberán alentar a la Selección desde el país del rival. 

Con cábalas, reuniones y banderazos en la playa, los testimonios de cuatro argentinos que viven en España hablan de una emoción imparable, pero sobre todo de una cercanía inesperada.  

Paulina tiene 21 años y vive en Barcelona. Sebastián tiene 44 años y vive en Ibiza. Luis vive en San Sebastián. Lucas tiene 35 años y vive en Girona. 

Todos desde distintas ciudades, de distintas edades y formas de atravesar la espera, pero con una misma ilusión: volver a sentir la gloria de aquel 18 de diciembre de 2022.

¿Cómo se vive la previa la final?

Paulina: Estos días están muy interesantes. Es la primera vez que vivo un mundial acá, pero la verdad, no siento que estoy afuera de Argentina. Eso es muy interesante porque con todos los países que han jugado, tenés gente de todos lados. No estás absorbido por tu país. El argentino que está viviendo acá reconoce que la tierra no es de nadie, entonces la puede habitar con total tranquilidad y se puede sentir local, estando a 13,000 km de su casa.

Lucas: Lo estoy disfrutando. Cuando empezó no tenía mucha ilusión pero después empecé a mirar algunos partidos (la mayoría acá se jugaron muy tarde) y me entusiasmé con el buen arranque de la Scaloneta. Nos hemos juntado a ver los últimos 3 partidos de la selección que fueron en horarios razonables porque los demás siempre fueron de madrugada.

Luis: Acá se está viviendo espectacular. Con la gente de acá somos muy futboleros y lo vivimos casi como si estuviéramos allá. A veces duele un poco el cambio horario pero en definitiva todo se justifica. Todos los partidos que pudimos nos juntamos a verlos, ya sea los de Argentina o cualquier otro en bares o casas. 

Sebastián: Lo vivo con alegría. Después del partido de Egipto que estábamos knock out, lo demás fue gratis. Ver cómo el equipo reaccionó ante cada contratiempo fue increíble. Haber llegado a la final ya es para disfrutar y que sea lo que tenga que ser. 

¿Cómo está la relación con los españoles? ¿Hay pica futbolera para la final?

Luis: Acá particularmente por ser el País Vasco la cosa se vive algo diferente, es muy poca la gente que apoya a España en esta final y si hay alguien, suele ser más bien ‘joven’. Pero de igual manera hay gente que sí, que claramente apoya a España. 

Para mí, como primer mundial fuera de Argentina, lo más raro es tener parcialidad ‘rival’ en los partidos, ver gente de Inglaterra, Noruega, Francia, Portugal, es lo más loco. Generalmente, allá en Argentina no tenés más que un par de conocidos de otro país. 

Por otro lado, el argentino siempre encuentra la forma de agruparse, armar su fiesta y vivirla de una manera especial. En los banderazos hay más de 100 personas y lo más lindo de todo es que también gente que no es Argentina se suma a la fiesta porque les encanta la forma que tenemos nosotros de vivir el fútbol.

Sebastián: ¿La pica? Sana por ahora. A saber el domingo y lunes después de la final. Pero también te digo: son los campeones defensores. Llegan habiendo eliminado a Francia que era el cuco del torneo, se ven confiados y algo de razón hay.

Paulina: Como yo estoy en Barcelona, provincia de Cataluña, las personas no se identifican con todo lo que es España. Lo llevan para un lado muy político, está muy politizado. Entonces por la visión de un catalán, apoyar a España va ligado a ser facho prácticamente. No hay tanto aliento por el país, no se percibe una rivalidad. Es más, te diría que hay unos cuantos catalanes que en la final van a hinchar para Argentina. 

Lucas: En mi caso bien, discutimos sanamente y nos picamos un poquito pero siempre con buena onda y en tono de risa. Desde que le ganamos a Inglaterra noté que ellos están un poco cagados. Y a algún que otro por querer picantearla, se le escapa que nos van a ganar y ser campeones pero no saben que eso no se dice y menos… al campeón del mundo.

¿Cómo serán los planes para ver la final?

Paulina: Un poco lo que pasa en esta ciudad, es como dejar que las cosas sucedan. No hay nada organizado. Puede ser que en el mismo instante en el que está por empezar el partido aparezca gente en mi casa o lo vaya a ver a un bar de argentinos o a una pantalla grande en el centro, que creo que van a poner. Nadie sabe lo que va a hacer, pero sabe que algo va a hacer.

Sebastián: Veré la final en la misma mesa, del mismo bar, con la misma compañía de los partidos anteriores.

Lucas: Para la final mantenemos la cábala y nos juntamos con todos los pibes argentinos amigos en la casa de uno. Todos argentinos. Al jugarse contra España mismo no queremos mezclarnos en ningún lado. Si bien acá en Cataluña hay muchos que van con Argentina, preferimos que sea así. Si ni en los Boca – River nos mezclamos. 

Luis: En San Sebastián el plan será el mismo que se viene repitiendo desde los partidos de grupos casi como cábala. Tres horas antes del partido nos juntamos los argentinos en una de las playas para hacer un banderazo. Con bombos, banderas, redoblantes, bengalas de humo y mucho aguante intentando armar una fiesta lo más argentina posible. Después de ahí, algunos van a bares y otros a una discoteca en donde se puede armar un poco más de quilombo. Después de los partidos nos volvemos a juntar todos en la playa a festejar. Lo lindo de que sea verano es que un par de veces la celebración incluyó meterse al mar.

Durante noventa minutos, o los que hagan falta, el mundo va a quedar en pausa. Las distancias desaparecerán detrás de una pantalla y miles de kilómetros dejarán de importar. Pero cuando termine el partido, vamos a hacer lo que hicimos durante todo el Mundial cada vez que nuestros colores salieron a la cancha: salir a festejarlo.

Desde cualquier parte del mundo, los argentinos saldremos a buscarnos para abrazarnos y celebrar todos juntos. Porque sea cual sea el resultado sobran motivos para hacerlo: la segunda final consecutiva de la Scaloneta en un Mundial y la última de Leo ya hicieron de este domingo una página inolvidable. 

Solo queda descubrir si el destino se atreve a escribir el final de esta historia con la imagen que todos soñamos.

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