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septiembre 27, 2026

Elefantes marinos: una sorpresa en los Juegos Suramericanos y un paseo por las calles del puerto

elefante marino
Un ejemplar se acercó a Playa Grande el pasado domingo durante la competencia de surf del certamen continental. Al día siguiente, otro fue visto a 500 metros de la playa del puerto. Según especialistas, es muy probable que haya sido el mismo animal.

 

Por Agustín Casa

Los elefantes marinos tuvieron nuevamente protagonismo la última semana en Mar del Plata. Un ejemplar apareció en Playa Grande el domingo 20 de septiembre durante la competencia de surf de los Juegos Suramericanos 2026 y generó sorpresa en los competidores, el público y en la transmisión televisiva. Las imágenes oficiales del torneo muestran al animal cerca de los surfistas y luego en posición de descanso en la orilla. Un día después, el lunes 21 de septiembre, se vio un ejemplar en la zona interna del puerto, a unos 500 metros de la playa, y también llamó la atención de quienes circulaban por el lugar. 

“Si bien puede llamarnos la atención encontrar un animal de este tamaño en un lugar tan cercano a la ciudad, hemos observado este comportamiento en numerosos ejemplares. Los elefantes marinos pueden desplazarse desde la playa hacia sectores más tranquilos para descansar y, en algunas ocasiones, terminan alejándose bastante de la costa o incluso llegando a sectores urbanos, como las calles del puerto o la ciudad”, cuenta a Bacap Carolina De León, doctora en Ciencias Biológicas e integrante del grupo Biología, Ecología y Conservación de Mamíferos Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), del CONICET y la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).

En este caso, la particularidad es que, por el gran tamaño del individuo, se trató de un ejemplar macho subadulto. Si bien es normal observar ejemplares juveniles o hembras en distintos sectores de la costa, es poco frecuente la aparición de machos adultos y subadultos.

 

 

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Desde el grupo del IIMyC llevan adelante un relevamiento de la presencia de elefantes marinos en la región y registran la localización, el sexo y la edad del ejemplar. En 2025, se registraron 126 elefantes marinos en la zona, de los cuales solo tres fueron ejemplares subadultos. En tanto, en 2024 se relevaron 247 ejemplares  y solo 17 fueron subadultos.

Según la especialista, debido a la baja frecuencia de aparición de ejemplares machos subadultos —animales de gran tamaño— en la zona, a la escasa distancia con apenas un día de diferencia y a las características del animal que se observan en las imágenes, es muy probable que el elefante marino que se observó en Playa Grande y el que se vio en las calles del puerto sea el mismo.

 

 

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Un comportamiento natural

“Encontrarse con un elefante marino en el mar o descansando en nuestras playas es algo que puede ocurrir y que forma parte de su comportamiento natural: estamos hablando de animales que utilizan este ambiente como parte de su hábitat. Y que ocasionalmente alguno se desplace hacia sectores más internos del puerto también es algo que hemos registrado y que no necesariamente indica que exista algún problema con el animal”, señala De Léon.

La bióloga remarca que “los elefantes marinos utilizan nuestras playas como sitios de descanso y también para realizar la muda del pelo, y durante estos períodos pueden permanecer varios días en un mismo lugar antes de continuar su desplazamiento”.

La provincia de Buenos Aires se encuentra dentro del área de distribución de la especie. Los elefantes marinos utilizan sectores de la costa bonaerense durante sus desplazamientos, incluida Mar del Plata, y pasan períodos de descanso en la playa o atraviesan el período de muda de pelo. 

Según los registros del grupo, se observan principalmente ejemplares juveniles o hembras y en menor proporción machos adultos y subadultos. En los últimos años, además, se han registrado nacimientos de esta especie en la provincia de Buenos Aires. 

Para realizar el relevamiento cuentan con la colaboración de guardaparques, guardavidas, trabajadores del área costera, ONGs y vecinos que dan aviso de la presencia de un elefante marino. Además, las fotografías les permiten documentar y hacer seguimientos de los ejemplares.

Entre el buceo y el descanso en la playa

El elefante marino del sur (Mirounga leonina) pertenece a la familia de los pinnípedos, grupo que comparte con las focas y los lobos marinos, entre otras especies. Es el pinnípedo más grande del mundo y su nombre popular hace alusión a un rasgo de los machos adultos: presentan una trompa (probóscide) que recuerda al elefante. Los machos adultos miden más de cuatro metros de longitud y pesan varias toneladas. Por su parte, las hembras son más pequeñas.

Estos animales pasan gran parte de su vida en el mar y pueden realizar grandes desplazamientos —pueden nadar miles de kilómetros—. En paralelo, regresan a las costas para su reproducción, la muda de pelo y períodos de descanso. La provincia de Buenos Aires se encuentra dentro del área que recorren los elefantes marinos que habitan el Atlántico Sudoccidental.

Elefante marino
El elefante marino descansando en la orilla de Playa Grande durante la competencia de surf. Crédito: imágenes oficiales de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.

“Su ciclo de vida está muy ligado a estos desplazamientos. Los animales regresan a determinadas áreas de reproducción, donde se producen los nacimientos y el apareamiento. Las crías permanecen inicialmente en tierra junto a sus madres y, después del destete, comienzan progresivamente su vida independiente en el mar. Los juveniles y adultos realizan posteriormente grandes viajes de alimentación, y los animales vuelven a tierra en distintos momentos del año para reproducirse o mudar el pelaje”, describe De Léon.

Su dieta es carnívora y se alimentan de peces y cefalópodos como el calamar.  “Pueden realizar inmersiones muy profundas y prolongadas para conseguir alimento. Es justamente durante estos grandes desplazamientos oceánicos que pasan la mayor parte de su tiempo, mientras que las apariciones en nuestras playas corresponden a momentos particulares de su ciclo y a períodos en los que necesitan permanecer en tierra”, comenta.

También se destacan por ser grandes buceadores. Los elefantes marinos son capaces de realizar inmersiones de 30 minutos y bucear a 2.000 metros de profundidad. 

“Pueden permanecer mucho tiempo bajo el agua y realizar inmersiones a grandes profundidades, gracias a adaptaciones anatómicas y fisiológicas que les permiten almacenar y utilizar el oxígeno de manera muy eficiente”, detalla la bióloga.

El elefante marino llamó la atención de surfistas y espectadores en Playa Grande. Crédito: imágenes oficiales de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.

Precauciones ante la aparición de un elefante marino en la playa

De León recuerda que, “aunque estos animales pueden parecer tranquilos, son animales silvestres y de gran tamaño, por lo que hay que mantener una distancia prudencial y no intentar tocarlos, alimentarlos ni devolverlos al agua”.

“Es importante no rodearlos ni bloquearles el paso. Muchas veces el animal simplemente está descansando y necesita tranquilidad. Si hay personas, perros o mucha circulación alrededor, lo recomendable es alejarse y evitar que se genere una situación de estrés para el ejemplar”, remarca.

Por último, aconseja: “En caso de que el animal se encuentre en un lugar donde pueda correr algún riesgo —por ejemplo, una calle, una zona de circulación de vehículos o un sector muy concurrido— lo adecuado es dar aviso a los organismos o grupos que trabajan con fauna marina para que puedan evaluar la situación y, si es necesario, acompañarlo hacia un lugar más seguro”. En esos casos, la comunidad se puede comunicar al número de Prefectura (106) o al de Defensa Civil (103).

 

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