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agosto 3, 2021
Lo de Allá

El desafío de transformar lugares “supercontagiadores” en espacios de “bajo contacto físico”

¿Cómo impulsar un retorno seguro al trabajo en tiempos de COVID-19? La “economía de baja proximidad” que proponen se basa en aprender a convivir con el COVID-19. Para lograrlo hay que readaptar comportamientos de la vieja normalidad con un enfoque de administración de riesgos.

La implementación de una economía de “bajo contacto físico”, en un mercado laboral caracterizado hasta marzo por contener 2,3 millones de trabajadores (14%) desempeñándose a un brazo de distancia o menos, será el principal desafío para el retorno a los espacios laborales ya que en los lugares cerrados y con baja ventilación se producen los “supercontagios” de coronavirus, advirtieron especialistas y autoridades. 

Andrea Pineda Rojas, investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) y del Conicet, explicó que “hay varios estudios que muestran que la transmisión de Covid-19 por aerosoles no sólo es importante, sino que posiblemente sea el principal modo de contagio”, al referirse a los aerosoles que se emiten al hablar, que son más pequeños, permanecen en el aire, e infectan al ser inspirados por inhalación.

“En ambientes cerrados, los aerosoles pueden permanecer en el aire y acumularse en condiciones de mala ventilación, aumentando el riesgo de contagio. Para minimizar el riesgo en lugares cerrados se debe tratar de que haya la menor cantidad de gente posible, durante el menor tiempo posible y manteniendo la mayor distancia posible, usar barbijo de al menos

dos capas con buen ajuste a toda la cara y mantener el ambiente permanentemente ventilado”, aseveró.

Pineda Rojas afirmó que “la segunda ola en Europa debe servirnos como evidencia para entender que el virus sigue presente y que cuando se bajan las barreras de contención, los contagios vuelven a aumentar”. 

“Las medidas pierden efectividad si no son masivas, sobre todo en lugares como medios de transporte, ambientes de trabajo o centros educativos donde mucha gente comparte el aire”, concluyó.

Los desafíos

Según el estudio “Hacia una economía de baja proximidad física”, elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), 2,3 millones de trabajadores estaban antes de la pandemia expuestos a lugares de trabajo de espacio reducido o con mala ventilación, basándose en la II Encuesta Nacional a Trabajadores sobre

Condiciones de Empleo, Trabajo, Salud y Seguridad (Ecetss 2018) que relevó 16 millones de trabajadores. 

“Adoptar una economía de bajo contacto físico es un desafío de reingeniería inédito: no hay libro, no hay teoría, no hay pasado que te sirva de guía”, dijo Ramiro Albrieu, investigador principal del Programa de Desarrollo Económico de Cippec. 

“Implica desaprender 300 años, así de novedoso es”, agregó el economista y profesor universitario y aseguró que el mercado laboral implica “aglomerarnos en ciudades, espacios laborales y transporte público”.

“Lo novedoso es que la pandemia nos obliga a repensar las interacciones laborales desde una óptica nueva, porque ahora el distanciamiento físico es una condición necesaria para poder interactuar cuando antes era el contacto físico lo necesario para ser parte del mercado laboral”, dijo.

El informe plantea que casi el 10% de los ocupados están expuestos siempre o muchas veces a malas condiciones sanitarias (baños, vestuarios, agua potable) en su lugar de trabajo.

Por otro lado, el 31% del total de trabajadores -esto es, unas 5,2 millones de personas- utiliza algún medio de transporte público para concurrir al trabajo, lo que aumenta el riesgo sanitario. 

Mucha atención

Según Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, “en los espacios laborales compartimos muchas horas con nuestros compañeros mayoritariamente en espacios cerrados y en lugares de confianza esa atención que tenemos que mantener para sostener los cuidados puede disminuir y aumentar el riesgo de contagio”.

“La recomendación es tener un plan para mejorar las condiciones, identificar a las personas que pueden estar en riesgo y brindarles apoyo.Promover el teletrabajo de aquellas personas y actividades que lo permitan y tener un protocolo para personas que manifiesten síntomas de Covid-19”,indicó la sanitarista. 

“Es muy importante el lavado de mano, el barbijo durante toda la jornada laboral, la limpieza y desinfección de las superficies y la ventilación de los ambientes para minimizar los riesgos en los espacios cerrados”, precisó. 

El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, dijo que los ámbitos laborales pueden ser espacios “supercontagiadores”. 

Quirós explicó que los contagios se explican “por tres causas: algunas con la biología y la carga viral de las personas, otras con las responsabilidad o tareas que tienen las personas en la sociedad que las hace tener mucho contacto social o laboral y otra son los espacios ‘supercontagiadores'”.

El ministro porteño caracterizó a estos espacios como “lugares que tienen condiciones como mala ventilación, con muchas personas con poco volumen de aire y que se quedan mucho tiempo; cuanto más tiempo permanecen personas en un lugar sin ventilación más posibilidades tiene una persona con la enfermedad de contagiar a todos”.

“En esto hay que trabajar mucho, en cómo recuperar los espacios de encuentro evitando el supercontagio, buscar alternativas de ventilación, y limitar el número de personas y el tiempo”, señaló.

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