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El Kuelgue vuelve a Mar del Plata: “Siempre hay algo nuevo para descubrir”

Santi Martínez anticipa el show del 11 de enero en Vibra Arena, habla del nuevo material, del vínculo con el cine, la escena musical actual y de cómo la banda sigue reinventándose sin perder su esencia.

 

Por Max Czajkowski

Entre referencias cinematográficas, juego creativo y una conexión intacta con el público, El Kuelgue regresa a Mar del Plata para una nueva noche que promete ser tan imprevisible como celebratoria.

Mar del Plata ocupa un lugar especial en la historia emocional de El Kuelgue. Así lo siente Santi Martínez, el tecladista de la banda, quien destaca el peso cultural de la ciudad y la energía particular que se genera cada vez que pisa suelo marplatense. “Es una ciudad con mucha historia en el espectáculo. Siempre es lindo volver”, resume.

La relación con la ciudad va más allá del escenario. Incluso, el artista confiesa que dentro del grupo circula una idea latente: filmar un videoclip en Mar del Plata. “Sería hermoso hacerlo acá, veremos si el tiempo lo permite”, desliza, dejando abierta la puerta a un futuro cruce entre música, imagen y paisaje costero.

El domingo 11 de enero, El Kuelgue se presentará en Vibra Arena, un espacio nuevo para la banda en la ciudad. Un cambio de escenario que también simboliza un nuevo capítulo. “Es otro lugar, otro clima, y eso también suma”, reconoce Santiago, celebrando la posibilidad de seguir explorando formatos y experiencias.

Sobre el vínculo con el público, la respuesta es inmediata: “Súper bien”. Amigos, seguidores históricos y turistas que los descubren en plena temporada se mezclan en cada show. “Cuando la gente está disfrutando en un lugar donde se la está pasando bien, siempre está bueno sumar a eso”, reflexiona.

Referencias cinematográficas en las canciones

En lo musical, El Kuelgue atraviesa un momento especialmente fértil. Con el lanzamiento de Barril lindo y Vos y la mancha, la banda reafirma su costado cinematográfico y su amor por las referencias culturales. Kubrick, la curiosidad, el rastreo de influencias: todo forma parte de un ADN que invita al oyente a investigar, a ir más allá de la primera escucha.

“Eso es lo que me gustaba de las bandas que escuchaba: no todo estaba claro, había que buscar, entender de dónde venían las referencias”, recuerda Santi, reivindicando el valor de la curiosidad como motor creativo.

La identidad del grupo, lejos de cristalizarse, se renueva. Hoy trabajan con productores, suman compositores, incorporan miradas externas. “Eso refresca los métodos, cambia el color y está buenísimo”, afirma. Canciones como Carta para no llorar, compuesta junto a Mariano Terol, son parte de ese proceso de apertura.

El juego sigue siendo una clave. “Siempre hay algo nuevo para descubrir”, asegura. Desde temas de raíz folklórica hasta canciones pop, pasando por una samba con el Chango Spasiuk que anticipa el nuevo disco, El Kuelgue se mueve sin miedo entre géneros y climas.

Miradas sobre la escena actual

Santiago también observa con atención la escena actual. Celebra el regreso de las guitarras, el postpunk, el garage y destaca a bandas como Mujer Cebra, Buenos Vampiros y Kill Flora. “Me gusta esa energía, esa búsqueda. Las bandas que tienen que estar, van a seguir”, sostiene.

Consultado sobre la inteligencia artificial, se muestra sin prejuicios, aunque fiel a su método: “Para componer sigo sentándome al piano y buscando de forma orgánica. Uso la IA como asistente, pero no para escribir música”.

Con esa mezcla de juego, reflexión y libertad creativa, El Kuelgue llega nuevamente a Mar del Plata para confirmar que su esencia sigue intacta: mutar, explorar y, sobre todo, disfrutar del camino.

El 11 de enero en Vibra Arena, la ciudad volverá a ser testigo de ese ritual compartido entre banda y público, donde cada canción es una invitación a mirar, escuchar y sentir un poco más allá.

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