La instalación de carteles publicitarios reavivó el debate sobre el uso del espacio público y los negocios. Qué se autorizó, cuánto se paga y qué riesgos advierten los especialistas.
Por Natalia Muñoz
No hay forma de esquivarlas. Por donde se mire, allí están. De un tiempo a esta parte, se multiplican por día, casi como por generación espontánea. Aparecen en Colón y Mitre, en Juan B. Justo y Marcelo T. de Alvear; en Belgrano y La Rioja, en Libertad y la costa; solo por contar algunos. Los espacios publicitarios en la vía pública en Mar del Plata y las preguntas sobre ellos no dejan de surgir: ¿cuándo se autorizaron? ¿Cuántos más se pueden esperar? ¿Es seguro sumar y sumar estímulos y distracciones en la vía pública? ¿Todo está a la venta en Mar del Plata?
Lo cierto, es que se esperaba que esto sucediera. Solo había que prestar atención: en diciembre de 2024, el Concejo Deliberante (HCD) autorizó el llamado a Licitación Pública “para la concesión del reacondicionamiento, provisión, instalación, mantenimiento, reposición y explotación comercial publicitaria en forma exclusiva del mobiliario urbano del Partido de General Pueyrredon”.
En detalle, se otorgó la potestad de instalar y explotar:
- hasta 1200 carapantallas (estructuras para afiches de publicidad gráfica);
- hasta 8 tótems LED publicitarios;
- hasta 8 pórticos publicitarios (como el que apareció en plaza Mitre);
- hasta 2000 banderolas en columnas de alumbrado público;
- 50 refugios anti vandálicos de transporte público de pasajeros nuevos;
- 60 casillas de guardavidas
A ello se suma el reacondicionamiento y explotación de refugios de transporte público y de pantallas publicitarias luminosas ya existentes.
El 26 de febrero de 2025, se procedió a la apertura de sobres de esa Licitación, la 01/25, que resultó en dos propuestas: una presentada por GOVP SRL, y una segunda a cargo de OSP SA, EDITORIAL SAN MARTÍN SA y LUMISAN SA UT.
Tras el análisis de la documentación, la Comisión Asesora de Preadjudicación de Ofertas del Municipio “recomendó rechazar la propuesta de la firma GOVP S.R.L.” por incumplimientos burocráticos. Desde allí, quedaban dos caminos: llamar nuevamente a licitación, o acudir al HCD para que aprobara la adjudicación a la única propuesta válida. Se avanzó con la segunda opción.
En junio del año pasado, el entonces intendente Guillermo Montenegro entregó un pedido a las y los concejales para adjudicar los casi cuatro mil espacios publicitarios en vía pública al conjunto de empresas postulado. ¿Por qué? Por la “evidente conveniencia” económica para el Municipio. El pedido fue apoyado por la mayoría automática con la que contaba el oficialismo, mientras que Acción Marplatense fue el único bloque en oponerse, en tanto que La Libertad Avanza, Unión por la Patria y el Frente Renovador se abstuvieron.
Aquello de la conveniencia económica fue discutido. Incluso antes del llamado a licitación, desde Acción Marplatense hablaban de “una entrega lisa y llana”. “Siguen regalando a sus amigos porteños los bienes que son de todos los marplatenses”, opinó públicamente la concejal Eva Ayala en su cuenta de X. “El canon que paga la empresa es ridículo”, observó recientemente Juan Manuel Cheppi, del Frente Renovador.
En concreto, el canon anual que las empresas adjudicadas deben pagar al Municipio es de $6.600.000. Algo así como lo que un inquilino de un monoambiente contrafrente paga por año a la inmobiliaria. El prorrateo indica un equivalente a $4,60 por día por elemento publicitario. A ello se le debe sumar un 15% mensual sobre la facturación mensual neta por explotación de la publicidad. Todo ello por un periodo inicial de 10 años.
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¿Es seguro tanto estímulo al volante?
Cabe hacerse la pregunta vinculada a la seguridad vial. La concentración que requiere conducir un vehículo está en permanente jaque con el teléfono celular, el estado de las calles, las grandes pantallas publicitarias que habitan la ciudad hace tiempo, y ahora también las nuevas instalaciones publicitarias en cuestión.
“La publicidad es uno de los principales riesgos en la conducción, porque entra dentro del grupo de lo que se llaman ‘distractores’”, explicó el ingeniero mecánico y perito en accidentología vial Osvaldo Petcoff tras la consulta de este medio. “El distractor es algo que te saca la atención del volante, que claramente es el objetivo principal de la publicidad: que vos desvíes la atención y mires lo que están publicitando”, agregó.
Las luces y los destellos de las nuevas pantallas son distractores del ojo humano, lo confunden. En palabras de Petcoff: “Al meter algo publicitario, y más con este tipo de impacto visual, vos no solamente estás generando un distractor en sí, sino algo que afecta la capacidad visual”. Para el profesional, este tipo de instalaciones destinadas a la venta de productos y servicios “claramente estaría contraindicado con respecto a la seguridad vial”.
¿Y las cámaras?
Una vez instalado el primer pórtico publicitario, el ahora intendente Agustín Neme aseguró que esas estructuras servirán también para contener nuevas cámaras de seguridad, algunas vinculadas al Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de la ciudad.
“Nosotros vamos a implementar lo que es inteligencia artificial; son cuestiones que se vinculan a la estructura urbana, en este caso mobiliario urbano de publicidad acoplado a la seguridad”, declaró en su reciente entrevista con Bacap.
¿Cuántas cámaras se van a instalar? ¿Cuándo? No hay detalles públicos oficiales.
Prestá atención
Tanta puja por captar la mirada de las personas suma a la distracción. Hay ruido. El paisaje marplatense tiene cada vez más publicidades que buscan la atención de turistas y locales, incluso si eso supone un potencial peligro.
Desafío 2026: prestar atención al camino.
