La actriz se incorporó al elenco de “Made in Lanús”, un clásico teatral argentino, para la temporada marplatense. En diálogo con Bacap, reflexiona sobre la vigencia de la obra y de su llegada a las distintas generaciones.
“Made in Lanús” es un clásico del teatro argentino. Y si algo le da ese rasgo es su vigencia y permanencia cuarenta años después de su debut en Mar del Plata, en la temporada de 1986. Hoy dirigida por Luis Brandoni -quien en aquel entonces protagonizaba la puesta-, la obra se presenta todos lunes en Mar del Plata y recorre la costa bonaerense con funciones en Pinamar, Miramar, Villa Gesell, San Bernardo, Monte Hermoso, Necochea, Chapadmalal y General Madariaga.
El elenco de la actual versión de la icónica obra de Nelly Fernández Tiscornia está integrado por Alberto Ajaka, Vanesa González, Esteban Meloni y Malena Solda.
La obra cuenta la historia de Mabel (Vanesa González) y Osvaldo (Alberto Ajaka), una pareja de argentinos que vive en Norteamérica, y regresa luego de 10 años a su país, para concurrir al casamiento de un familiar. Allí se reencontrarán con La Yoli y El Negro (hermano de Mabel), un matrimonio de clase media, que a pesar de las reiteradas crisis económicas, sobreviven como pueden en la ciudad de Lanús, en el conurbano bonaerense.
Un debut en temporada
Vanesa González se sumó a esta versión de “Made in Lanús” para la temporada marplatense. “Fue bastante fuerte para mí, con muchos nervios, mucha adrenalina y fue muy emocionante porque a la primera función vino Mirta (Legrand). Fue un evento muy emocionante y la obra fue muy bien recibida en todas las partes de la costa donde vamos”, cuenta la actriz a Bacap.
La actriz destaca que “es una obra tan querida, tan grabada en la mente del público, con la existencia de la película (“Made in Argentina”, 1987, dirigida por Juan José Jusid), que es muy adorada, emblemática, y que habla de nuestra identidad”.
Con las lecturas del guion y sus primeras funciones, González fue redescubriendo la pieza teatral desde otro lugar. “La obra resuena en las personas y eso a mí me parece conmovedor. Y después lo que pasa cuando ven la función es que se cagan de risa, se emocionan. Es de verdad, de tanta identidad. Está escrita con un poder de observación tan enorme por Nelly, que es muy familiar y, además, es ATP, una obra que pueden ver niños, niñas, y eso está bárbaro, porque une a la familia”, asegura.


La vigencia de los clásicos
Hay obras que trascienden su época y mantienen una actualidad sorprendente. Algunas tratan temas universales, otras tópicos muy arraigados a la cultura de un país. Pasan las generaciones y la respuesta del público se mantiene y se multiplica.
“Realmente nos damos cuenta de que es un clásico cuando, de repente, viene la gente a verla y dice: ´¡Qué actual!´. Uno siempre relaciona la palabra clásico con la antigüedad. Pero tiene que ver con una vigencia eterna de un material”, subraya González.
La actriz indica que la obra presenta una familia argentina que se reencuentra en un contexto de país muy complejo.
“Me atraviesa porque el personaje que me toca hacer a mí, que es Mabel, que está viviendo en Estados Unidos porque se exiliaron, es una mujer que está muy enojada con el país”, relata.
“Pero, a pesar de que es un personaje tan enojado con el país -continúa-, es muy sensible, tiene algo del corazón que tiene raíz en este país, a pesar de este enojo. Así que es una contradicción, y eso para actuar siempre es algo lindo”.
Para González, “Made in Lanús” aborda “la discusión de si podemos o no vivir en otro lugar, lo que eso implica, lo que eso significa”.
“Hay algo de la obra que es cuánto amor hay en nuestra sociedad que hace que sea entrañable cada vez que nos encontramos”, concluye.
