El historiador, periodista y escritor dialogó con Bacap sobre su última novela y compartió sus perspectivas sobre la investigación histórica y la escritura literaria.
Por Camila Spoleti
Daniel Balmaceda es historiador. Ha escrito numerosos libros de divulgación histórica: La comida en la historia argentina, El apasionante origen de las palabras, Qué tenían puesto: la moda en la historia argentina, son solo algunos de ellos. Además, como señala en su perfil de Instagram, también escribió dos novelas. El crimen de Año Nuevo, es la más reciente y, al igual que la primera, está basada en un caso policial sucedido en Argentina durante fines del siglo XIX.
Este miércoles 14 de enero, Balmaceda estuvo presente en la Villa Victoria, en el marco de la segunda edición del Festival Penguin, un evento libre y gratuito pensado como un espacio de encuentro entre lectores y autores. El festival comenzó el 7 de enero con una charla con Eduardo Sacheri y tendrá lugar todos los miércoles a las 19 hs. hasta el 4 de febrero. Allí, en una conversación guiada por el periodista Federico Bruno, Balmaceda discurrió acerca de su trabajo. Aquí, algunos días antes, dialogó con Bacap sobre su última novela.
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El crimen de año nuevo
Balmaceda decidió escribir El crimen de año nuevo mientras se encontraba investigando para Los caballeros de la noche, su primera novela. Fue revisando expedientes que se topó con esta historia y sintió la necesidad de contarla. “Me pareció una historia muy atractiva porque eran inmigrantes trabajadores, con ganas de mejorar su vida, que habían llegado a la Argentina con una valija cargada de expectativas y un poco de ropa y que el destino hizo que se vieran involucrados en un crimen”, explica.
Otro de los aspectos del caso que lo llevaron a interesarse por él fue el hecho de que hubiese ocurrido en año nuevo: “Eso me pareció muy distintivo. Porque Año Nuevo es el momento en que nos renovamos, que decimos, bueno, ahora voy a dejar de comer harinas, ahora voy a ir al gimnasio, voy a dejar de fumar, voy a tomar menos, voy a escribirle a los parientes, como que te querés resetear. Entonces, esta historia tiene que ver con querer resetear y empezar una vida distinta y también con episodios que no quiero adelantar, pero que hacen que la fecha primero de enero de 1881 tenga mucha importancia en esta historia”.
Sin embargo, lo que verdaderamente llamó su atención, lo que le hizo, en sus palabras, “abrir los ojos” mientras leía el expediente, fue que la policía se enteró de la existencia del crimen tras haber recibido un mensaje anónimo. Le pareció “cinematográfico”, literario, ficticio. Decidió entonces escribir la historia y empezar el relato por ahí, por ese punto en el que los hechos reales parecían confundirse con los códigos que habitualmente se asocian con la ficción.
Sobre la ficción
“Los expedientes tienen cosas que si yo te digo que estoy escribiendo ficción pensás esta parte la inventaste vos, y no. Te aseguro que las cosas rarísimas que pasan en este caso, y también en Los caballeros de la noche, ocurrieron. Por eso mantener el rigor también ayuda, porque como uno dice, a veces la realidad supera la ficción”, cuenta Balmaceda. Para él, la escritura literaria no tiene tanto que ver con dejar espacio a la invención, sino con la posibilidad de darle “profundidad a la narrativa de estas historias”, con la aplicación de recursos y la búsqueda de sostener un estilo que permita llegar a un público amplio.
“Respeto el legajo, respeto las historias. Toda la investigación rigurosa la sostengo, pero siento esa libertad de poder detenerme en escenarios, profundizar un poco más en los personajes comparado a los libros más clásicos de historia que escribo”, explica el escritor.
—¿La elección del formato novela para contar estas historias tuvo que ver con una búsqueda de explorar otros géneros o con que te pareció la vía más adecuada para dar a conocer estos hechos?
—Siempre pensé que tenía que animarme a la novela histórica. Y lo que buscaba eran buenas historias para contar. Esto se cumplió. Sin embargo, lo que yo pensaba era que iba a tomar un hecho histórico y lo iba a llenar de ficción. Lo hice y no me sentía cómodo. Entonces fui para atrás y dije: “Tal vez la novela no es lo mío”, y empecé a escribir un ensayo sobre los caballeros de la noche. Y el ensayo me quedaba muy rígido, hasta que encontré este camino intermedio en donde no invento nada, pero cuento con un poco más de libertad.
En El crimen de año nuevo, la narración se detiene constantemente en escenarios, situaciones. La novela cuenta, a la par que el crimen, la historia de las plazas, las calles, las costumbres de las personas de aquella época. Esto tiene que ver con su trabajo de divulgación histórica. “Yo en mis libros de historia trato de que entendamos un poco los escenarios del pasado. Y en estas novelas más que nunca”, explica Balmaceda.
“En El crimen de Año Nuevo quería contar cómo paseaban en Buenos Aires por el Parque 3 de Febrero hace 140 años. Contar qué era pasear, qué era que llegue el fin de semana para vos, que vivías en un conventillo y trabajabas de lunes a domingo al mediodía y el único espacio libre que tenías para salir, para pasear, era el mediodía. Y contar ese mediodía, donde se juntaban todos a comer en el patio del conventillo”, detalla el escritor.
Investigar
Sobre el trabajo de divulgación, Balmaceda considera importante aclarar que no se trata de una tarea disociada de la investigación, como a menudo se cree. “Siempre se dice que el divulgador toma lo que los académicos bajo la superficie investigaron y entonces yo me luzco afuera, arriba, mostrando sorprendiendo a todos con datos que solo se saben en mundos académicos. Y no, para nada”, sostiene. Y agrega: “En mi caso, la verdad, paso más horas creo que en el archivo que escribiendo. Y lo más atractivo de todo lo que hago es investigar. El día que yo tenga que decidir como si fuera una decisión de A o B y que no tenga alternativa, creo que me gusta más investigar que escribir. Me encanta escribir, así que imagínate lo que me gustará investigar”.
—¿Cómo es el proceso de investigación? ¿Continúa una vez que comenzás a escribir?
—En mi caso no es, primero investigo completamente y después me siento a escribir. De hecho, Juan Sasturain, cuando yo le decía, “Voy a escribir una novela por primera vez, me decía, “Gran consejo: leé todo el expediente dos veces, metelo en un cajón, no lo saques nunca más y ponete a escribir”. Y es un gran consejo, pero yo no podía, porque decía, “Pero esperá, ¿cómo era ese dato?”. Necesitaba acordarme del dato que estaba en la página 222 de un expediente de 500 páginas. No podía hacer jugar la imaginación, necesitaba abrir ese cajón que Juan decía que teníamos que mantener cerrado. Entonces mientras vos estás investigando, ya vas pensando hacia dónde va el libro. Y mientras estás escribiendo, tenés que volver a investigar inclusive datos nuevos que te pasan. La combinación de escritura e investigación, te diría que es hasta la última página.
En el trabajo de Balmaceda, hay una pretensión de utilizar el rigor propio de la metodología científica en función del trabajo literario y viceversa. Toda escritura, todo relato —y de ello está compuesto el terreno de la Historia, y también el del Derecho, de relatos— implica, sin embargo, una disputa entre lo verdadero y lo falso, así como un conflicto en la tarea de captar y replicar aquello que alguna vez sucedió. La decisión que toma Balmaceda de hacer novelas con aquello que sorprende en lo que se asume como real puede ser, entonces, una invitación a explorar qué pasa con todo eso.
