Mientras continúa la disputa judicial y política entre la Provincia y el Municipio por el control del complejo, el concurso de ideas para renovar Punta Mogotes dejó propuestas que apuntan a recuperar el paisaje costero, ampliar el acceso público al mar y transformar el sector en un espacio activo durante todo el año.
Mientras continúa la disputa judicial y política entre la Provincia y el Municipio por el futuro de Punta Mogotes, el concurso de ideas impulsado para repensar el complejo costero ya dejó una primera foto de hacia dónde imaginan arquitectos y urbanistas la transformación del sector. Renaturalización, más acceso público al mar, menos asfalto y propuestas para activar la zona durante todo el año aparecen como ejes comunes de los proyectos premiados.
El concurso provincial de ideas para la puesta en valor arquitectónica y paisajística de Punta Mogotes definió a las propuestas premiadas entre 13 trabajos presentados, en una instancia que busca aportar lineamientos para el futuro de uno de los sectores más emblemáticos y discutidos de la costa marplatense.
Aunque las iniciativas no son vinculantes —es decir, no necesariamente deberán ser tomadas por las autoridades en los futuros pliegos licitatorios de los balnearios, cuyos contratos vencen este año—, el concurso deja planteado un fuerte debate urbanístico, ambiental y político sobre cómo debe pensarse la renovación de Mogotes.
El jurado estuvo integrado por representantes del Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires (CAUBA), de la Administración Punta Mogotes, del Ministerio de Producción bonaerense y de los participantes del certamen.
“El derecho al paisaje”, la propuesta ganadora


El primer premio fue para el equipo encabezado por los arquitectos Guillermo Alejandro Lesch y Leticia Alfaro, quienes presentaron una propuesta bajo un concepto contundente: recuperar el vínculo entre la ciudad, el paisaje costero y el espacio público.
La memoria descriptiva del proyecto parte de una mirada crítica sobre el estado actual del complejo, al que define como un “no lugar”, degradado y desconectado de la identidad costera marplatense. Los autores proponen renaturalizar el sector, recuperar médanos y superficies verdes, reducir la presencia dominante del asfalto y generar una continuidad paisajística entre la ciudad y el mar.
“El derecho al paisaje” plantea entender la playa no como una relación dinámica entre naturaleza y ciudad. En ese marco, los médanos aparecen como elementos centrales para regular el ecosistema costero, proteger de la erosión y preservar el acuífero.
La propuesta organiza el sector mediante tres ramblas paralelas al mar, parques y conexiones transversales que buscan “coser” el vínculo entre barrios, lagunas, estacionamientos y playa. Además, incorpora balnearios con estructuras de madera y plantas altas flexibles, liberando visuales hacia el mar y favoreciendo usos durante todo el año.
El jurado destacó especialmente que el proyecto “entiende al sector a intervenir como un área de oportunidad” y valoró la intención de recuperar el paisaje costero autóctono como eje rector de la intervención. También ponderó la mejora del acceso público a la playa y la posibilidad de generar actividades permanentes más allá de la temporada de verano.
La idea de “devolverle costa a la ciudad”


El segundo premio fue para el equipo integrado por Damián Basalo, Adrián Olivero, Matías Zoppi y Rubén Zoppi.
Su propuesta parte de entender a Punta Mogotes como un “gran umbral costero” entre la ciudad, las lagunas y el mar. El trabajo cuestiona la fragmentación actual del complejo, marcada por estacionamientos extensos, barreras físicas y recorridos peatonales discontinuos.
El eje conceptual del proyecto es “devolverle costa a la ciudad”, mediante una reorganización del espacio público, nuevas plazas triangulares de acceso, corredores verdes y ramblas peatonales.
El jurado valoró la “estrategia inteligente” de utilizar la lógica ortogonal de la ciudad para potenciar la conexión con la playa y destacó especialmente las nuevas áreas ambientales y la incorporación de soluciones sustentables en los balnearios, principalmente mediante el uso de madera.
El concurso y el nuevo paradigma urbanístico
Desde el CAUBA Distrito 9 remarcaron que el concurso representa una herramienta “participativa, transparente y técnicamente rigurosa” para pensar políticas públicas y planificación urbana.
La institución destacó además que las bases incorporaron criterios que hoy aparecen como centrales en el urbanismo contemporáneo: accesibilidad pública, preservación ambiental, conectividad urbana, sostenibilidad y recuperación del paisaje costero.
Entre los temas que el jurado identificó como prioritarios para el futuro del complejo aparecen la necesidad de reducir la antropización del suelo en favor de espacios verdes y peatonales, garantizar el acceso irrestricto a la playa, mejorar la conexión entre la ciudad y el mar y sumar actividades que permitan un funcionamiento durante los 365 días del año.
La disputa política detrás de Punta Mogotes
El concurso se desarrolló además en medio de un conflicto político y judicial por el control del complejo.
Días atrás, los bloques del radicalismo + Nuevos Aires, el PRO y la Coalición Cívica en el Concejo Deliberante pidieron suspender el concurso impulsado por la Provincia y avanzar con la transferencia definitiva de Punta Mogotes al Municipio de General Pueyrredon.
El planteo surgió luego de que la Suprema Corte bonaerense rechazara un nuevo recurso de la Provincia y confirmara que la causa por la transferencia continuará tramitándose en la Justicia de Mar del Plata.
El concejal Ariel Bordaisco sostuvo que avanzar con el concurso resulta “precipitado” mientras exista un conflicto institucional abierto entre Provincia y Municipio. En la misma línea se pronunciaron los presidentes de bloque Julián Bussetti y Guido García, quienes reclamaron respetar la autonomía municipal y concretar la transferencia del complejo.
Mientras tanto, el Gobierno bonaerense avanza en la discusión sobre el nuevo modelo de concesiones para Punta Mogotes. Y aunque las ideas premiadas no sean obligatorias, el concurso ya dejó algo claro: el futuro de Mogotes aparece cada vez más atravesado por una discusión que excede a los balnearios y pone en debate qué tipo de relación quiere tener Mar del Plata con su costa.
