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junio 11, 2026

Havanna x Leo: “Ayudados por Messi, buscamos que el alfajor pueda tener presencia global”

Alfajores x Leo Messi
A días de que Argentina debute en  la Copa del Mundo 2026, la histórica marca marplatense lanzó una alianza global con Lionel Messi. Detrás de un alfajor hay una historia de identidad, fanatismo, recuerdos de infancia y dos símbolos argentinos que buscan conquistar el mundo.

Un alfajor Havanna tiene el sabor de la costa marplatense y sus playas mezclado con chocolate y dulce de leche, es esa caja que espera en la mesa familiar después de las vacaciones o el regalo que algún argentino lleva en la valija cuando se va lejos del país.

Lionel Messi, en cambio, ya dejó de ser solamente un futbolista. Es una emoción colectiva imposible de definir en palabras. Una de las pocas figuras capaces de generar orgullo compartido en tiempos donde casi nada logra unir a los argentinos.

Por eso la alianza anunciada esta semana entre Havanna y Messi tiene algo más profundo que una estrategia comercial. Es el encuentro entre dos íconos nacionales.

Uno nació en Rosario y conquistó el planeta. El otro nació en Mar del Plata y logró que millones de personas identifiquen un sabor con la Argentina.

Y no es casual que ocurra ahora, a días del comienzo del Mundial 2026.

Los mundiales son momentos donde los argentinos buscamos símbolos que nos unan, que nos den esperanza. Objetos, canciones, rituales y recuerdos que ayuden a construir una identidad común durante un mes en el que todo parece girar alrededor de una pelota.

En ese contexto aparece “Havanna x Leo”, la nueva colaboración entre la empresa marplatense y el capitán de la Selección Argentina. El lanzamiento consiste en una edición especial de mini alfajores de chocolate presentada en un envase doypack con la identidad compartida de ambas marcas y referencias a la carrera del futbolista impresas en cada envoltorio.

Hay algo sugerente en ese nombre: “Havanna x Leo”. La «x» parece una preposición, pero también puede leerse como un signo matemático. No es Havanna por Messi, tampoco es que Messi se suma a Havanna. Es una multiplicación. El mejor futbolista del mundo se asocia con una de las marcas más reconocidas del país y el resultado busca ser mayor que la suma de las partes: llevar un producto nacido en Mar del Plata a lugares donde quizás nunca escucharon hablar de un alfajor, pero sí saben perfectamente quién es Lionel Messi.

El chico que jugaba por alfajores

Martín Zalazar, gerente de Marketing de Havanna, cuenta que el vínculo entre Messi y los alfajores viene desde mucho antes de cualquier contrato.

“Él tiene una historia muy grande con los alfajores. Cuando era chico le prometían uno por cada gol que hacía y terminaba metiendo cuatro o cinco por partido. Después los repartía entre sus compañeros”, recuerda.

La anécdota tiene algo de leyenda futbolera. Como tantas historias de Messi, parece demasiado perfecta para ser cierta y justamente por eso lo es. El genio que cambiaba goles por alfajores antes de convertirse en el mejor jugador del mundo.

Con el tiempo, ese vínculo siguió existiendo.

En Barcelona Messi buscaba alfajores Havanna junto a su padre cada vez que podía. En Miami, según cuentan desde la empresa, compraba los productos a través de Amazon. Cuando finalmente lograron sentarse a hablar con él, descubrieron que el interés era mutuo.

“Nosotros queríamos hacer algo con Leo desde hace mucho tiempo. Y nuestra sorpresa fue cuando él nos dijo que también tenía ganas de hacer cosas con Havanna”, cuenta Zalazar.

Para la empresa marplatense, además, la alianza excede el lanzamiento de un producto puntual. El acuerdo contempla varios años de trabajo conjunto y nuevos desarrollos.

“La idea es construir una plataforma Messi dentro de Havanna”, anticipa Zalazar. El objetivo es que el capitán argentino participe de futuros lanzamientos y desarrollos vinculados a la marca. “Ayudados por Messi, buscamos que el alfajor pueda tener presencia global”, remarca.

Cuando un fanático conoce a Messi

Foto IG oficial de Messi: @leomessi.

Hay algo que ni siquiera los cargos ejecutivos pueden disimular.

Por más reuniones, negociaciones y presentaciones que haya atravesado en su carrera, Martín Zalazar admite que sentarse frente a Lionel Messi fue una experiencia distinta. No sólo porque representaba una alianza histórica para la empresa. También porque, como millones de argentinos, es fanático del capitán de la Selección.

“Yo me corro de ser gerente de Marketing: soy fan de él mal. Tengo un tatuaje de Messi en mi cuerpo”, cuenta entre risas.

La previa del encuentro estuvo cargada de nervios. Pero, según recuerda, todo cambió cuando apareció el propio Messi.

“Él es el que te relaja. Hizo todo supersimple. Abrió la charla, empezó a hablar de manera muy natural y a los pocos minutos te olvidás de que estás hablando con Messi. Se ocupa de que te tranquilices”, relata.

Esa sencillez fue, justamente, una de las razones que llevaron a Havanna a buscar la alianza. Y también una de las características que más sorprendieron a quienes participaron de las conversaciones.

La admiración, sin embargo, no termina cuando termina la reunión.

De hecho, los propios diseñadores del packaging se encontraron con un problema inesperado: la carrera de Messi avanza más rápido que los tiempos de producción.

Cada mini alfajor de “Havanna x Leo” incluye datos sobre su trayectoria. Goles con la Selección, tantos de cabeza, hat-tricks, goles en Barcelona o conversiones con la pierna izquierda. Pero mientras los envoltorios se diseñaban, los números cambiaban semana tras semana.

“Era una locura. Todos los fines de semana había que actualizar algo porque seguía metiendo goles”, cuenta Zalazar.

Por eso algunos datos quedaron congelados en el tiempo apenas salieron de imprenta. Una rareza para cualquier producto y una demostración involuntaria de lo extraordinario del personaje. Un envoltorio dirá que marcó 116 goles con la Selección; el martes, Messi, el genio, anotó un nuevo gol con la camiseta de Argentina.

No todos los días una empresa tiene que rediseñar estadísticas porque su protagonista sigue agrandando la leyenda en tiempo real.

El lanzamiento también tuvo una carrera contrarreloj detrás de escena. Según explicó Zalazar, el acuerdo con Messi terminó de cerrarse durante el último mes y obligó a acelerar desarrollos, diseños, producción e impresión para llegar a tiempo a la previa mundialista.

La primera etapa de comercialización comenzará este viernes en los locales de Capital Federal y Gran Buenos Aires. En Mar del Plata, ciudad donde nació Havanna hace casi ocho décadas, la llegada está prevista entre el sábado y el lunes próximo. A partir de allí, la compañía iniciará un despliegue más amplio en el resto del país y posteriormente en mercados internacionales.

El Mundial y los rituales

Foto IG oficial de Messi: @leomessi.

Cada Copa del Mundo construye sus propias costumbres: las figuritas. Las camisetas. Las cábalas. Los grupos de WhatsApp que explotan durante los partidos. Las reuniones familiares. Los asados.

Y también los sabores.

El Mundial es uno de esos momentos en los que los argentinos que viven afuera intentan recuperar algo de su tierra. Una canción, una bandera o un producto que les recuerde quiénes son.

Quizás por eso resulta tan potente la imagen de Messi asociada a un alfajor. Porque el capitán de la Selección representa precisamente eso: la posibilidad de sentirse cerca de casa incluso estando lejos.

Durante años, millones de argentinos siguieron los partidos de Messi desde Barcelona, París o Miami. Ahora, la apuesta es que muchos extranjeros conozcan el alfajor argentino a través de él.

Después de todo, si alguien logró convencer al planeta entero de admirar a un rosarino bajito que hacía cosas imposibles con una pelota, también puede ayudar a que el mundo descubra que entre dos tapas de chocolate y dulce de leche existe otro pequeño milagro argentino.

Y mientras la cuenta regresiva para que Argentina debute en el Mundial ya está en marcha, la escena tiene algo de postal perfecta: Messi, el capitán que nos hizo campeones del mundo, y Havanna, una marca nacida en Mar del Plata que forma parte de la memoria afectiva de varias generaciones, compartiendo la misma camiseta simbólica.

La de los argentinos que, cada cuatro años, vuelven a creer que todo es posible.

Antes de terminar la charla aparece una última imagen, mitad chiste y mitad deseo.

—Ahora en el Mundial Messi va a tener que cuidarse con los alfajores para que el nutricionista no lo rete.

Zalazar se ríe.

—¿Y si su cumpleaños, en pleno Mundial, lo celebra comiendo alfajores Havanna?

La respuesta llega inmediata y no es la de un gerente de marketing, es la del fanático.

—Ojalá. Dios te oiga.

Es apenas una broma. Pero también resume el espíritu de una alianza que une a Messi con Havanna. Uno nació en Rosario. El otro en Mar del Plata. Y ambos comparten algo poco frecuente: la capacidad de hacer sentir a millones de personas un poco más cerca de casa, incluso cuando el resto del mundo los está mirando.

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