Lo que nos dejó el Mundial

Finalizó una nueva Copa del Mundo y habrá que entrar en el trance de cuatro años para que llegue el próximo. Nuevos formatos, nuevas reglas, épicas, sufrimiento y un subcampeonato. Todo lo que nos dejó este Mundial.

Por Juma Lamacchia

Argentina perdió la final contra España por 1 a 0 y se quedó con el segundo puesto. El logro llegó después de un mal partido para nuestra selección que se vio controlada por España durante todo el partido, aunque se tuvo que definir en el tiempo extra. No estuvo a la altura de la final y el sabor amargo de perder de esta manera será el motivo para duelarlo más rápido.

Se termina un ciclo increíble y glorioso para nuestro país. Esta selección nos acostumbró a ganar y por primera vez perdió una final en 8 años. Dos Copa América y una Copa del Mundo, sumado una Finalissima, en sus vidrieras. Dos finales del mundo consecutivas y una base de jugadores extraordinaria que no se borrará del inconsciente colectivo por un triste final.

Sin embargo, más allá de todo lo que nos pudo haber dejado este torneo para un futuro, la decisión de Lionel Messi de seguir jugando o no para la Selección Argentina es lo más importante. El mejor jugador de la historia podría haber jugado su último partido representando a su país y dejándolo en lo más alto del fútbol. Nos preparó toda la vida para este momento y el sprint final fue coronado de gloria para que todas las generaciones tengan su recuerdo tan deseado.

El capitán venció al tiempo y con 39 años, habiendo ganado el título en la edición pasada, lo defendió jugando todos los partidos, siendo figura del equipo, convirtiendo 8 goles y dando 4 asistencias en 8 partidos. No eligió quedarse con la foto de Qatar y fue en busca de la defensa de la Copa del Mundo compitiendo directamente contra una nueva generación de rivales: Mbappe, Haaland, Bellingham y Yamal. El 10 sigue siendo el mejor jugador del mundo.

La final del mundo

En el MetLife de New Jersey se jugó el partido por el título de esta Copa del Mundo, que nos dejó muchas anotaciones. La primera con tres anfitriones: Estados Unidos (el principal), acompañado por México y Canadá. La primera con 48 equipos (que podrían ser 64 próximamente) y un récord de 104 partidos en poco más de un mes. Muchos días con muchos partidos y otros pocos con ninguno. Mucha diferencia entre un partido y otro de un mismo equipo y sedes con distancias enormes una de la otra. Un clima mundialista mucho más efervescente en las redes sociales que en la calle y estadios llenos a precios irrisorios. 

Los mundiales tienen a partir de ahora un antes y un después. Los precios de las entradas aumentaron de manera deliberada y con reventa incluida. Así y todo, casi no había butacas libres. De esta manera se sienta la base del mundial que quiere la FIFA: para gente que pueda pagarlo. Porque evidentemente, existe y le gusta el fútbol. Por lo menos por ahora.

Según testimonios recolectados por la prensa en la previa del partido entre Argentina y España, el ticket más barato que pagaron, por lo menos los argentinos, para la final valió entre 5 mil y 8 mil dólares.

El encuentro tuvo un solo protagonista y ese fue España. Acorde a su juego, movió la pelota por todo el campo haciendo que Argentina la corriera de atrás. El desgaste físico y mental se hizo sentir entre los jugadores dirigidos por Scaloni. La épica que nos regaló (a los hinchas) este mundial desde 16vos de final hasta la semis con Inglaterra no fue gratis. Argentina llegó a la final sin estar al 100% de su capacidad y durante el transcurso del partido no pudo ni acercarse. Así y todo nunca regaló su mentalidad competitiva y recién al minuto 106 con un jugador más desde los 90, España pudo convertir el gol de la victoria. A solo 15 minutos de los penales en donde estaba depositada toda nuestra fe en el marplatense Emiliano “Dibu” Martinez que terminó el partido con 11 atajadas.

Los niños lloraron y los más grandes lamentamos. Los más chicos conocieron la derrota, por primera vez, de la Selección Nacional en una final. Nosotros, en cambio, tomamos conciencia de que volveremos a hinchar por un equipo que ya no tendrá al mejor del mundo en su formación. Lamentamos que se termine el ciclo de la mejor Selección Argentina de la historia y el miedo de volver a una realidad que habíamos dejado atrás. El duelo ya estaba hecho y por eso no duele como dolió Brasil. No es lo mismo tardar 24 años en llegar a una final que tardar solo 4. Lamentamos que el cierre de Messi sea este y no en alzas con la copa en la mano, aunque nada modifica lo que pasó anteriormente y el tiempo sanará y reconocerá a este grupo de jugadores, que por suerte, la mayoría seguirá defendiendo estos colores.

Las joyas mundialistas

Deportivamente el mundial tuvo momentos mejores y peores. Nos deja el recuerdo de un chip dentro de la pelota que se usó solo una vez para sancionar un gol de Croacia por el roce de la pelota en el pelo de un jugador. Nos dejó el cooling break, aunque lamento decir que probablemente nos tendremos que acostumbrar a que esté, la música en todo momento de partido, nos dejó un lateral derecho neozelandés que jugará en Paraguay y tendrá miles de seguidores en instagram. No tuvo grandes definiciones por penales ni tampoco sorpresas deportivas: la temprana eliminación de Alemania a la que venimos acostumbrados los últimos mundiales, el fracaso uruguayo de no superar un grupo en el que clasificaban terceros y el gran mundial de un país como Cabo Verde que no perdió en 90’ ni con España, Argentina y el mencionado Uruguay, y también a su arquero, Vozinha.

Las grandes selecciones llegaron tan lejos como su expectativa lo marcaba: las semifinales fueron jugadas por las cuatro mejores del ranking y los goleadores del Mundial fueron Mbappe, luego Messi, Haaland, Bellingham y Kane. Las máximas figuras de esta competencia. 

Con 48 equipos y 104 partidos, este Mundial tuvo el récord de goles.

Quedará en el recuerdo de esta Copa del Mundo el partido con Inglaterra, la segunda parte de esta película. El partido se definió sobre el final con un golazo de Enzo Fernández y otro de Lautaro Martínez, empujados por el gran juego de Lionel Messi y un equipo que aplastó a Inglaterra. El cierre con la bandera de Malvinas y la discusión política que no se esperaba la FIFA que terminó siendo reconocida por Estados Unidos y el diario The Guardian. 

Ahora que todo terminó y no hay festejos, la calle vuelve a ser un lugar solitario de tránsito, las oficinas no prenden todas sus luces, el día del amigo no tuvo grandes brindis y el fútbol argentino que vuelve esta misma semana, así de rápido pasa el Mundial. Como la vida, eso increíble que nos toca durante cuatro años, hasta que volvemos a jugar un Mundial.

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