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julio 24, 2026

“La Peña Arcoíris es el país que queremos reproducir en las escuelas, las calles y el trabajo”

La Ferni, una de las artistas que más ha transformado el folklore argentino, llegará por a Mar del Plata con la Peña Arcoíris. En la previa del encuentro, habló con BACAP sobre el movimiento cultural que impulsa, la necesidad de construir espacios seguros y el nuevo cancionero que busca ampliar las voces de la música popular.

La Ferni habla de folklore como otros hablan de un país posible. En sus respuestas aparecen la música, la danza y las peñas, pero también palabras como respeto, empatía, comunidad y libertad. No es casual. La Peña Arcoíris, el encuentro que ideó hace algunos años y que este sábado desembarcará por primera vez en Mar del Plata, nació precisamente para ampliar los márgenes de una tradición que durante mucho tiempo pareció tener un único modo de ser.

La propuesta ya recorrió lugares como Santiago del Estero, Jujuy, Chaco, Corrientes, Formosa, la Ciudad de Buenos Aires e incluso tuvo una edición en Madrid. Este sábado llegará al Club Tri con una premisa clara: que cualquier persona pueda compartir una noche de música y baile sin sentirse observada o fuera de lugar. “La Peña Arcoíris no es un espacio exclusivamente LGBTQ+, sino un lugar para todas las personas”, resume la artista.

En diálogo con BACAP, La Ferni repasó el origen del proyecto, reflexionó sobre el presente del folklore argentino y explicó por qué cree que la música también puede construir nuevas formas de convivencia. A su lado estuvo la cantante marplatense Tamara López, una de las artistas invitadas para esta primera edición local, quien destacó la importancia de generar espacios “cuidados” donde el público pueda disfrutar con libertad.

“No somos un cupo”

Cuando La Ferni repasa el origen de la Peña Arcoíris, lo ubica varios años antes de que el nombre existiera formalmente, cuando junto a otras artistas comenzaron a preguntarse por qué las mujeres y las diversidades seguían ocupando un lugar marginal en muchos escenarios del folklore.

«Los orígenes de la Peña Arcoíris se remontan a hace unos cinco años, cuando durante el Festival de Cosquín decidimos organizar, en paralelo, una noche de mujeres y diversidades. Ahí empezamos a decir: esta es nuestra noche. No somos un cupo ni somos algo extraño», recuerda.

Aquella experiencia fue creciendo hasta convertirse en un movimiento itinerante. Después llegaron las ediciones paralelas a la Fiesta de la Abuela Carabajal, en Santiago del Estero; el Carnaval de Maimará y Tilcara, en Jujuy; encuentros en Formosa, Corrientes, Chaco y la Ciudad de Buenos Aires. Incluso este año la propuesta cruzó el océano con una edición realizada en Madrid. Mar del Plata será ahora la primera ciudad bonaerense en recibir la Peña Arcoíris.

Pero el crecimiento también vino acompañado de resistencias. La Ferni recuerda especialmente una edición realizada en Cerro Colorado, en el norte cordobés, donde muchas personas consultaban por la propuesta, aunque finalmente no se animaban a asistir.

“Ahí entendí que para algunas personas el nombre podía convertirse en una barrera. Pero nunca pensamos en cambiarlo. La Peña Arcoíris sigue llamándose así porque creemos que es importante hacernos visibles. Lo que sí aclaramos siempre es que este es un espacio para todas las personas”, explica.

Y enseguida completa la idea que atraviesa toda la propuesta: “Lo único que estamos diciendo es que nadie se sorprenda si arriba del escenario aparece una identidad disidente, si ve a dos chicos besándose o a dos chicas bailando juntas. Queremos que sea un espacio de comodidad para todos, todas y todes”.

Lejos de convertirse en un encuentro exclusivo para el colectivo LGBTQ+, asegura que ocurrió exactamente lo contrario. “Las Peñas Arcoíris se llenan de familias, de infancias, de personas de todas las edades. Eso demuestra que hay muchísima gente que abraza esta propuesta y que entiende que el folklore también puede ser un lugar de encuentro donde nadie tenga que esconder quién es”.

“No pedí permiso para subir al escenario”

Si la Peña Arcoíris nació para ampliar el escenario del folklore, La Ferni reconoce que esa transformación comenzó mucho antes, en una decisión personal: dejar de esperar la validación de los demás.

Antes de convertirse en una de las voces más reconocidas de una nueva generación de artistas folklóricos, ya llevaba años cantando. El cambio no fue musical, sino identitario.

“Cuando me paré en un escenario a cantar como La Ferni, venía hacía mucho tiempo cantando. Lo hice con total seguridad porque era una decisión muy interna, muy propia. Primero tuve que resolverlo conmigo y después simplemente lo hice. Sin pedir permiso”, resume.

Aquella decisión terminó teniendo consecuencias que fueron mucho más allá de su propia carrera. Su irrupción coincidió con debates históricos dentro del folklore, como la modificación del estatuto del Festival Nacional de Cosquín para adecuar su reglamento a la Ley de Identidad de Género. Sin embargo, evita hablar de conquistas personales y prefiere poner el foco en la responsabilidad que implica ocupar ese lugar.

“Yo sé que nuestra propuesta es bastante explícita. Y creo que este es un momento en el que es importante ser explícitos. Desde la cultura y desde el arte también podemos aportar a valores como la empatía, la diversidad y el respeto. Estamos viviendo situaciones bastante dolorosas y por eso mostrar quién soy también se convirtió en un compromiso”.

Para La Ferni, ese compromiso no tiene que ver únicamente con la representación. También con la posibilidad de abrir caminos para quienes todavía sienten que no pueden habitar esos espacios con libertad.

“Yo tengo la posibilidad de vivir mi vida en libertad. Mucha gente todavía no. Entonces, desde el lugar que ocupamos quienes hacemos música, mostrar nuestra identidad también es una manera de abrazar a otras personas”.

Esa mirada explica por qué insiste en definir a la Peña Arcoíris como un movimiento antes que como un espectáculo. «Decidimos encontrarnos y de ahí salen estas cosas», dice con naturalidad. Pero detrás de esa frase hay una convicción más profunda: la de que el folklore no sólo puede contar historias del pasado, sino también acompañar las transformaciones del presente.

«Estamos construyendo un nuevo cancionero»

La Ferni rechaza la idea de que el folklore sea un género inmóvil. Cree que la tradición no se rompe cuando aparecen nuevas voces: se fortalece. Y sostiene que la música popular argentina atraviesa un momento parecido al que vivieron otras generaciones que se animaron a renovar el repertorio.

“De acá a veinte años vamos a hablar del movimiento cultural de la Peña Arcoíris. Así como en los años sesenta hubo artistas que impulsaron un nuevo cancionero, hoy somos muchísimas personas —mujeres, diversidades y también varones— que creemos que nuestras propuestas artísticas también tienen fundamentos sociales. Tal vez no nos sentemos a escribir un manifiesto, pero estamos construyendo un movimiento cultural”.

Esa transformación, explica, no pasa solamente por quiénes suben al escenario, sino también por aquello que las canciones cuentan. Para La Ferni, el folklore contemporáneo necesita incorporar historias que durante décadas quedaron afuera del repertorio.

“Ya empezó a construirse un nuevo cancionero. Hay canciones que hablan de la libertad, del amor entre personas del mismo género, de cómo es la vida de una persona trans. Ese es el puntapié para que esas historias también puedan ser escuchadas”.

La crítica apunta a revisar nuestra tradición. Mientras reivindica a las grandes obras del cancionero popular, también invita a preguntarse qué mensajes siguen transmitiendo algunas letras que el folklore naturalizó durante décadas.

“Hay canciones que, ni siquiera cambiándoles el género, resultan amorosas. Cuando una letra dice: ‘Te llevé sin preguntarte ni tu nombre. Con mi brazo encadenado a tu cintura, asalté tu intimidad’. ¿Apología a qué es eso?”, dice La Ferni y agrega: “Entonces cantamos otras canciones, es otro cancionero el que queremos cantar, con mensajes que queremos transmitir también con la poesía, porque sabemos que no es lo mismo, creemos en lo que cantamos, lo que proponemos”.

«El país que queremos reproducir»

Cuando se le pregunta qué representa hoy la Peña Arcoíris, La Ferni no habla de un festival ni de un recital. Responde con una referencia a la cantautora Teresa Parodi y una imagen que resume toda su propuesta.

“Creo que representamos eso que canta Teresa en He visto el otro país. La Peña Arcoíris es ese otro país. Es un lugar donde convivimos todas las identidades, todas las personas, con mucho respeto. Tal vez ese país todavía no lo vemos todos los días afuera de ese microclima que construimos en cada peña, pero es el que quisiéramos reproducir después en nuestras escuelas, en nuestras calles, en nuestros trabajos y en nuestros negocios”.

La cantante insiste en que la propuesta nunca fue pensada como un espacio exclusivo para un colectivo determinado. Al contrario: busca recuperar una de las esencias de las peñas populares, la del encuentro, pero desde una lógica donde nadie tenga que esconder quién es para sentirse parte.

“Lo que intentamos construir siempre es un espacio de respeto, de cuidado y de empatía. Ese va a seguir siendo el norte de todas las artistas que hacemos la Peña Arcoíris”.

Esa idea también es la que destaca la marplatense Tamara López, una de las artistas que compartirá escenario este sábado en Club Tri. Para ella, el valor de la llegada de la Peña Arcoíris a la ciudad pasa tanto por la música como por el clima que propone.

“Lo más lindo es que la gente pueda vivir un momento agradable, en un entorno cuidado. Llevarse abrazos, sentirse libre en un espacio donde todas las personas puedan disfrutar. Además, será una oportunidad para que el público marplatense conozca la voz de La Ferni, que viene recorriendo todo el país, y para que también los artistas locales podamos mostrar nuestro repertorio”, señala Tamara.

La propia López entiende que ese horizonte también atraviesa al folklore que viene. Aunque aclara que todavía se considera principalmente una intérprete, coincide en que el género necesita reflejar la diversidad de la sociedad actual.

“Este nuevo cancionero debería contemplar todas las identidades que existen”, afirma.

El sábado, cuando la música empiece a sonar en Club Tri y la primera ronda de baile reúna a quienes saben una chacarera con quienes nunca dieron un paso, la idea de La Ferni dejará de ser una definición para convertirse, aunque sea por unas horas, en una experiencia compartida: la de ese «otro país» que imagina, posible, se puede construir desde el folklore.

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