El hospital registró 148 ingresos por intentos de suicidio durante 2026. Seis de cada diez pacientes tenían entre 15 y 34 años y sólo cuatro de cada diez contaban con una red de referencia identificada. En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, los datos permiten poner el foco en las señales de riesgo, los vínculos y las herramientas de asistencia.
Cada número representa una persona que llegó a una guardia. Pero también permite mirar hacia atrás: qué ocurrió antes de ese ingreso, qué señales aparecieron, qué vínculos rodeaban a esa persona y qué posibilidades existen de intervenir antes de una situación de crisis.
Hasta el 9 de septiembre de 2026, el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) Dr. Oscar Alende registró 148 ingresos por intentos de suicidio, según un informe elaborado por su Unidad de Epidemiología. De ese total, 99 requirieron internación y 48 fueron atendidos de manera ambulatoria.
Los datos adquieren otra dimensión este 10 de septiembre, cuando se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. La jornada es organizada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y copatrocinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que plantea como objetivo generar conciencia sobre una premisa central: el suicidio puede prevenirse.
Seis de cada diez pacientes tenían menos de 35 años
Uno de los principales datos que deja el relevamiento del HIGA aparece al observar las edades de quienes ingresaron al hospital.
De los 148 casos, 91 correspondieron a personas de entre 15 y 34 años, es decir, el 61,5% del total. El grupo con mayor cantidad de ingresos fue el de 25 a 34 años, con 41 casos, seguido por las personas de 20 a 24, con 31, y las de 35 a 44, con 30.
Entre los adolescentes de 15 a 19 años se contabilizaron otros 19 casos. Luego aparecen 25 ingresos entre personas de 45 a 64 años y dos entre mayores de 75.
También existe una marcada diferencia por sexo: 99 de los ingresos correspondieron a mujeres y 49 a varones, una relación de aproximadamente dos a uno, de acuerdo con el informe epidemiológico.
Los números corresponden exclusivamente a personas atendidas por el HIGA y, por lo tanto, no representan la totalidad de los intentos de suicidio ocurridos en Mar del Plata durante ese período.
Las señales que aparecen antes
La información recopilada por el hospital permite ir más allá de la cantidad de ingresos y observar algunas de las situaciones detectadas entre quienes atravesaron una crisis.
En 62 pacientes, el 41,9% del total, se identificó al menos un indicador de riesgo. El más frecuente fue el desborde emocional, presente en 30 casos. También se registraron situaciones de violencia o abuso sexual, violencia familiar y de género, desempleo, antecedentes de autolesiones o intentos previos, violencia, bullying o mobbing, trastornos vinculados a entornos digitales y ludopatía.
Esto no significa que exista una relación automática de causa y efecto entre esas situaciones y un intento de suicidio. El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal y reducirlo a una única explicación puede generar interpretaciones equivocadas. El Ministerio de Salud de la Nación sostiene, precisamente, que su prevención debe abordarse desde una perspectiva de cuidados integrales.
El relevamiento encontró además que 65 personas —43,9%— presentaban al menos una comorbilidad. Entre los antecedentes consignados aparecen intentos previos, consumos problemáticos de alcohol y otras sustancias, enfermedades crónicas y problemas de salud mental.
La importancia de tener a quién recurrir
Hay otro número del informe que permite poner el foco directamente sobre la prevención: 59 de los 148 pacientes, el 39,9%, tenían identificada al menos una red de referencia.
La principal fue la familia, mencionada en 55 casos. Luego aparecen el sistema público de salud, en 17; amistades, en nueve; el ámbito laboral, en tres; y la escuela, en dos.
La existencia de esas redes es uno de los aspectos que permite pensar la prevención antes de una emergencia. Familiares, amigos, compañeros, instituciones educativas y equipos de salud pueden formar parte de un entramado capaz de escuchar, acompañar y facilitar el acceso a asistencia profesional.
La recomendación oficial es también desterrar uno de los mitos alrededor del suicidio: preguntar no provoca ni incentiva una conducta suicida. Ante señales de riesgo, el Ministerio de Salud recomienda preguntar directamente a la persona si ha pensado en suicidarse, escuchar sin juzgar y recurrir a servicios de salud para solicitar acompañamiento profesional.
La consigna internacional elegida para el período 2024-2026 apunta justamente en esa dirección. “Cambiar la narrativa sobre el suicidio” propone abandonar una cultura atravesada por el silencio y el estigma para favorecer conversaciones abiertas, comprensión y acompañamiento.
Una puerta abierta las 24 horas
En Mar del Plata funciona la línea 109 de Salud Mental, incluida entre los servicios de emergencia del Municipio de General Pueyrredon. Es un espacio gratuito de atención disponible las 24 horas, los 365 días del año, que preserva el anonimato y brinda contención y orientación profesional ante situaciones de crisis.
A nivel nacional también funciona la línea gratuita 0800-999-0091, destinada a orientación y apoyo ante urgencias de salud mental y disponible durante las 24 horas. Ante una emergencia médica en Mar del Plata también puede solicitarse asistencia a través del 107.
Los 148 ingresos contabilizados por el HIGA muestran la dimensión de una problemática que muchas veces sólo se vuelve visible cuando una persona llega a la guardia. La prevención empieza antes: en la posibilidad de reconocer una señal, preguntar, escuchar, acompañar y acercar a esa persona a una red de asistencia.
