En el principal mástil ubicado en la rotonda del Golf, a metros de Playa Grande, desde hace días se ve ondear una bandera argentina que presenta los colores solo de un lado del paño. La situación generó malestar, debate público y cruces de responsabilidades. Qué establece la normativa vigente y por qué la polémica excede lo estético.
Por Juan Salas
Desde hace varios días, quienes transitan por la rotonda del Golf, uno de los puntos más visibles de la costa, advirtieron una situación inusual: la Bandera Nacional Argentina izada en el gran mástil ubicado entre la Base Naval y el Golf Club, a pocos metros de Playa Grande, presenta sus colores celeste y blanco de un solo lado, mientras que del otro se observa un paño prácticamente blanco.
La imagen, registrada por vecinos y turistas y rápidamente difundida en redes sociales, desató una fuerte polémica que combinó cuestionamientos simbólicos, reclamos de respeto por los emblemas patrios y discusiones sobre responsabilidades institucionales, especialmente por tratarse de un espacio de alto valor simbólico y militar.
El malestar en redes: “Una falta de respeto”
Las críticas más duras se multiplicaron en redes sociales, donde numerosos usuarios expresaron su enojo por lo que consideraron una falta de respeto a uno de los principales símbolos nacionales.
“Increíble presenciar la falta de amor por nuestra Insignia Patria. Son varios los responsables de esta falta de respeto: quien la fabricó, quien la compró sin observar esta falla imperdonable y quienes la izaron. Es una ceremonia que se acerca a lo sagrado”, escribió un vecino, recordando el valor simbólico que la bandera tenía en los actos escolares.
Otros apelaron a la ironía para señalar lo que entendieron como un descuido grave: “Ustedes no entienden… es un espacio publicitario en blanco. Como los carteles de Colón y Mitre”.
Voces que relativizan la polémica
No todas las reacciones fueron críticas. Algunos usuarios defendieron la bandera izada y minimizaron el debate. “¿Por qué no se dejan de romper? Todos saben que es la bandera argentina”, escribió un usuario.
Otro planteó una explicación alternativa: “No es blanca de un lado, claramente se nota que se ha decolorado”.


La postura del Municipio y el cruce de responsabilidades
Desde el Municipio confirmaron que la bandera fue adquirida por la comuna, pero, las fuentes consultadas aclararon que la responsabilidad de izarla correspondió a la Base Naval, ubicada justo frente al mástil.
“Si ellos, como militares, fueron quienes la izaron, significa que la bandera está bien como está”, señalaron fuentes consultadas del Ejecutivo local, deslizando que el control final del símbolo quedó en manos de personal con formación específica en ceremonial y protocolo.
La explicación, lejos de cerrar el debate, sumó un nuevo capítulo a la discusión pública, justamente por tratarse de un mástil emplazado en un entorno donde confluyen instituciones civiles, deportivas y militares.
Qué dicen los veteranos y militares retirados
Un militar retirado y veterano de Malvinas fue categórico al rechazar la bandera de simple faz: “Fui a verla porque había leído que era blanca de un lado. Estoy totalmente en desacuerdo con que la bandera tenga los colores de un solo lado. Para mí, la bandera tiene que ser igual de un lado y del otro”.
El excombatiente remarcó que, si bien ni la ley ni los decretos mencionan explícitamente la ‘doble faz’, todas las banderas oficiales históricamente cumplen con esa característica.
“Ya no es un tema de disposición, es de sentido común. Los colores, las franjas y el sol tienen que ser iguales de ambos lados. Esta bandera se nota que redujo costos y no corresponde que sea izada”.
En la misma línea, un oficial retirado de la Armada, submarinista, expresó su sorpresa e indignación: “La vi y no lo podía creer. Es una locura. Nunca pasó algo así en todo el país, y menos en un mástil de esa dimensión, en un lugar tan simbólico. Tendría que haberlo advertido alguna autoridad”.
Qué dice la ley sobre la Bandera Nacional
La Ley 23.208, sancionada en 1985, regula el uso de la Bandera Nacional Argentina como símbolo patrio. Establece que pueden utilizarla tanto el Estado como los particulares, pero deja una condición central: debe rendírsele siempre el debido respeto y honor.
La norma unificó el uso de la bandera con el Sol de Mayo como versión oficial para todos, eliminando antiguas restricciones que limitaban su utilización al ámbito estatal.
Si bien la ley no entra en detalles técnicos de fabricación, sí deja en claro que la bandera debe respetar su forma y simbología oficial, lo que convierte cualquier alteración sustancial en un uso impropio del símbolo.
El Decreto 1650/2010 reglamenta de manera precisa cómo debe ser y lucir la bandera. Establece sus medidas, la calidad de la tela, los colores y los accesorios, remitiendo a normas técnicas IRAM que fijan los parámetros oficiales de fabricación.
Entre sus puntos centrales:
-
Determina las características oficiales de la bandera para uso ceremonial y de izar.
-
Obliga a que los ejemplares utilizados en mástiles oficiales se adecuen a esas normas.
-
Dispuso el reemplazo de banderas que no cumplieran con los estándares vigentes.
A su vez, el Decreto 824/2011 dispone que la Bandera Nacional debe permanecer izada permanentemente en edificios públicos, reforzando su carácter simbólico y permanente.
Aunque la normativa no menciona de forma literal la “doble faz”, sí exige que la bandera reproduzca correctamente el símbolo nacional. En la práctica, esto implica que el Sol de Mayo y los colores deben verse de manera clara y reconocible desde ambos lados del paño.
Una bandera con el sol visible de un solo lado, con un reverso blanco o traslúcido, no cumple con el criterio de correcta representación del símbolo patrio, especialmente cuando se trata de un mástil público de máxima visibilidad.
Un debate que excede la tela
La bandera sigue ondeando en la rotonda del Golf y la discusión permanece abierta. Para algunos, se trata de un error técnico menor; para otros, de un gesto inadmisible que banaliza un símbolo construido con historia, sacrificio y memoria colectiva.
Lo cierto es que, una vez más, la Bandera Nacional dejó de ser solo un paño para convertirse en el centro de un debate profundo en plena temporada sobre identidad, respeto, responsabilidades públicas y políticas.
