Luego de pintar su primera obra en la ciudad, en el techo de la sucursal de Lucciano´s en el Torreón del Monje, al destacado artista -que retrató a Messi, Maradona y el Papa Francisco- le encantaría realizar un mural en los emblemáticos silos del puerto.
Por Agustín Casa
Una mujer toma sol sentada en una reposera, mientras un hombre corre en busca de su sombrilla. Personas que nadan, un guardavidas. Un niño con la camiseta de Argentina juega al fútbol. Un vendedor, con gesto carismático, ofrece churros. Los lobos marinos y los lobos marinos de Fioravanti. El faro, el muelle, la silla bristol. ¿Poseidón?. Helados, por supuesto. Y hasta la estrella culona.
Estos elementos y situaciones están presentes en uno de los techos del primer mural del reconocido artista Martín Ron en Mar del Plata, en el techo de la nueva sucursal de la firma Lucciano´s en el emblemático Torreón del Monje.


“Mar del Plata es una ciudad importante que siempre tuve en el radar y, por alguna cuestión u otra, nunca había tenido la oportunidad de pintar un mural”, cuenta a Bacap el muralista que ha plasmado su arte en paredes de distintas ciudades argentinas y del mundo.
La consigna fue pintar el techo del nuevo local con una obra estilo neoclásico inspirada en Mar del Plata. A Ron le encantó la idea: “La arquitectura que tiene el Torreón, y estos techos abovedados, invitan a pintar algo renacentista, neoclásico”.
El artista plasmó la idiosincrasia de las playas marplatenses con escenas que trascienden generaciones. “Un universo de gente donde convive lo popular con situaciones de playa, las heladeritas, las fotos con los lobos marinos, los alfajores, el churrero. Todo ese universo balneario me inspiró para hacer esta obra, que es una parodia a la Capilla Sixtina. Si bien vemos que es neoclásico, nos detenemos a observar y nos sentimos identificados con todas las situaciones”, detalla Ron.
“Mar del Plata es una ciudad que siempre tuve en el radar”.
Composición in situ
Llegó a Mar del Plata con la idea y elementos o situaciones sueltas pero no con el diseño completo por la dificultad de bocetar digitalmente una obra que se iba a plasmar sobre un techo abovedado. La composición de la obra final fue en vivo, durante la realización del mural. Incluyó elementos propuestos por su grupo de trabajo y por el equipo de Lucciano´s.
Mientras componían la obra, muchas de las situaciones las vieron en la ciudad, en las playas, desde el mismo Torreón. “Todas esas situaciones las teníamos a cien metros, así que empezamos a sacar fotos, componer, jugar un poquito y plasmar imágenes”, relata.
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Ron lideró un equipo de cinco personas que trabajaron, durante tres jornadas de 12 a 15 horas, en dos techos de siete por cinco metros cada uno, previo a la inauguración del local de la firma de helados y chocolates el jueves 8 de enero.
“Es una composición compleja donde aparecen muchos elementos y, de alguna manera, tienen que dialogar entre sí, se tiene que generar ritmo para que la composición sea adecuada”, explica.
La obra invita a levantar la mirada y recorrerla al ritmo de las nubes: “Estos movimientos tienen que ser como una danza que acompañe el movimiento del viento. Son figuras que están flotando, que tienen cierta gracia y cierta expresión corporal, que hace que no sea una cosa rígida y que visualmente pese, porque se trata de un cielo”.


Representar a ídolos populares
Ron tiene obras representativas de grandes referentes de la cultura popular argentina. Sus murales de Maradona y Messi son postales de Capital Federal. El año pasado pintó al Papa Francisco en La Plata y a Manuel Belgrano en Rosario. En Santos Lugares, localidad vecina de su Caseros natal (partido de Tres de Febrero), representó al escritor Ernesto Sábato.
Dibujar sobre grandes paredes a personajes populares tiene un importante peso simbólico y rápidamente esas obras son apropiadas por la comunidad. “Calan muy hondo en la memoria colectiva, en el corazón. Cuando los pintás, se despierta un orgullo. Es una bandera que estás pintando, una bandera gigante. Y eso fue lo que pasó con Maradona y con Messi”, describe Ron.


“Son personajes que se ganaron el corazón -continúa- y, de alguna manera, la pintura tiene eso que, cuando uno retrata históricamente, está inmortalizando”.
Para Ron, al retratar ídolos populares, se siguen contando sus historias, permanecen en el tiempo como parte de la memoria colectiva. “La pintura tiene esa nobleza”, resalta.
“Los murales son amigos, son entidades vivas”.


Pintar la identidad de las comunidades
Captar la identidad local, el ADN de la comunidad del lugar, requiere investigar y vincularse con sus vecinos. En 2018, fue convocado para pintar un mural en un pequeño pueblo costero de Australia, llamado Tumby Bay. Se trata de un lugar de 1.500 habitantes que vive de la recolección de granos, que son transportados por vía marítima. Cuando se comunicó con vecinos de Tumby Bay, no estaba claro qué querían retratar en los silos del lugar. Tras algunas conversaciones, habían decidido pintar a los fundadores, el muelle y una persona con una bolsa de granos. Sin embargo, ese no sería el motivo del mural.
Durante su estadía en el pueblo, lo invitaron a un bautismo. En ese evento social, observó cómo todos los asistentes se tiraban al agua desde el muelle. “Como todos los de Tumby Bay, te tenés que tirar del muelle”, le dijeron. Ron aceptó. Esa actividad le cambió la idea original para el mural. “¿Todo el pueblo se tiró del muelle alguna vez?”, preguntó. La respuesta fue afirmativa. Distintas generaciones compartían esa actividad recreativa o costumbre de arrojarse al mar desde el muelle.
“Era parte del ADN de todas las generaciones del pueblo. Más allá de la economía, la historia y lo que vemos en los manuales, están conectados por lo mismo”, destaca Ron.
En el medio del campo, en Tumby Bay, se pueden ver los silos con dos niños tirándose al agua, como la tradición que conservan los habitantes del pueblo desde hace generaciones.


“Está bueno juntar el ADN de toda esa comunidad y expresarlo en una obra porque va a ser su bandera. Yo después firmo, me voy, el mural es de ellos, y está bueno que te recuerden por ser el artista que inmortalizó esa propuesta”, reflexiona.
Sus murales de Maradona y Messi son postales de CABA.
De Caseros al mundo
Ron empezó a pintar murales como hobby. Le gustaba ver la reacción de la gente ante las obras representadas en las paredes de las ciudades. Con el tiempo desarrolló la sensibilidad para entender qué pintar en cada lugar en armonía con la comunidad.
Hoy es un artista con reconocimiento internacional. Pintó murales en Nueva York (Estados Unidos), Aalborg (Dinamarca), Seúl (Corea del Sur), Tumby Bay (Australia), Londres y Bristol (Inglaterra), Moscú (Rusia), Penang (Malasia) y Tenerife (España), entre otras ciudades.
En febrero de 2025, su mural “Crepúsculo”, pintado en San Nicolás de los Arroyos, quedó como la tercera mejor obra del 2024 en el certamen de la prestigiosa plataforma Street Art Cities. Esta pintura es la tercera de una serie que realizó en la localidad bonaerense.
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Pese a la repercusión de sus obras y los reconocimientos, confiesa: “Yo considero que nunca dejé de ser Martín de Caseros”. Pero comprende el vínculo que se genera entre las obras, las comunidades y los artistas. Y subraya: “Los murales son amigos, son entidades vivas”.
“Son tres milímetros de pintura que hacen que suceda algo. Conectás, dialogás con la obra, te gusta, la podés criticar, no te gusta, te hace acordar a algo, pasan los años y te hace acordar a otra cosa. Entonces, al convivir, dialogás, es una pausa. Hacés un ejercicio, te vas haciendo amigo de la obra. Es como una entidad con la que se genera un diálogo permanente de aprendizaje”, señala Ron.


Las obras no se terminan con la última pincelada. Los murales se completan con el lugar que le asignan las propias comunidades. “Todos contribuyen a contar la historia, la enriquecen y, a la vez, se enriquecen de la obra”, remarca.
“Hay lugares claves para pintar”.
Un anhelo
De niño veraneaba con su familia en Mar de Ajó, donde tenían un departamento. A Mar del Plata hacían viajes cortos. Más adelante, ha visitado la ciudad como artista en el marco de congresos, festivales o alguna escapada de fin de semana.
El mural en el techo del Torreón del Monje es su primero en la ciudad. El más cercano está en la Torre Tanque de Miramar, a 35 metros de altura, donde retrató el chapuzón de un niño y una niña. En junio de 2023, la obra fue seleccionada por la comunidad de la plataforma Street Art Cities como el “Mejor mural del mundo”.


—Cerca de Mar del Plata tenés el mural del tanque de Miramar.
—Eso fue lo más cerca que pinté de Mar del Plata. Se arma algo curioso, porque después de pintar el tanque de Miramar, por asociación, mucha gente me dijo: “Che, tenés que venir a pintar los silos”. Y se armó una seguidilla de grandes estructuras que pude pintar como el tanque de Miramar, después los silos de Rosario. Hay lugares claves para pintar, uno crece mirando potenciales paredes. La figurita que falta son los silos de Mar del Plata. Imaginate que los silos de Rosario están en un lugar tan central que automáticamente esa pintura se convierte en una postal. Y en Mar del Plata, que es una ciudad de postales, así como están el casino, el puerto, los silos, tener esa obra intervenida sería un sueño.
—Si hay un lugar de Mar del Plata que te gustaría pintar, ¿serían los silos?
—Los silos, definitivamente. Porque sería una nueva postal de Mar del Plata, digna de ir a visitarla, de verla y que despierte también el orgullo local. Más allá de la temática, porque la temática siempre es negociable con los habitantes de las ciudades. Qué elementos, qué aspectos importantes de la cultura marplatense son los que queremos destacar como ciudad balnearia, de cara también a cómo se presenta Mar del Plata ante otras ciudades, siempre en vínculo con el turismo. Tiene todo el potencial, porque es gigante y está bien emplazada. Ya de por sí es una postal de Mar del Plata. Intervenida, la llevaría a otro nivel.
Ron ya ha pintado silos en el país. En febrero de 2025, dio a conocer su mural en los Silos Davis de Rosario, a orillas del río Paraná. La obra presenta una mujer envuelta en la bandera argentina y la sutil brisa del Paraná.


Luego del mural en el techo del Torreón del Monje, se entusiasma y se postula para realizar otra obra en Mar del Plata. Esta vez al aire libre, en los silos del puerto.
