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Mar del Plata, AR
marzo 10, 2026

8M: por qué seguir marchando

El lunes 9 de marzo se realizó en Mar del Plata, al igual que en el resto del país, la movilización por el Día Internacional de la Mujer. Como todos los años, miles de mujeres llevaron sus reclamos a la calle.

Por Camila Spoleti

—¿Por qué te parece importante marchar hoy?
—¡Porque es la defensa de los derechos de las mujeres! ¡Elemental!

En Mar del Plata, como en el resto del país, el lunes 9 de marzo se realizó la marcha por el Día Internacional de la Mujer. La concentración comenzó a las 17:30, en Luro y 20 de Septiembre, junto a la Plaza Rocha. A las 18, la columna comenzó a avanzar por Luro, derecho hasta el mar. Adelante de todo, la bandera de la Multisectorial de la Mujer: “8M Mujeres y diversidades contra el saqueo y la reforma laboral esclavista”. Las mujeres que la sostenían: médicas, docentes, enfermeras, trabajadoras de casino, vestidas con sus uniformes de trabajo. Luego, los sindicatos, centros de estudiantes y varias organizaciones peronistas. Otra bandera grande: “Campaña Nacional Somos Lucia. Por vos juramos vencer”. Y otra a su lado: “No a los crímenes de odio. Huelga general para derrotar a Milei y el imperialismo de Trump”. Detrás suyo, distintas agrupaciones políticas y sindicatos de izquierda.

Por todos lados, pañuelos verdes. En las muñecas, en las cabezas, en los cuellos y en las carteras. Como emblema de la conquista de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, uno de los más importantes logros del feminismo en los últimos años y como recordatorio de que los derechos adquiridos hay que defenderlos todo el tiempo. También pañuelos violetas. Como símbolo del movimiento, de lo conseguido y de lo que falta.

Foto: Diego Izquierdo

Los reclamos

En cartones y cartulinas, las frases que año a año se vuelven a escribir: “Somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar”, “Nos queremos vivas”, “¿Te parecen muchas? Nos faltan miles”. Carteles dirigidos a las propias: “Yo sí te creo”, “Eres fuerte, eres increíble, eres valiosa, eres suficiente: eres mujer”, “Ocupemos espacio. Calladitas no nos vemos”. Y carteles dirigidos a los otros: “¿A qué mujer en tu vida tendrían que matar para que te preocupe la violencia de género?”, “¿Cuántos pueblos nos tenemos que pasar para que nos dejen de matar?”. Algunos con nombre y apellido: “Alejandro Carrancho, cómplice del ajuste a lxs trabajadores”. O bien, “Juliana Santillán, cómplice del ajuste a lxs trabajadores”. O bien, “Maximiliano Abad, cómplice del ajuste a lxs trabajadores”. También hubo carteles que exigieron por un mar sin petroleras, por una economía independiente del Fondo Monetario Internacional, por la libertad de Cristina.

—¿Por qué te parece importante marchar hoy?

—Para reivindicar los derechos que estamos perdiendo. Bah, que estamos teniendo que volver a dar explicaciones de cosas, deudas que creíamos saldadas por las infancias, por la libertad de las infancias, por la reforma laboral.

—Es muy importante para recordar nuestro pasado, porque hubo un montón de mujeres que han luchado por los derechos que tenemos hoy. Y es como dice ella, tenemos que volver a explicar por qué es importante que no nos maten, que nos paguen igual que a los hombres, que nos den lugares para los cuales estamos calificadas. Y pensando también en el futuro, en nuestras niñas, en qué van a hacer nuestras niñas cuando nosotras no podamos salir, seguir inculcando que el terreno, todo terreno, también es nuestro.

Foto: Diego Izquierdo

Un cartel exclama: “Estamos hartas de explicar por qué estamos hartas”. Sin embargo, viejas, adolescentes, nenas, mujeres de mediana edad, salieron a la calle para volver a explicarlo. Por la recientemente aprobada reforma laboral, y su impacto específico sobre las mujeres. Por los femicidios que persisten: según el observatorio Ahora que sí nos ven, entre el 1 de enero y el 27 de febrero del 2026, hubo 1 femicidio cada 34 hs. Por las políticas de prevención y acompañamiento que desaparecen: en 2024, la Línea 144, principal canal de atención a personas en situación de violencia, perdió dos tercios de su presupuesto y redujo un 45 % su planta de trabajadoras; en 2025 y 2026 se eliminó su línea presupuestaria específica, impidiendo saber cuántos recursos se le asignan y ejecutan; el año pasado, fueron eliminados el Programa de Apoyo Urgente e Integral ante Casos de Violencias Extremas y el Programa de Fortalecimiento de Dispositivos Territoriales de Protección. Y por los discursos que acompañan esa reducción de políticas desestimando la figura del femicidio, la importancia de la ESI, la existencia de violencia por motivos de género.

—¿Por qué te parece importante marchar hoy?

—Primero para que se vea que seguimos acá, ¿no? Que acá estamos, a pesar de tanta violencia. Y que estamos acá pacíficamente para hablar por las que ya no están y para seguir luchando por nuestros derechos. Después de la reforma laboral es importante eso, me parece.

—¿Te parece que hay que hacer la conexión entre esas dos cosas?

—Sí, claro, hay una conexión directa, te diría. Yo soy trabajadora de salud en el área de administración de guardia del hospital regional y nosotros desde ahí marcamos una pelea cultural bastante importante con todo lo que está sucediendo laboralmente y sobre todo para las mujeres, ¿no? Y desventajas. Es un día que espero sea histórico.

—¿Venís siempre?

—Siempre que puedo, pero hoy me parece más importante que todas las veces anteriores que vine, porque se está jugando con nuestros derechos, se los está socavando, se los está tratando de poner en un lugar de inexistencia, ¿no? Como de poca importancia y somos todas estas personas a las que nos parece importante.

Los desacuerdos y los acuerdos

La decisión de movilizar el 9 de marzo se tomó bajo la premisa de que podría generar mayor impacto que hacerla un domingo. Se llevó adelante con discusión, con desacuerdos. “Es haberse tirarse un tiro en los pies, porque tenemos que defender el 8, como el 1 de mayo. Me parece un error garrafal. Vine para visibilizar, pero la verdad que le erraron”, expresó una de las manifestantes. Aunque enojada, fue igual.

“Como mujeres deberíamos juntarnos, unirnos más porque hay mucha discrepancia, ¿viste? Una pertenece a un partido, otra a otro, a un sindicato, a otro. Pero para mí eso no debe pasar, tenemos que estar todos unidos, no importa el color, ni la raza ni nada. Unirnos para que podamos revertir algo de lo que está pasando. Porque si no, nos van a llevar puestos”, consideró Josefa, integrante de la Multisectorial de Jubilados y Pensionados.

—¿Por qué te parece importante marchar hoy?

—Este día es muy importante, empezando por la época de las mujeres que murieron quemadas en la fábrica, que fueron tratadas como esclavas. Porque no ha diferido mucho, porque ahora todavía sigue siendo lo mismo. El mundo avanzó y en temas laborales no avanzamos nada, al contrario, retrocedimos otra vez. Todo el mundo te habla de tecnología, de cuántas cosas. Claro, tecnología, pero como humanos retrocedimos. Creo que nos quieren llevar a 1900 de vuelta, donde no tenías derecho de nada y eso no puede ser.

—¿Vienen siempre?

—En todas las marchas grandes siempre estamos presentes. Porque ya hemos pasado nosotros los años nuestros de juventud, y yo a veces hablo con los jóvenes y les digo: “Los años nuestros no se comparan a los de ustedes”. Nosotros con pocos recursos hacíamos montones de cosas. Queríamos que el mundo fuera igual para todos. No sé si ahora todos quieren que todos seamos iguales. Pero bueno, ojalá que ese espíritu de lucha se vuelva a dar y todos los jóvenes comprendan y no nos hagan a un lado, porque a veces los viejos estorbamos. Yo siempre les digo: “No es necesario a veces cantar una marcha, llevar una bandera. Hay que involucrarse, hay que andar por los barrios, hay que ver la vida que lleva la gente. De ahí vos podés sacar conclusiones y decidir qué mundo querés”.

Foto: Diego Izquierdo

La marcha culminó, como todos los años, con la lectura de un documento. Esta vez, frente al Puente de las Américas. Un documento con demandas por paz internacional, por el contexto del país, por las políticas de protección contra la violencia de género, por la situación económica, por el medioambiente. Algunas conclusiones sobre el mundo que se quiere.

Foto: Diego Izquierdo

 

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