El paleontólogo José Luis Carballido participó del descubrimiento de una especie que habitó la actual Patagonia durante el Jurásico superior, hace 160 millones de años. El animal fue nombrado Bicharracosaurus dionidei, en honor al poblador rural que encontró los fósiles.
Por Agustín Casa
El paleontólogo marplatense José Luis Carballido es coautor del trabajo científico que dio a conocer un nuevo dinosaurio patagónico: Bicharracosaurus dionidei, un gigante jurásico que habitó la actual Patagonia hace unos 160 millones de años.
El hallazgo se remonta a unos quince años atrás. Dionide Mesa, un poblador rural de la provincia de Chubut que ha encontrado restos de distintos dinosaurios en su campo, descubrió vértebras de un dinosaurio saurópodo en su campo, ubicado entre las localidades de Cerro Cóndor y Paso del Sapo, en yacimientos de la Formación Cañadón Calcáreo, que presentan rocas del Jurásico superior.
Dionide vive en una casita de adobe en su campo y se moviliza a caballo desde su casa a alguno de los pueblos cercanos. El equipo del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) conoce a Dionide hace unos treinta años. Cada vez que se encontraban con Dionide, y él había visto algún fósil, les decía: “Encontré un bicharraco de esos que estudian ustedes por aquel lado”.
“Además de que tiene muy buen ojo para identificar fósiles, también siempre tuvo muy buen ojo para saber qué partes del cuerpo son”, cuenta a Bacap Carballido, doctor en Biología e investigador del CONICET en el MEF de Trelew (Chubut).
Su hermano, Daniel Mesa, también ha encontrado distintos fósiles, entre ellos huesos pertenecientes a una nueva especie bautizada con su nombre: Brachytrachelopan mesai.


Un nuevo “bicharraco”
“Hace unos quince o veinte años, Dionide nos dijo: ´Encontré un espinazo de un bicharraco por aquel lado´. Fuimos a ver y se trataba de un conjunto de vértebras articuladas”, comenta Carballido. Desde el aviso de Dionide hasta que se realizaron los trabajos de campo pasaron años.
La investigación obtuvo financiamiento de la Fundación Alemana de Investigación (DFG) y se realizaron varias campañas en el sector. En ese sitio se pudieron recuperar la columna vertebral, costillas dorsales y fragmentos de la cadera de este gigante jurásico. En la última campaña, se reabrió la cantera y encontraron otras vértebras del cuello.
El equipo del MEF trabajó cerca de un año y medio en la preparación de los fósiles para comenzar con el estudio. En primera instancia, pensaron que se trataba de un ejemplar de Tehuelchesaurus.
“Cuando empezamos con el estudio en detalle, nos dimos cuenta de que había muchas diferencias en la anatomía de esta nueva especie en relación a Tehuelchesaurus. Y ahí empezamos a pensar que estábamos frente a una nueva especie. Finalmente, salió publicado el trabajo científico donde damos nombre a este bicharraco, como se refería Dionide y, en honor a él y en agradecimiento, fue nominado como Bicharracosaurus dionidei, que sería algo así como el bicharraco de Dionide Mesa”, relata el paleontólogo.
El marplatense, egresado de la licenciatura en Ciencias Biológicas en la UNMDP, es coautor del trabajo científico publicado en abril en la revista científica PeerJ.


Un gigante jurásico
El Bicharracosaurus dionidei fue un dinosaurio saurópodo. Tenía cuello y cola largos y una cabeza pequeña en relación a su tamaño. Se estima que medía cerca de 15 metros de largo y habría pesado unas 12 toneladas. Se alimentaba de plantas de distinta altura, entre los 3 y los 5 metros de altura.
“Como otros dinosaurios saurópodos son animales con comportamientos bastante complejos. Sabemos que hacían grandes migraciones, que se trasladaban en grupos donde había adultos, juveniles, que realizaban sitios de nidificación en común, sin demasiados cuidados parentales, aunque seguramente el resto del grupo estaba alrededor de los huevos esperando que eclosionen y que nazcan los bebés, los juveniles”, detalla.
Para el científico marplatense, conocer la diversidad de especies que habitaron ese período es el primer paso para comprender cómo funcionaban los ecosistemas en el Jurásico y qué impacto tenían estos grandes dinosaurios herbívoros.
“Estas características —que eran herbívoros, el tamaño, eran animales de más de 10 toneladas de peso, que andaban en grupo, etc.— nos indican claramente que estos saurópodos eran lo que hoy en día se conoce como, en elefantes al menos, ingenieros del ecosistema”, explica Carballido.
En esta línea, el paleontólogo detalla que “son animales que, por la cantidad de alimentos que precisarían por día más sus características, nos están indicando que seguramente modificaban el ambiente en el cual se movían, en el cual vivían”.


Una ventana al Jurásico superior
Asimismo, Carballido comenta que este hallazgo aportó información para entender una etapa evolutiva poco conocida. “Hay muy pocos materiales del Jurásico superior. Por ejemplo, en América del Sur, las rocas jurásicas que tenemos en la provincia de Chubut son únicas en cuanto a vertebrados continentales y hay otros jurásicos, pero son marinos. Entonces, básicamente el 90 % de la información del Jurásico superior viene de la provincia de Chubut y el otro poquito que se conoce es de algunos materiales muy aislados, muy fragmentarios, de Colombia”.
Los especialistas del MEF seguirán en la búsqueda de fósiles del período Jurásico para recuperar restos de nuevas especies de dinosaurios o nuevos ejemplares de especies ya identificadas para esa formación.


“Tenemos varios materiales que estamos recuperando del campo, algunos materiales que se están terminando de preparar y otros materiales que ya fueron preparados y que nos están indicando que, además de Brachytrachelopan, Tehuelchesaurus y de Bicharracosaurus —que son las tres especies de saurópodos que conocemos para el Jurásico superior de Chubut—, tendríamos al menos un par de especies más, lo cual nos indica que el Jurásico superior en el centro de Patagonia tenía una gran diversidad de dinosaurios herbívoros”, adelanta Carballido.
Los fósiles de Bicharracosaurus dionidei ya están en exhibición en el MEF, donde pueden visitarse réplicas de algunos de los dinosaurios más grandes que habitaron la Tierra, como el Patagotitan mayorum.
