La Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la UNMDP reconoció y homenajeó a Emilce Flores de Casado, Abuela de Plaza de Mayo de Mar del Plata, por su destacada lucha en defensa de los Derechos Humanos.
En un emotivo acto que contó con referentes de derechos humanos, sindicales, sociales y políticos e integrantes de la comunidad universitaria, se realizó una sesión especial del Consejo Académico con motivo de reconocer la destacada lucha de Emilce Noemí Flores, como madre y abuela de Plaza de Mayo, en la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.
La iniciativa se enmarca en el Programa de Memoria y Derechos Humanos a cargo de la Secretaría de Fortalecimiento Institucional y Políticas de Derechos Humanos que busca, entre otras acciones, aportar a los procesos de construcción de memoria, verdad y justicia a través del reconocimiento a estudiantes desaparecidos, familiares, organismos de derechos humanos.


Emilce es la mamá de Olga Noemí Casado Flores, estudiante de la carrera de Auxiliar de Enfermería de la Facultad en el año 1974, desaparecida por la represión ilegal de la dictadura en el año 1977 a sus 19 años. Al momento de su desaparición se encontraba embarazada de su hija Silvia Alejandra.
A partir de la desaparición de su hija Olga, Emilce comenzó su búsqueda, recorriendo comisarías, ministerios, juzgados, presentando Hábeas Corpus, y participando en marchas junto a otras madres en la misma situación. Participó también en Familiares de Detenidos Desaparecidos, fue parte luego de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y, a partir de tomar conocimiento de la existencia de su nieta, forma parte de Abuelas de Plaza de Mayo.
A los 50 años de la dictadura militar, en diálogo con Bacap, Emilce reconstruyó la historia de su hija y contó que durante años no supo que su hija había estado embarazada. La noticia llegó mucho después de la desaparición de Olga, en una fecha que todavía recuerda con precisión: “Era el 19 de agosto, el cumpleaños de Sandro”. Ese día la llamaron desde Abuelas de Plaza de Mayo para informarle que los estudios genéticos habían confirmado algo inesperado: Olga había tenido una hija.“Yo nunca imaginé que hubiera estado embarazada”, dice.
La joven había nacido entre enero y febrero de 1978 en el centro clandestino La Cacha, cerca de La Plata. Había sido apropiada y su nombre era Silvia Alejandra. Es también gracias a la lucha y a la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia que en el año 2012 el EEAF pudo identificar a los restos de Olga Noemí y regresarlos a su familia.
“Yo encontré lo que buscaba, encontré mi nieta, encontré los restos de mi hija y también Etchecolatz fue preso y murió en la cárcel cumpliendo su condena, pero otras no encontraron nada” dijo Emilce durante el homenaje, recordando a sus amigas y compañeras de lucha y haciendo permanente su pedido de justicia.
“La dictadura nos atravesó y nos atraviesa en lo más profundo de nuestra identidad, particularmente a quienes la padecieron en sus cuerpos, sus familias, en sus proyectos de vida… pero es gracias a la lucha de las madres y abuelas que también las generaciones que nacimos en democracia podemos construir junto a ellas memoria colectiva. Hoy tenemos nuevamente en el poder a gente que formó parte de ese plan siniestro de saqueo y pobreza contra el que lucharon nuestrxs compañerxs desaparecidos. Ante esto, las Madres y Abuelas siguen siendo un faro en la responsabilidad colectiva e institucional que tenemos hacia un verdadero y efectivo NUNCA MÁS” mencionó Sofía Ardusso, Secretaria de Fortalecimiento institucional y Derechos Humanos de la Facultad.
En el cierre del acto se hizo entrega de un cuadro del mural homenaje realizado por los artistas Julian Roura y Macarena Kazmierczak e intervenido por el bordado de Andrea Gonzalez Soto.
