Un informe de la Universidad Nacional de Mar del Plata advirtió que la desocupación llegó al 9,3% durante el primer trimestre de 2026. Además, unas 65.000 personas buscaron trabajo, entre quienes estaban desempleados y quienes ya tenían una ocupación, pero necesitaban conseguir otra. La construcción fue la actividad más golpeada entre las empresas locales relevadas.
El mercado laboral de Mar del Plata mostró un deterioro en distintos frentes durante el primer trimestre de 2026. No solo aumentó la desocupación, también crecieron la subocupación y la cantidad de trabajadores que, pese a tener un empleo, salieron a buscar otro.
El resultado fue una presión sobre el mercado de trabajo que alcanzó a unas 65.000 personas, un nivel que no se registraba desde la pospandemia.
Así surge de la nueva edición del Informe Sociolaboral del Partido de General Pueyrredon, elaborado por el Grupo de Estudios del Trabajo (GrET) de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
De acuerdo con el estudio, la tasa de desocupación local pasó del 6% al 9,3% en un año, un crecimiento de 3,3 puntos porcentuales. El indicador representa a unas 32.000 personas sin trabajo y ubicó a Mar del Plata en el quinto lugar entre los aglomerados urbanos con mayor desempleo del país.
La cifra también quedó por encima del promedio nacional, que se ubicó en el 7,8%, y superó levemente la media histórica del 9,2% registrada por Mar del Plata durante los primeros trimestres de los años analizados.
El dato resulta especialmente significativo porque corresponde al verano, una temporada en la que la actividad turística y comercial suele ampliar las oportunidades de empleo en la ciudad. En los primeros trimestres, Mar del Plata había presentado una desocupación menor a la nacional en once oportunidades; en 2026, volvió a quedar por encima.
Más personas buscaron trabajo
La explicación del aumento de la desocupación surge de la comparación entre las tasas de actividad y de empleo.
La tasa de actividad, que mide a las personas que trabajan o buscan activamente un empleo, creció 1,8 puntos porcentuales y llegó al 51,8%. Sin embargo, la tasa de empleo se mantuvo prácticamente sin cambios, en el 46,9%.
Los datos reflejan que más personas salieron a buscar trabajo, pero que el mercado laboral no logró generar suficientes puestos para incorporarlas. Por eso, aunque la cantidad de ocupados se mantuvo relativamente estable, creció con fuerza la cantidad de desocupados.
El informe describe este fenómeno como parte de un deterioro que no se limita a quienes quedaron directamente fuera del mercado laboral. También empeoraron indicadores que permiten analizar la calidad y la suficiencia de las ocupaciones existentes.
Trabajar menos de lo necesario y buscar otro empleo
La tasa de subocupación aumentó del 8,9% al 10,5% y alcanzó a unas 36.000 personas. Este indicador incluye a quienes trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y desean trabajar más tiempo.
A su vez, la proporción de ocupados que buscaron otro empleo pasó del 8,6% al 12,3%, una situación que involucró a aproximadamente 43.000 personas.
El GrET advierte que todavía se necesitan más mediciones para confirmar una tendencia, pero plantea que este aumento podría representar un punto de quiebre frente al desaliento observado durante los últimos años. Es decir, personas que antes habían dejado de buscar trabajo podrían haber vuelto a hacerlo ante la necesidad de obtener o mejorar sus ingresos.
Al sumar a los desocupados y a los ocupados que buscan otro empleo, la denominada presión general sobre el mercado laboral llegó al 21,6% de la población económicamente activa. Se trata de unas 65.000 personas y del porcentaje más alto registrado en la ciudad desde la pospandemia.
El indicador permite dimensionar una realidad más amplia que la desocupación: más de una de cada cinco personas que participan del mercado laboral marplatense está buscando un puesto de trabajo, ya sea porque no tiene ninguno o porque el que consiguió no resulta suficiente.
Diecinueve meses de caída del empleo registrado
La situación también aparece reflejada en la Encuesta de Indicadores Laborales, que releva a empresas privadas con cinco o más trabajadores, con excepción de las actividades primarias.
Según ese registro, desde mediados de 2024 comenzó a desacelerarse la creación de empleo en Mar del Plata y, a partir de marzo de 2025, se inició una etapa de destrucción de puestos registrados que acumula 19 meses consecutivos.
En el primer trimestre de 2026, el nivel de empleo en esas empresas cayó un 0,9% interanual y quedó por debajo del registrado durante el mismo período de 2022.
La disminución se explica porque hubo menos incorporaciones que bajas. En los contratos por tiempo indeterminado, enero comenzó con un saldo positivo, pero la relación se revirtió en febrero y empeoró durante marzo. En los contratos temporarios, las altas se concentraron en el pico de la temporada, mientras que en los dos meses siguientes comenzaron a predominar las salidas.
El informe también destaca el nivel de los despidos sin causa. Aunque su participación sobre el total de bajas disminuyó respecto del año anterior, se mantiene elevada y forma parte de una tendencia que comenzó a cambiar a partir de 2024.
La construcción, la actividad más golpeada
Dentro de las empresas relevadas, la construcción presentó la mayor caída del empleo, con un retroceso interanual del 9,7%.
Ese desempeño ubica al sector como uno de los principales focos del deterioro laboral local y se produce en un contexto de retracción de la obra pública, caída de la inversión y pérdida de dinamismo de las actividades vinculadas al mercado interno.
La situación marplatense se inserta, además, en un escenario nacional de destrucción de empleo privado registrado. Entre los primeros trimestres de 2025 y 2026 se perdieron 98.858 puestos asalariados en el sector privado del país.
Nueve de las catorce ramas analizadas redujeron su cantidad de trabajadores. Las mayores pérdidas se produjeron en la industria manufacturera, con 44.716 empleos menos; el comercio, con una caída de 21.196 puestos; y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con 13.337 bajas.
Una economía que crece sin generar suficiente empleo
El Informe Sociolaboral no analiza los indicadores laborales como un fenómeno aislado. Los vincula con la composición del crecimiento económico nacional.
Durante el primer trimestre de 2026, la economía argentina creció un 2,3% interanual. Sin embargo, esa expansión estuvo concentrada en actividades primarias y servicios financieros.
En conjunto, los sectores primarios crecieron un 16,2%, impulsados por la agricultura, la pesca y la explotación de minas y canteras. En contraste, la industria manufacturera cayó un 1,7% y el comercio retrocedió un 0,3%, mientras la intermediación financiera aumentó un 7,5%.
La diferencia resulta todavía más marcada al comparar el primer trimestre de 2026 con el mismo período de 2023. En esos tres años, las actividades primarias crecieron un 33,9% y la intermediación financiera un 20%, mientras la industria manufacturera cayó un 10,9% y la construcción un 13,2%.
Para los investigadores, esta evolución muestra un proceso de primarización de la economía: crecen sectores vinculados a la explotación de recursos naturales y las exportaciones, mientras retroceden actividades con mayor valor agregado y capacidad para crear puestos de trabajo.
Esa composición ayuda a explicar por qué el crecimiento del producto no se traduce necesariamente en una mejora del empleo. La economía puede expandirse, pero hacerlo a partir de actividades que requieren menos trabajadores y tienen una relación más débil con el consumo y el mercado interno.
El problema no es solo conseguir empleo
La fotografía que ofrece el informe excede el crecimiento de la desocupación. Muestra un mercado laboral que no consiguió ampliar sus oportunidades al mismo ritmo que aumentó la cantidad de personas dispuestas a trabajar.
A las 32.000 personas desocupadas se suman miles de trabajadores que tienen jornadas inferiores a las que necesitan o que buscan otra ocupación para mejorar su situación. Al mismo tiempo, el empleo registrado lleva más de un año en retroceso dentro de las empresas relevadas y la construcción, una actividad intensiva en mano de obra, aparece como la rama más perjudicada.
La tensión central está allí: mientras el empleo permanece estancado o retrocede en sectores ligados al mercado interno, cada vez más marplatenses buscan ingresar al mercado de trabajo o conseguir una alternativa mejor. El resultado es una ciudad con más personas dispuestas a trabajar, pero con menos capacidad para ofrecerles un empleo suficiente y de calidad.
