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septiembre 6, 2026

La obsesión detrás del femicidio de Mailén: existieron contactos previos a la oferta laboral

La Justicia dictó la prisión preventiva para los dos acusados del crimen. La Fiscalía reveló que José Luis Aquino intentaba acercarse a la joven desde hacía meses y que testimonios hablan de una “obsesión” con ella. Las pericias de ADN sobre los rastros biológicos hallados en la escena y el análisis de los celulares serán claves para determinar si hubo más personas involucradas.

La prisión preventiva de Agustín Nicolás Díaz Bartolomé y José Luis Aquino confirmó judicialmente lo que la Fiscalía sostiene desde el inicio de la investigación por el femicidio de Johana Mailén Antonich: que existen elementos suficientes para considerar que ambos participaron del crimen y deben permanecer detenidos mientras avanza la causa.

Pero detrás de esa novedad judicial, la investigación reveló en las últimas horas un dato que permite empezar a reconstruir qué pudo haber llevado a Mailén hasta el lugar donde finalmente fue asesinada.

El fiscal Carlos Russo confirmó que Aquino intentaba contactarla desde hacía meses a través de un perfil oculto en una red social y que existen testimonios que describen una “cierta obsesión” del acusado con la joven desde años atrás.

Aquino conocía a Mailén del barrio desde hacía años. Según los testimonios incorporados al expediente, en distintas oportunidades había insistido en intentar mantener algún tipo de relación con ella y siempre había sido rechazado.

Meses antes del crimen, la insistencia habría adquirido otra forma.

Desde al menos marzo, según reconstruyó la Fiscalía, Aquino comenzó a escribirle mediante un perfil que ocultaba su verdadera identidad. Le proponía encontrarse, pero Mailén se negaba porque desconocía quién estaba detrás de esos mensajes.

Ese antecedente adquiere una dimensión central frente a lo ocurrido el 31 de julio, cuando Mailén salió de su casa convencida de que iba a participar de una entrevista laboral en un balneario de Punta Mogotes.

La sospecha sobre la falsa entrevista de trabajo

La Fiscalía todavía no logró determinar quién realizó concretamente la propuesta laboral que llevó a Mailén hasta el balneario. Sin embargo, Russo aseguró que existen elementos para presumir que Aquino pudo haber sido quien estuvo detrás de la convocatoria.

La investigación pudo establecer que Mailén llegó en remís alrededor de las 17 al lugar donde supuestamente tendría la entrevista. Poco antes, además, desde el teléfono utilizado por Aquino salió una llamada hacia el celular de la joven que duró apenas un segundo.

La hipótesis fiscal es que Mailén ingresó sin saber quién la esperaba y que, al encontrarse con Aquino, intentó escapar.

Las cámaras incorporadas al expediente son una de las principales evidencias de esa reconstrucción. En las imágenes se observa a Mailén, pocos minutos después de haber ingresado, corriendo desesperadamente por un pasillo, mientras un hombre con una campera corre detrás de ella. Al final del recorrido se advierte un forcejeo.

Cuatro minutos después, la joven vuelve a aparecer corriendo bajo la lluvia hacia el portón de salida. El mismo hombre la persigue.

Para Russo, Mailén no consiguió abandonar el predio. La hipótesis es que fue reducida inmediatamente después y permaneció con vida durante varias horas antes de ser asesinada.

Horas de violencia antes del femicidio

La autopsia descartó que el cuerpo de la joven tuviera lesiones compatibles a un abuso sexual, pero expuso la violencia que sufrió Mailén antes de morir.

Los médicos forenses encontraron múltiples heridas punzocortantes y golpes, entre ellas uno particularmente violento en la frente. Cuando su cuerpo fue hallado tenía las manos y los pies atados. La lesión mortal fue una herida de arma blanca en el cuello que provocó una hemorragia masiva.
La Fiscalía considera que esas lesiones permiten sostener que la joven estuvo con vida durante varias horas y atravesó un prolongado sufrimiento físico antes de morir.

La investigación, sin embargo, todavía tiene interrogantes particularmente sensibles por resolver.

Entre la enorme cantidad de rastros levantados por Policía Científica apareció antígeno prostático, presente en el semen humano. Las muestras fueron encontradas en diferentes sectores del lugar del hecho, pero también se detectaron rastros biológicos en prendas de los acusados, en la manta con la que fue encontrado el cuerpo y en elementos que estaban siendo quemados cuando familiares de Mailén llegaron al lugar.

Los análisis posteriores confirmaron que entre las muestras recolectadas había sangre humana y semen. Hasta el momento, sin embargo, no está determinado a quién pertenece cada uno de esos rastros.

Los médicos forenses constataron las múltiples lesiones que presentaba Mailén, pero no encontraron lesiones compatibles con un abuso sexual. La presencia de semen en la escena, de todos modos, obliga a la investigación a determinar su origen y su eventual relación con lo ocurrido durante las horas previas al femicidio.

ADN: tres perfiles y una escena llena de rastros

La Fiscalía cuenta con tres perfiles genéticos de referencia: los de Aquino, Díaz Bartolomé y Mailén. Ahora deberá cotejarlos con la gran cantidad de material biológico levantado durante las primeras horas de la investigación.

El análisis permitirá establecer, entre otras cosas, a quién pertenece la sangre y el semen encontrados en los distintos sectores, qué rastros corresponden a cada acusado y cuáles pertenecen a la víctima.

Pero existe además otra posibilidad que vuelve especialmente relevantes esas pericias: que aparezca un perfil genético diferente de los tres conocidos.

Russo fue cauteloso sobre esa hipótesis. La Fiscalía considera que actualmente existen evidencias suficientes para sostener que Aquino y Díaz Bartolomé fueron coautores del femicidio, pero hasta ahora no reunió elementos serios y objetivos para imputar a una tercera persona.

Eso no significa que esa posibilidad haya sido descartada.

“Todas las alternativas están siendo evaluadas, todas las líneas de investigación continúan vigentes”, sostuvo el fiscal en una conferencia de prensa en los pasillos de Tribunales.

Por eso, el resultado de las pericias genéticas puede convertirse en uno de los próximos puntos de inflexión del expediente.

Los celulares, la otra reconstrucción pendiente

El segundo gran bloque de pruebas que todavía debe ser analizado está en los teléfonos celulares y los registros de las antenas.

La investigación ya cuenta con información sobre impactos de antenas correspondientes al teléfono utilizado por Aquino y a líneas vinculadas con Díaz Bartolomé. También fueron secuestrados celulares que deberán ser sometidos a extracción y análisis para después cruzar toda la información.

Esos estudios podrían ayudar a reconstruir comunicaciones, movimientos y contactos antes, durante y después del femicidio, además de aportar elementos para establecer si existieron comunicaciones con otras personas.

Los datos conocidos hasta ahora ubican a Aquino en el lugar desde alrededor de las 17, cuando se produjo la llamada al teléfono de Mailén. Respecto de Díaz Bartolomé, la Fiscalía cuenta con elementos que permiten situarlo allí al menos desde las 23, antes del horario estimado de la muerte. Por el momento, Russo mantiene para ambos la misma imputación: coautores del femicidio.

El chip de Mailén, dentro de la campera de uno de los acusados

Entre las evidencias que fueron valoradas durante la investigación existe otra particularmente significativa.

Cuando los acusados fueron detenidos, Policía Científica revisó una de las camperas secuestradas. Además de rastros hemáticos, en el bolsillo interno de la campera de Aquino los detectives encontraron un chip de teléfono celular.

La Fiscalía consultó a las empresas prestadoras para determinar a quién correspondía. La respuesta estableció que pertenecía al teléfono que Mailén utilizaba hasta el día en que fue asesinada.

A eso se suma un cuchillo secuestrado en poder de Díaz Bartolomé que, según las pericias realizadas hasta ahora, presentaba rastros de sangre humana.

Dos presos y preguntas que todavía no están cerradas

Aquino y Díaz Bartolomé están imputados por homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por mediar violencia de género, delito que prevé la pena de prisión perpetua. La acusación sostiene que actuaron coordinadamente para reducir y someter a Mailén en un contexto de violencia de género atravesado por la cosificación, la dominación y un sentido de posesión sobre la víctima.

Con la prisión preventiva dictada, la causa ingresa ahora en una etapa menos visible pero determinante.

La Justicia ya resolvió que los dos acusados deben continuar detenidos. Lo que falta establecer es qué ocurrió durante las horas en las que Mailén permaneció dentro del balneario, a quién pertenece cada uno de los rastros biológicos encontrados y si Aquino y Díaz Bartolomé fueron los únicos que participaron del femicidio.

Las pericias genéticas y el contenido de los teléfonos pueden empezar a dar esas respuestas.

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