Los narradores orales Cecilia D’Angelo y Alberto Chimento presentarán las obras “Cuentos dibujados” y “Cuentos a la deriva” en diferentes festivales y centros culturales.
Los narradores orales marplatenses Cecilia D’Angelo y Alberto Chimento, pertenecientes al colectivo Palabras de Mar, viajarán a México con dos espectáculos de narración oral escénica: “Cuentos dibujados” y “Cuentos a la deriva”. Las presentaciones serán entre el 15 de octubre y el 15 de noviembre, en el marco de una gira que los llevará por Ciudad de México, Ciudad del Carmen, Oaxaca y Los Cabos, con participaciones en distintos festivales y encuentros.
La narración oral, explica D’Angelo, no es leer, sino contar “a viva voz”. Esta práctica artística puede tomar distintas formas. La particularidad de la narración oral escénica es que “está pensada para ser como espectáculo para ser llevado a un teatro”. “Generalmente hay puesta de luces, hay una estructura un poco más armada, o sea, se trabaja con generalmente una puesta en escena más parecida a lo teatral. Por eso hay un trabajo quizás un poco más profundo desde lo corporal”, señala.
El recorrido de los narradores incluye presentaciones en el Café Cultural “La Maroma” (Ciudad de México) y participaciones en el Tercer Encuentro Internacional de Narración Oral Carmen (Ciudad del Carmen); en el Encuentro Latino de Palabra, Voces de la Calaca: Relatos del Más Allá y en el Encuentro Teatro Raíz, Ritualidad y Escena (Oaxaca); y en “Raíces en la Arena: laboratorio de la memoria viva” (Los Cabos).
Dos espectáculos de cuentos sobre el mar
“Cuentos dibujados” es un espectáculo para infancias. Entre relato y juegos, propone sumergirse en seis cuentos (adaptación de cuentos argentinos y de autoría del grupo) todos vinculados con el mar y centrados en valores tales como la amistad, la solidaridad, la colaboración y el valor de las pequeñas cosas.
Por otro lado, “Cuentos a la deriva” está orientado a jóvenes y adultos. Cuenta la historia de un marino y su mujer que deciden hacer limpieza en su casa y empiezan a encontrar objetos de viajes que les recuerdan su propia historia y los relatos que les han ido contando a lo largo de sus navegaciones. Aparecen mensajes en botellas, un guardiafaro con noticias extrañas, un amor imposible en una noche de luna, aventuras de un oriente lejano y su propia historia de amor que cobra vida en las cartas que aún conservan.
Además de llevar a cabo la interpretación, Cecilia D’Angelo está a cargo de la dramaturgia y Alberto Chimento de la escenoplástica. La dirección de ambos espectáculos, por su parte, es de Lalo Alías.
Oportunidades de intercambio cultural
“La primera parada es Ciudad de México, después es el Festival del Carmen, después vamos a Oaxaca”, repasa D’Angelo. Los Cabos es el último destino.
Además de las presentaciones de las obras, el dúo dictará talleres de narración oral escénica, charlas y conferencias. Los espacios en los que participará incluyen teatros, rondas comunitarias, escuelas e instituciones.
“Nosotros aplicamos y quedamos seleccionados en el festival EINOC, que es el Tercer Encuentro Internacional de Narración Oral que se lleva a cabo en Ciudad del Carmen. En este caso fueron seleccionados solamente 10 narradores de los más de ochenta o cien que se presentaron. Vamos a estar compartiendo con gente de Colombia, de México, de Uruguay, de Chile, de Venezuela”, cuenta la narradora, y describe la dinámica del festival: “Ellos hacen actividades de narración en escuelas, en instituciones, en teatros, en la universidad, para difundir la narración oral en esa parte de México”.
Sobre su paso por Oaxaca, explica: “Hay un encuentro que organizó una narradora que es Ticha Cruz: Encuentro Latino de Palabra, Voces de la Calaca: Relatos del Más Allá. Ahí vamos narradores de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y México. La idea es que contemos cuentos que tienen que ver con los muertos o con el día de muertos y con los fantasmas y apariciones más típicas de Argentina, así que estamos preparando algunas versiones de Berta Vidal de Battini, por ejemplo, sobre la Salamanca o sobre la Luz Mala”.


En lo que respecta al último destino, cuenta: “Por último, vamos a cerrar esta propuesta con un proyecto que viene de más largo. Hay un par de narradores que son Anabella Nixania y Winston, ella es narradora y él es traductor y coreógrafo. Ellos ganaron una convocatoria que se llama ‘Raíces en la Arena: laboratorio de la memoria viva’, y este año me propusieron si yo podía dar un taller virtual de relato autobiográfico, que es lo que fui haciendo durante el mes de agosto, septiembre y ahora en octubre. La idea es, cuando yo llegue allá, retomar con esos alumnos este relato autobiográfico para llevarlo a la oralidad”. Además, indica que allí, tanto ella como Alberto Chimento, dictarán otros talleres y pondrán en escena, una vez más, “Cuentos dibujados” y “Cuentos a la deriva”.
—¿Qué valor tiene la posibilidad de intercambio entre expresiones artísticas de distintos lugares?
—Bueno, el valor es enorme. Sobre todo porque esto es un encuentro latinoamericano, entonces uno comparte, conoce otras culturas, pero además otras formas de contar. Otros tonos, otros ritmos, otras miradas del mundo. El EINOC no es el primer festival al que vamos, yo estuve en Panamá, el año pasado estuvimos en Colombia y hemos ido a muchos festivales en la Argentina. Inclusive en la Argentina, vos escuchás otros tonos, otros ritmos, otras formas de mirar el mundo. Es muy interesante.
La narradora destaca, además, las diferentes costumbres de cada país a la hora de seleccionar el repertorio de relatos. “Los argentinos somos los que más contamos literatura. Los argentinos y los chilenos, pero más los argentinos. En cambio, en México y en Colombia, por ejemplo, son más de contar más cuentos de tradición oral. Yo cuento de los dos, tanto de tradición oral como de literatura, pero los argentinos somos de contar mucha literatura. También tenemos unos escritores maravillosos, podemos darnos el lujo de contar historias tanto infantiles y para todo público como para adultos”, sostiene. Y agrega: “Hemos escuchado también historias de nuestros escritores afuera, por ejemplo, me pasó en Panamá: una brasileña contaba ‘El árbol de lilas’, de María Teresa Andruetto. También está bueno encontrar en otras voces, en otros tonos, cuentos que uno quiere mucho”.



