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Maltrato animal: denuncias, rescates y el trabajo cotidiano de Zoonosis

Perros desnutridos, caballos explotados, gallos de riña y prácticas que persisten en la clandestinidad. Entre denuncias, rescates y reubicaciones, el área de Zoonosis del Municipio articula con fiscalías y proteccionistas para intervenir en situaciones de maltrato animal, con un eje puesto en la concientización y el bienestar.

Entre enero y noviembre, en Mar del Plata se registraron 261 denuncias por presunto maltrato animal, que derivaron en actuaciones administrativas, observaciones sanitarias y distintas intervenciones según cada caso. En ese período, el Área de Inspección tramitó 392 denuncias y procedimientos, integrados en un total de 1.285 expedientes en articulación con otras dependencias municipales y organismos competentes.

Como resultado de esas acciones, se concretaron 253 rescates de animales en situación de vulnerabilidad: 120 perros, 66 gatos, 55 gallos de riña y 12 caballos. Además, Zoonosis acompañó 23 procesos de adopción responsable, dentro de las políticas municipales de cuidado y bienestar animal.

Según explicó Ricardo Ramos, integrante del área de Zoonosis municipal, las situaciones de maltrato animal en la ciudad son diversas: desde perros en estado de abandono o desnutrición, hasta riñas de gallos, carreras de galgos, caballos utilizados para tracción y, en casos aislados, episodios de abuso.

Ante una situación de maltrato, los vecinos pueden realizar la denuncia de manera online ante el Ministerio Público Fiscal, que da intervención tanto a la fiscalía como a Zoonosis. El marco legal que rige estas actuaciones es la Ley Nacional 14.346, que sanciona los actos de crueldad y maltrato animal y reconoce a los animales como seres sintientes.

Qué pasa con los animales rescatados

Zoonosis cuenta con un centro antirrábico, donde los perros involucrados en mordeduras cumplen un protocolo sanitario obligatorio de diez días. En los casos de maltrato, el objetivo central es evitar el encierro prolongado y buscar alternativas de cuidado.

“La filosofía de trabajo es que los animales estén en familias o en hogares de tránsito, donde reciban contención, alimentación y atención veterinaria, incluyendo el calendario de vacunación”, explicó Ramos.

En el caso de caballos, cuando la fiscalía lo dispone, se realiza el secuestro formal del animal, con aval judicial, y se lo reubica en campos o espacios donde pueda recibir una guarda adecuada. Si bien existen personas que utilizan caballos para trabajo y los cuidan correctamente, también se detectan situaciones de extrema vulnerabilidad que obligan a intervenir.

Prácticas que persisten en la clandestinidad

Uno de los escenarios más complejos es el de los gallos de riña. En un operativo reciente se secuestraron cerca de 40 ejemplares. “Son animales criados desde muy chicos para pelear, difíciles de socializar y de reubicar, tanto en ámbitos rurales como urbanos”, explicó Ramos.

Algo similar ocurre con las carreras de galgos y perros utilizados para caza, prácticas prohibidas que aún persisten en sectores que sostienen costumbres arraigadas. “Estamos en 2026 y son prácticas que quedaron en el tiempo, pero siguen existiendo de manera clandestina”, advirtió.

No todas las situaciones responden a la crueldad deliberada. En algunos casos, Zoonosis detecta acumulación de animales, donde las personas no advierten que no pueden brindarles una vida digna. Incluso hubo intervenciones en las que la persona responsable también se encontraba en una situación de vulnerabilidad, lo que requirió asistencia sanitaria y social.

Verano, calor y conciencia

Durante el verano, las denuncias aumentan. Animales atados, expuestos al sol sin refugio, sin agua o dejados dentro de vehículos cerrados son situaciones frecuentes. “Así como en invierno el frío extremo genera riesgo, en verano el calor también provoca sufrimiento físico y psicológico”, explicó Ramos.

Desde Zoonosis recuerdan que no se debe llevar animales a la playa, que el asfalto quema las almohadillas y que nunca deben quedar dentro de autos, incluso por pocos minutos. En esos casos, la normativa habilita a intervenir para resguardar la vida del animal.

Educación como eje central

Más allá de las actuaciones administrativas y judiciales, Zoonosis apuesta a la educación y la concientización. “Nos pasa que retiramos un animal y al año vuelve a haber una denuncia en el mismo lugar. Por eso trabajamos para generar conciencia, no solo sancionar”, señaló Ramos.

El área articula con fiscalías, fuerzas de seguridad y proteccionistas, y cuenta además con un chatbot informativo disponible en la web de Zoonosis, donde los vecinos pueden realizar consultas y recibir orientación.

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