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Nicolás Artusi, entre café y libros: el anfitrión del festival Marplaneta en Chauvín

El sommelier de café y autor de Atlas del Café será el maestro de ceremonias del festival Marplaneta en Chauvín. Entre charlas, degustaciones y literatura, Artusi encarna el cruce entre el ritual del café, la lectura y el encuentro.

Hay bebidas que se toman rápido y otras que piden pausa. El café —como los libros— necesita tiempo, atención y un cierto estado de ánimo. No se trata solo de consumir, sino de habitar un momento. En esa intersección entre lectura, charla y ritual cotidiano se apoya el espíritu del festival Marplaneta, que tendrá lugar el lunes 5 y martes 6 de enero en Chauvín (San Luis 2849), con una réplica el primer lunes y martes de febrero.

Que Nicolás Artusi sea el maestro de ceremonias del ciclo no es casualidad: su trabajo como divulgador del café propone exactamente eso, detenerse, mirar, entender qué hay detrás de una taza. Y también detrás de un libro.

Con entrada libre y gratuita, el festival contará con la participación de escritores, periodistas, ensayistas y divulgadores como Adrián LakermanJuan José BecerraDarío SztajnszrajberDaniel MeccaGuillermo MartínezAlexandra KohanMartín KohanHugo Alconada MonJorge Fernández DíazDiego SztulwarkFabián CasasNicolás ArtusiFlorencia CanaleFlorencia SichelFlor DapiaggiAgustina BueraAdriana RivaOsvaldo GrossDaniel López RosettiCynthia Wila y Gabriel Rolón.

Ya se encuentran disponibles la inscripciones para las actividades especiales de MarPlaneta de enero con Darío Sztajnszrajber, Florencia Canale y Florencia Sichel.

El festival se inaugura el lunes con una charla de Artusi junto al barista Jeremías Lentini, que incluirá una degustación de café y la presentación de Atlas del Café, un libro que funciona como mapa, diario de viaje y ensayo cultural.

“El café y la lectura hacen un match perfecto en dos cuestiones fundamentales: tiempo y espacio”, dice Artusi y agrega: “Comparten bien el tiempo y el espacio”.

“En la guerra de las infusiones, el mate gana”

—¿Cómo es ser sommelier de café en el país del mate?
—Siempre se plantea como una guerra de infusiones, pero hay que ser modestos. En Argentina se consume seis veces más yerba mate que café. El mate tiene algo imbatible: aguanta lo que dura un termo. Un espresso son dos sorbos y se terminó. Además, después de la pandemia y con la inestimable colaboración de Messi, se desbloqueó el mate individual. Salir con el termo bajo el brazo y convertirlo en un apéndice de uno.

—¿Hay algo del ritual matero que te gustaría llevar al café?
—La idea de compartir, aunque no la bombilla. Compartir una taza de espresso es difícil: es un sorbito y listo. Lo que sí me gustaría —aunque no sea fan del café americano— es poder tomar un termo entero de café con la misma ligereza que el mate. Pero sería peligrosísimo: no dormís hasta Reyes.

Un café que cuenta la historia del mundo

Atlas del Café recorre los 80 países que producen café, ubicados entre los dos trópicos, el llamado cinturón cafetero. Pero no se queda en las notas de cata.

“Escribirlo fue una oportunidad para viajar a través de la lectura. Me encontré con historias que me sorprendieron mucho: el rol del café en el Congo Belga durante la dictadura de Leopoldo, su uso como herramienta colonial en África, o cómo llegó al sudeste asiático gracias al contrabando holandés”, cuenta.

En ese recorrido aparecen también las paradojas del consumo global: los países que más café toman —Finlandia, Noruega, Suecia, Dinamarca, Estados Unidos o Japón— no producen café, mientras que quienes lo cultivan son de los más pobres y los trabajadores reciben ingresos mínimos.

“El café es el segundo commodity del mundo después del petróleo. Su historia está plagada de inequidades. Me interesa que eso esté presente y no quedarnos solo con lo romántico de la taza”, resume Artusi.

El café, para Artusi, también es un puente entre culturas, traza vínculos y achica las distancias. «Mañana podemos estar en Colombia o en la India solamente porque el café que desayunamos lleva un pedazo de terruño de esos suelos. Es lindo pensarlo en ese sentido».

Libros que se miden en tazas de café

—¿Qué tienen en común un buen libro y una buena taza de café?
—Tiempo y espacio. Yo acabo de terminar una novela de 700 páginas y en el último tramo me tomé tres cafés. Habré tomado treinta a lo largo del libro. Estaría bueno medir los libros en tazas de café. Incluso pensar qué café va con qué género: una novela romántica con café bien dulce, lleno de chocolate, espuma de leche y helado, todas esas cosas que le ponen ahora para convertir el café más en un postre que en una bebida.

El rol de anfitrión en MarPlaneta

Además de presentar su libro, Artusi será el hilo conductor del festival. Como una buena taza de café acompañará libros y charlas.

“Voy a inaugurar el ciclo, presentar a los autores y moderar charlas. Me propusieron ser una especie de anfitrión que vaya uniendo las actividades, que son muchas y muy diversas”, explica.

Para él, que el festival arranque con una degustación de café es una señal de buen augurio.

Para quienes toman café “porque sí” en su vida, Artusi sugiere empezar por lo básico: cuidar el agua, que representa el 98% de la bebida; mantener limpia la cafetera; elegir café tostado y no torrado; y aceptar que aprender lleva tiempo. “Para que el café salga como te gusta, hay que preparar muchos antes. Como el asado: no se puede apurar”.

—¿Y ponerle azúcar?

—No. Directamente impracticable.

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