El megaoperativo que se realizó el martes incluyó 23 allanamientos simultáneos en distintos puntos de la ciudad y la policía detuvo a tres hombres y una mujer. Secuestraron cocaína, marihuana, armas de alto poder y vehículos. Parte de la organización era dirigida por una pareja detenida en el complejo penitenciario de Batán.
En la madrugada del martes, decenas de móviles policiales comenzaron a concentrarse en el playón del estadio José María Minella. Integrantes de distintas divisiones de la Policía Bonaerense se agruparon allí para coordinar un despliegue que, horas después, se traduciría en un megaoperativo contra el narcotráfico en Mar del Plata.
El resultado fueron 23 allanamientos simultáneos en distintos puntos de la ciudad, que permitieron desbaratar una organización narcocriminal dedicada a la distribución y comercialización de marihuana y cocaína.
La investigación fue desarrollada por la Oficina de Narcocriminalidad del Área de Delitos Complejos de la Unidad Fiscal Mar del Plata, a cargo del fiscal Santiago Eyherabide, con intervención del juez de Garantías Santiago Inchausti.
Como saldo de los procedimientos fueron detenidas cuatro personas —tres hombres y una mujer—, mientras que otra pareja señalada como parte central de la organización ya se encuentra cumpliendo condena en las unidades penitenciarias de Batán por otros delitos.
Drogas, armas y vehículos


Durante los allanamientos, realizados con intervención de la División de Investigaciones contra el Crimen Organizado de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, se secuestraron:
- 315 envoltorios de cocaína
- Más de 660 gramos de marihuana compactada
- Bolsas con cogollos y plantas en tierra
- Cinco motocicletas
- Seis vehículos
Además, los investigadores incautaron siete armas de fuego y numerosas municiones, entre ellas armas cortas calibre 9 mm, .40 y .38, junto con armas largas semiautomáticas con cargadores de alta capacidad.
También fueron secuestrados elementos considerados clave para la investigación, como teléfonos celulares, una máquina de contar billetes y una balanza de precisión, utilizados presuntamente en la operatoria del grupo.
Una estructura con dos clanes
La causa se inició a fines de septiembre de 2025, a partir de información obtenida por la División de Investigaciones contra el Crimen Organizado y remitida a la fiscalía bajo reserva de identidad.
De acuerdo con la investigación judicial, la banda funcionaba como una estructura cerrada y eslabonada, integrada principalmente por dos clanes familiares y algunos allegados.
Uno de esos grupos operaba desde el interior de la cárcel de Batán, donde una pareja detenida dirigía parte de las maniobras delictivas. Según la investigación, el hombre había sido integrante de la conocida “Banda de los pibes chorros de la costa”.
El segundo clan actuaba extramuros, con uno de sus miembros coordinando actividades desde un taller de motos presuntamente clandestino, que habría funcionado como punto de contacto y logística para las operaciones.
La “Banda de los pibes chorros de la costa”
El expediente judicial señala que uno de los presuntos jefes de la organización narcoinvestigada había formado parte en el pasado de la conocida “Banda de los pibes chorros de la costa”, un grupo que operó en Mar del Plata y otras localidades del sudeste bonaerense.
Esa banda se hizo conocida años atrás por su participación en robos violentos y distintos delitos contra la propiedad, muchos de ellos vinculados a la sustracción de vehículos y a la utilización de armas de fuego.
Según la investigación actual, el hombre —que hoy se encuentra detenido en una unidad penitenciaria de Batán— habría continuado vinculado a actividades delictivas y, desde la cárcel, habría participado en la dirección de parte de las maniobras de la organización narcocriminal desbaratada tras los 23 allanamientos realizados en distintos puntos de Mar del Plata.
Escuchas y maniobras para evadir a la policía
La vinculación entre los integrantes de la organización fue confirmada a través de intervenciones telefónicas autorizadas en la causa.
Las escuchas permitieron detectar conversaciones en las que los involucrados hacían referencias a maniobras para evadir a la policía, además de mencionar delitos contra la propiedad, sustracción de vehículos, usurpaciones y la compraventa y circulación de armas de fuego, municiones y estupefacientes.
Las pruebas reunidas durante la investigación permitieron avanzar con los allanamientos simultáneos que culminaron con la desarticulación de la organización y el secuestro de drogas, armas y vehículos.
