ENINSA, la salud con todo lo que implica

La fundación, creada y sostenida por trabajadoras de la salud marplatenses, trabaja promoviendo una perspectiva que comprende a la salud desde el encuentro.

Por Camila Spoleti

ENINSA es una fundación marplatense dedicada a la salud, creada en 2023 por seis profesionales de distintas disciplinas. Cuenta con Casa ENINSA, un Centro de Salud Integral ubicado en Saavedra 3299, en el que se brindan servicios de medicina general, interrupción voluntaria del embarazo, psiquiatría, psicología, infectología, terapia ocupacional, así como acompañamientos específicos para adolescencias y personas del colectivo LGBTTNB+. Además del trabajo que realizan en ese espacio, que no incluye únicamente la atención de consultorio, sino también actividades como talleres y charlas, la fundación lleva adelante conversatorios y capacitaciones en otros ámbitos: escuelas, universidades, obras sociales.

El proyecto surgió a partir de una inquietud. Ana Paula Cirese, Lourdes Vignolo, Vic Colman, Pía Maestri, Ayelén Alianak y Melina Antoniucci eran amigas y compañeras de militancia feminista. Trabajaban en distintos ámbitos vinculados a la salud y observaban que la atención en las instituciones públicas incorporaba una perspectiva de derechos que, en muchos casos, estaba ausente en el sector privado. Decidieron entonces crear un espacio que trabajara en llevar esa perspectiva de la salud a la atención particular y con obras sociales.

“Aunque muchas veces se piense que sea al revés, de que tal vez en lo público la atención está un poco más como venida abajo y demás, no es así. Lo público siempre es como punta de lanza en un montón de cuestiones a nivel de derechos. Entonces, eso, veíamos que en el ámbito público tal vez sucedían cosas que en el privado todavía no estaban pasando. Sobre todo en lo que tenía que ver con el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo y a prácticas convencionales de ginecología o también el acceso de las personas trans o del colectivo de diversidad a la salud”, señala Ana Paula Cirese, terapista ocupacional e integrante del equipo.

Encuentros integrales de salud

“ENINSA significa encuentros integrales de salud”, indica Cirese. “Sea en la atención, sea en la formación, sea en la comunidad, lo que queremos en general son encuentros. Por eso se llama casa también. Queremos generar encuentros integrales de salud donde lo que circule no sea solamente la palabra del profesional o de la profesional, sino que la salud la concebimos como, también, un conjunto de saberes que trae la persona a la hora de atenderse”, explica.

Concebir la salud desde una perspectiva integral, implica trabajar “con la persona en sí” explica Cirese y desarrolla: “Trabajar con nuestras historias, de dónde venimos, hacia dónde queremos ir, tanto de la persona que está enfrente nuestro como de nosotres mismes”.“La idea es poder profundizar un poco en la historia de la persona, en preguntarle qué hace, qué le gusta, todo eso dentro del contexto de una consulta médica, psicológica, de terapia ocupacional, de psiquiatría”, agrega la terapista.

En ese sentido, Lourdes Vignolo, especialista en medicina general, señala que una de las líneas de trabajo es hacer énfasis en el rol de esta especialidad, que “mucho en el privado no se usa”. “Parece como que en las salitas y en los pueblos y en otros lugares se usa el médico de familia, pero en la ciudad una misma persona va al gastroenterólogo, al ginecólogo, al cardiólogo y no tiene ninguna persona que la vea de una manera integral”, observa. “La medicina se termina fragmentando mucho, también como por una lógica mercantilista de la salud, que es lo que queremos evitar”, considera Vignolo.

Este modo de entender la salud implica, además, no trabajar únicamente con la consulta sino también con otras instancias. “Hay cosas que se pueden hacer de forma grupal y son mucho más relevantes”, explica Vignolo. Cirese ejemplifica: “Hemos hecho talleres, hemos hecho presentaciones de libros, hemos tenido encuentros informativos, el año pasado hicimos con las trabajadoras sexuales sobre PEP y PrEP, hicimos un taller para aplicación de hormonas de personas trans, todo esto de forma gratuita. Se hizo también un taller el año pasado de reflexión sobre masculinidades trans. Ahora está sucediendo un taller de fanzine para adolescentes”.

Tomando como ejemplo el taller de fanzine, una propuesta dirigida a adolescentes y orientada a trabajar en la expresión de las emociones desde la creatividad, Lourdes Vignolo profundiza en el modo en el que la salud puede trabajarse desde espacios que trasciendan el consultorio: “La adolescencia no es solo hacerse un control anual con el hebiatra, el pediatra o el médico clínico y pesarlo y medirlo y tomarle la presión y auscultarle el corazón, sino que tiene que ver con esto, con tener un lugar de pertenencia, con hacer actividades, con un montón de otras cosas que tienen que ver con la salud mental también”.

 

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“Esta concepción de la salud no tiene que ver tal vez con lo médico hegemónico o la atención individualizada en un consultorio, que también la hacemos porque consideramos que también es importante. Pero la salud no es solamente que un laboratorio te salga bien, sino que implica un montón de cosas. Y tal vez un montón de cosas diferentes para diferentes personas. Y para diferentes momentos del trayecto de vida de esa persona”, expone Cirese.

Interdisciplina y transdisciplina

Aunque cada práctica requiere conocimientos específicos, el trabajo de ENINSA procura dar lugar a la integración de los saberes propios de cada una de las especialidades de las profesionales que llevan adelante el espacio, así como incorporar saberes no académicos propios de la experiencia del trabajo en la comunidad.

“Creemos que los saberes en relación a un montón de temas circulan y uno se los puede apropiar. Obviamente que para prácticas profesionales… si van a poner un DIU, no voy a ir a ponerlo yo, que soy terapista ocupacional, lo va a poner la médica, pero sí creemos en la interdisciplina, en la transdisciplina un poco también”, sostiene Ana Paula Cirese.

Entre las integrantes de ENINSA se encuentra Melina Antoniucci, socióloga y comunicadora social. La mirada sociológica, explican sus colegas, permite repensar la práctica médica, así como también detectar fenómenos sociales que están vinculados con la salud —entendida como el bienestar físico, mental y social de la persona— y diseñar estrategias de acción con un enfoque adecuado.

Así, propuestas como el taller de fanzine surgen de la búsqueda de generar espacios que propongan lógicas diferentes a los modos de vinculación que actualmente circulan entre los adolescentes e impactan problemáticamente en su salud. “Frente a esta cuestión que se ve mucho hoy en día del consumo de casinos virtuales, las redes sociales, todo lo que estamos escuchando en relación a lo que está pasando en las escuelas con las adolescencias, seguimos apostando a espacios colectivos de salud mental, no directamente donde trabajamos la patología, sino donde hacemos prevención”, plantea Cirese.

Cirese y Vignolo coinciden en que resulta todavía complejo que la sociedad en general incorpore este modo de comprender la salud, razón por la cual ciertas propuestas tienen menos pregnancia que otras. Sin embargo, destacan que muchas actividades sí han tenido un buen recibimiento por parte de la comunidad, y afirman estar convencidas de que el camino es seguir apostando por estas dinámicas.

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