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mayo 16, 2026

El nuevo Mundial: cómo Estados Unidos, la FIFA y el negocio global cambian la Copa del Mundo

El Mundial 2026 no será solamente el más grande de la historia. Será también el primero en disputarse en un fútbol atravesado por la lógica del entretenimiento global, las plataformas, la política migratoria, el turismo premium y una FIFA cada vez más cercana a la industria del espectáculo. Qué cambia, quién gana y quién queda afuera.

Por Juma Lamacchia

La cita mundialista vuelve a estar en el centro de nuestra atención y, como en cada ocasión, se renueva la ilusión perteneciente a la pasión más grande de nuestro país. El Mundial FIFA 2026 se disputará, a partir de junio, en Estados Unidos, México y Canadá. Y la Selección Argentina defenderá el título obtenido en Qatar 2022 y disfrutará del último gran show de Lionel Messi.

En esta ocasión nos encontraremos con un torneo nuevo: el más grande que se haya jugado hasta ahora a nivel selecciones. El nuevo formato tendrá 48 equipos (antes 32), 104 partidos y 3 países anfitriones por primera vez en su historia. 

Los cambios no estarán solamente fuera del campo de juego. La FIFA implementó una serie de reglas (algunas ya probadas en otras competiciones) que regirán en el mundial con el objetivo de tener un juego más dinámico, atractivo, televisivo y controlado para garantizarse el entretenimiento global. El nuevo mundial no solo tendrá más selecciones y más partidos. También se jugará bajo un fútbol distinto pensado para las cámaras, los highlights y las plataformas.

El mundial 2026 no parece pensado para recorrer, sino para transmitirse y acercarse a la idea de una mega exposición itinerante global y no un torneo compacto. Las distancias serán gigantescas, los estadios de NFL se adaptarán al fútbol, habrá más lugar para sponsors (por ejemplo el cooling break), más contenidos, más tickets, más consumo.

Todo tiene su precio

Entradas para la final se pueden conseguir a 32.000 dólares en la página oficial de la FIFA.

El valor de las entradas de los partidos del mundial fueron el foco de atención y protesta de los miles de hinchas que sueñan con ver a su selección en la máxima cita. La transformación popular del mundial a una experiencia premium se ve reflejada en sus precios. La entrada de la final de Qatar 2022 entre Argentina y Francia tenía un valor oficial de 1.000 dólares. Para este mundial, hay entradas para la final que superan los 8.000 dólares. Esa misma lógica se aplica para el resto de los partidos, donde un encuentro de fase de grupo puede costar unos 400 dólares cuando antes estaban entre 80 y 150 dólares.

Parte de este proceso tiene que ver con la gentrificación del fútbol y la lógica del entretenimiento estadounidense: precios dinámicos, experiencia premium, venta según demanda y la monetización total del acceso al show. 

A diferencia de los mundiales anteriores, la FIFA modificó la manera en la que se compran estos tickets. De la experiencia de la “fila virtual” tan conocida en todo el mundo, con una demanda espontánea de tickets a valores fijos mucho más asequibles que los actuales a un sistema de “sorteos” en donde primero la FIFA se asegura la demanda y luego los “ganadores” tienen derecho a esas entradas seleccionadas anteriormente. Un sistema que no le funcionó y a último momento a efecto sorpresa, la FIFA lanza jornadas de apertura de mercado de entradas para que nadie se quede sin su tickets de un evento que ya habían asegurado encontrarse “sold out”.

La reventa de entradas ya es algo oficial y permitido por la FIFA.

El nuevo modelo estadounidense del fútbol le abrió al máximo organismo un mercado en el que antes no participaba: la reventa de entradas. La FIFA abandonó la pelea con el mercado negro y lo integró entre sus columnas. Ahora el mercado negro del fútbol es oficial, legal, digital y monetizado por la misma FIFA que cobra comisiónes tanto para la venta como para la compra de un sistema que no tiene techo y eleva el precio de las entradas a números inaccesibles (por ej millones de dólares la final o entre 2.000 y 5.000 dólares para ver a Argentina). Todo en la misma plataforma oficial del torneo de un fútbol gentrificado, corporativo como idea de industria de entretenimiento global.

A esta suma de dinero imprescindible para poder ver un partido hay que sumarle los costos de viaje, traslado interno y hotelería en una industria que está sufriendo los mismos problemas: falta de demanda a la hora de tener que pagar. Paquetes que podrían alcanzar los 10.000 dólares en el caso de seguir a nuestra selección y un sueño que pasó de un viaje imposible pero imaginable como aventura popular para un hincha a una experiencia corporativa. 

Estos cambios de paradigma buscan un nuevo público y un nuevo perfil de hincha para el fútbol. Un hincha con capacidad de pago de una experiencia más que un hincha que pone a la pasión por encima del entretenimiento. Los estadios de NFL adaptados al fútbol tendrán capacidad muy grandes para la cantidad de partidos que poca atención tendrán en el público. A esto se le suma la demanda y los precios de entradas, pero a la FIFA parece no importarle jugar partidos a tribunas vacías siempre y cuando el storytelling y lo que se cuente sea lo suficientemente entretenido para que se vea en cualquier rincón del mundo. Hoy parece que a la FIFA le importa más un clip viral que un gol. ¿Importa la cantidad de personas que lo ven en directo desde una tribuna si el número que lo ve desde una pantalla lo supera por mil veces más?

Quiénes te cuentan el mundial

El torneo del entretenimiento tiene su etapa más fuerte en este punto. Una lógica de FIFA acercándose mucho más a lo que es la NFL o la NBA con la “americanización” del show. Se supo que en el entre tiempo de la final habrá una muestra musical con producción de Chris Martin, vocalista de Coldplay. También se verá esta dinámica en el resto de los partidos con activaciones comerciales en todo momento, estadios convertidos en sets audiovisuales y producciones pensadas para clips y su difusión en redes sociales. Una cultura mucho más celebrity que genuinamente futbolera. 

Los derechos de transmisión son el gran negocio que tiene FIFA en su poder y que hace tiempo en sus distintas competiciones viene siendo cada vez más complicado. No hay que culpar al fútbol por el hábito de consumo que tenemos, especialmente desde la pandemia a esta parte, con el que vemos contenidos en distintas plataformas. Pero la FIFA acá tiene un debate que debe solucionar, si no importa quién mire el partido en el estadio, sí importa quien lo mire desde su casa. Por eso mismo los lugares antes ocupados por periodistas que cuentan y transmiten qué es lo que pasa en la cancha y alrededores, viene siendo ocupado por streamers o creadores de contenidos que se ocupan de mantenerte entretenido más allá de lo que justamente pase en el campo de juego. 

En Argentina el esquema de transmisión del Mundial 2026 va a estar mucho más fragmentado que en otras Copas del Mundo. Ya no existe una sola pantalla dominante.

DSPORTS/DGO tendrá completo los 104 partidos, el dueño completo del mundial. Por otra parte, TELEFÉ tendrá todos los partidos de Argentina, el primer partido del mundial, semifinales, la final y algunos partidos de otras selecciones, con un paquete total de alrededor de 32 partidos. Con un paquete similar se suma ESPN/DISNEY a través de Disney+ Premium. Y por último la TV PÚBLICA que transmitirá a la Selección Argentina, algunos cruces y la final.

Finalmente, Tyc Sports anunció a través de sus redes sociales que transmitirá el mundial por su pantalla por sexta edición consecutiva. Sin dar más detalles, confirmó programación exclusiva y contenido multiplataforma. El canal pasará los partidos de la Selección Argentina y algunos más del resto de la Copa del Mundo (similar al arreglo del resto de sus competidores).

Esto marca un cambio de época: menos centralidad de señales deportivas tradicionales, más peso en plataformas, más fragmentación y una FIFA negociando cada vez más con gigantes globales tecnológicos. Además, queda en evidencia que las plataformas ya no necesitan todos los partidos (cabe recordar que este es el torneo con más cantidad de equipos y partidos) sino que con tener los de la selección local de cada país y los cruces más importantes, logran fidelizar a su público con contenido específico para ellos.

Un hecho histórico en esta materia es el acuerdo de FIFA con YouTube y TikTok. La Copa del Mundo será la primera pensada para consumirse no solo los partidos completos sino también de manera fragmentada en las redes. La FIFA que siempre protegió obsesivamente la imágenes de su mundial y perseguía a quienes subían contenido no autorizado ahora necesita que eso suceda y ya no pelea con las plataformas sino que ahora juega con ellas.

YouTube será la plataforma preferente del torneo y tendrá contenido premium, clips exclusivos, podrá transmitir los primeros 10 minutos de cada encuentro y hasta algunos seleccionados de manera completa, también tendrá participación directa de sus creadores de contenidos, acceso a detrás de escena y archivo histórico.

Por su parte, TikTok apunta especialmente a los clips, los highlights, la interacción en tiempo real y al público jóven. Con esto la FIFA ya no piensa solo en transmitir partidos sino en la viralización, la circulación de contenido, las reacciones, los memes y todo lo que se pueda consumir de manera vertical.

Esta decisión pone sobre la mesa la rivalidad entre los periodistas y los creadores de contenidos (o los que son ambos) ya que ambos ahora forman parte de la estrategia de difusión del torneo. 

El Mundial que quiere Trump

El presidente de EEUU Donald Trump será el encargado de que su país reciba por segunda vez en la historia el mundial de fútbol (la otra vez en 1994). En medio de tensiones geopolíticas mundiales con la guerra con Irán (país clasificado al mundial), la FIFA necesita vender apertura global. 

El contexto político no puede estar aparte. El gobierno de Trump tiene políticas antimigratorias muy estrictas y esto podría afectar no solamente al público que desea formar parte del show sino también al que ya se encuentra en el lugar y vive su día a día sin una pelota.

Un ejemplo muy claro es esta nota de The Athletic – el medio deportivo del New York Times – en el que cuentan la situación de los trabajadores del So – Fi Stadium de Los Ángeles ante la presencia en el lugar del ICE – el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU – y la posibilidad de sea una amenaza para el resto de sus vidas.

Cuál será el régimen de control fronterizo y de ingreso a uno de los países anfitriones para países que normalmente suelen tener restricciones para conseguir su visa o bien son expulsados por encontrarse “ilegalmente” viviendo en suelo estadounidense. ¿Qué pasará con los hinchas y el equipo Iraní? ¿Y los africanos? ¿Habrá problemas también con los latinos?

En esta nota de Delfina Corti para La Pluma Diario tenés los 6 riesgos que hay que tener en cuenta por si querés viajar al Mundial. ¿Desde cuándo ir a ver el torneo de fútbol más importante se volvió una actividad de riesgo? 

También se viralizó Diego Latorre en ESPN sobre las contradicciones de FIFA y la organización de la Copa del Mundo en Estados Unidos: “Le dan el premio de la paz a Donald Trump y vos decís, ¿cuál es el criterio que tiene la UEFA o la FIFA? ¿Cómo vas a premiar a alguien como Trump y poner sanciones a un tipo que discrimina? Vos también sos parte de todo este circo”

Estados Unidos no vive el fútbol como en Latinoamérica o Europa, pero sí domina como nadie la seguridad, el entretenimiento, la infraestructura y la monetización. Pero quedará en duda si se puede vivir la fiesta más grande del mundo en un país (y al parecer, una organización) que discute permanentemente quién puede entrar y quién no.

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