El equipo de Lionel Scaloni enfrenta este lunes a las 14 a Austria por la segunda fecha del Grupo J del Mundial 2026. Presión alta, juego vertical y figuras de experiencia europea aparecen como las principales armas del conjunto dirigido por Ralf Rangnick.
Después del sólido debut con triunfo 3-0 sobre Argelia, la Selección argentina afrontará este lunes un desafío de mayor complejidad cuando se mida ante Austria por la segunda fecha del Grupo J del Mundial 2026.
El encuentro se disputará en Dallas a las 14 (hora Argentina) y pondrá cara a cara a los dos líderes de la zona, ya que el conjunto europeo también comenzó el torneo con una victoria al imponerse por 3-1 sobre Jordania.
Aunque no figura entre las potencias históricas del fútbol mundial, Austria llega respaldada por una identidad de juego muy marcada. Bajo la conducción de Ralf Rangnick, uno de los entrenadores más influyentes en el desarrollo de los sistemas de presión alta, el seleccionado europeo construyó un equipo intenso, agresivo para recuperar la pelota y peligroso cuando encuentra espacios para atacar.
De hecho, el propio Lionel Scaloni advirtió sobre esas características en la previa al definir a Austria como un equipo de «muy buenos jugadores, presión alta y juego vertical», una descripción que resume buena parte de las virtudes del rival argentino.
La principal fortaleza austríaca aparece en la mitad de la cancha. Allí sobresalen futbolistas de experiencia internacional como Marcel Sabitzer, Konrad Laimer, Xaver Schlager y Nicolas Seiwald. Sabitzer aporta llegada al área, remate de media distancia y calidad en la pelota parada, mientras que Laimer se destaca por su despliegue físico y su capacidad para presionar sobre los mediocampistas rivales.
En ataque, Austria combina experiencia y movilidad. El histórico Marko Arnautovic continúa siendo una referencia ofensiva por su potencia física y capacidad para jugar dentro del área. A sus 37 años, fue uno de los protagonistas del triunfo ante Jordania y convirtió un gol de penal en el cierre del encuentro.
También aparecen nombres como Romano Schmid, autor del primer gol austríaco en este Mundial, y Christoph Baumgartner, un mediapunta que interpreta a la perfección el juego vertical que propone Rangnick y suele llegar con peligro al área rival.
En la última línea sobresale la presencia de David Alaba, líder futbolístico y emocional del equipo. El defensor aporta experiencia, salida limpia desde el fondo y capacidad para romper líneas con pases largos. Junto a él aparece Kevin Danso, un central fuerte en el juego aéreo y en los duelos individuales. Además, Stefan Posch podría estar disponible pese a una lesión facial que lo obligaría a jugar con una máscara protectora.
Otro aspecto que Argentina deberá controlar es la pelota parada. Austria cuenta con varios futbolistas de gran estatura y buenos ejecutantes, una combinación que suele transformarse en una amenaza constante en córners y tiros libres laterales.
Sin embargo, el estreno ante Jordania también dejó algunas señales que pueden resultar alentadoras para la Selección. Más allá del triunfo, Austria mostró dificultades para sostener el control del partido durante varios pasajes y recién pudo asegurar la victoria en los minutos finales.
Por eso, una de las claves para Argentina será superar la primera línea de presión europea y aprovechar los espacios que suelen aparecer detrás de los mediocampistas austríacos cuando el equipo adelanta sus líneas.
Con Lionel Messi como principal referencia después del triplete conseguido ante Argelia, la Selección intentará imponer su circulación de pelota y evitar que el partido se juegue al ritmo frenético que propone el rival.
Austria representa, al menos en los papeles, el examen más exigente de la fase de grupos para la Scaloneta. Un triunfo dejaría a Argentina muy cerca de los octavos de final y confirmaría las buenas sensaciones que dejó el estreno mundialista.
