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junio 15, 2026

“El Salón de las Mujeres”, una obra sobre el desalojo

El colectivo de dramaturgas marplatenses Dramar estrenará una pieza que reflexiona sobre las implicancias del desmantelamiento del Salón de las Mujeres de la Casa Rosada.

María Remedios Del Valle, Mariquita Sánchez De Thompson, Juana Azurduy, Lola Mora, Alfonsina Storni, Cecilia Grierson, Alicia Moreau De Justo, Eva Duarte, Victoria Ocampo, Tita Merello, Mercedes Sosa, Madres De Plaza De Mayo, Aimé Painé y Blackie, son las mujeres cuyos retratos estaban exhibidos en el Salón de las Mujeres del Bicentenario. Inaugurado en el año 2009, en la Casa Rosada, este espacio tenía por objetivo visibilizar a figuras fundamentales de la historia argentina que por mucho tiempo no habían sido reconocidas como tales. Diana Sacayán, Claudia Pía Baudrucco, Mujeres De Malvinas, Néstor Perlongher, Lohana Berkins, Carlos Jáuregui, María Elena Walsh y María Florentina Gomez Miranda, se sumaron diez años después, formando la Antesala de Mujeres, Géneros y Diversidad.

El 8 de marzo de 2024, el gobierno nacional anunció que ambos espacios pasarían a ser el Salón de los Próceres. Y aunque la palabra “Próceres” es, técnicamente, neutra en cuanto al género, todos los cuadros fueron reemplazados por retratos de hombres. En ese momento, las integrantes de Dramar, un colectivo de dramaturgas marplatenses que trabaja la escritura teatral con perspectiva de género, decidieron que no podían quedarse ajenas a esa situación, que interpretaban como un “desalojo simbólico de las mujeres en la Argentina”. Entonces empezaron a escribir.

Hoy, dos años después, la obra está terminada. Estrenará el viernes 19 de junio a las 19 hs. en el foyer del Teatro Auditorium. Luego habrá dos funciones más, el 23 y el 30 de junio, también a las 19 hs, en ese mismo espacio. En todos los casos, la entrada será libre y gratuita.

 

Las formas de contar

La obra fue trabajada desde el concepto de “teatro collage”. “Se trata de un teatro menos tradicional, menos de cuarta pared, menos de presentación, conflicto y resolución”, explica Cecilia D’Angelo, integrante de Dramar, dramaturga y actriz en esta obra. “Es un teatro que funciona con diversos tipos de textos y diversos tipos de estructuras”, señala.

La decisión de realizar la obra en el foyer, en lugar de en una sala, está alineada con esa búsqueda. Del 19 de junio al 5 de julio, el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires llevará adelante allí una exposición de los retratos de las mujeres que ocupaban el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario y la Antesala de Mujeres, Género y Diversidad. Una especie de recreación del salón de Casa Rosada en el foyer del Teatro Auditorium. La obra, entonces, funcionará como una intervención sobre el espacio. A la vez, explica D’Angelo, el escenario no tradicional habilita un modo distinto de relación del público con la pieza teatral, dado que este podrá circular y mirar desde distintos ángulos.

El trabajo de hacer la obra

Las integrantes de Dramar que trabajaron en este proyecto son cuatro. Alicia Falcón, Adriana Derosa y Cecilia D’Angelo, que escribieron y actúan, y Andrea de Aza, que solamente escribió. En escena aparecen también Ana Juarez, actriz externa al colectivo, y Fabiana Ferreira, que ejecuta música en vivo.

“No es fácil escribir en conjunto ni ponerse de acuerdo. Es complejo porque todas tenemos formaciones distintas, aunque complementarias, por suerte. En este caso decidimos dirigir entre todas y creo que fue lo más difícil, porque cuando uno trabaja en teatro y en las otras obras que hicimos siempre había una afuera. Entonces es como que se acata un poco lo que dice la que está afuera. En cambio, estando todas adentro fue bastante más complejo, pero bueno, son cosas que uno va aprendiendo también con el trabajo”, considera D’Angelo.

El proceso de escritura y montaje de la obra fue largo. Tuvo como instancia clave el trabajo del texto con Claudia Quiroga, especialista en creación escénica con perspectiva de género. Las participantes de Dramar tuvieron la posibilidad de participar de una clínica de escritura con ella luego de que su proyecto fuera uno de los seleccionados en una convocatoria del Consejo Provincial de Teatro Independiente. De allí tomaron el concepto de “escritura collage”.

Al terminar el curso, cuenta D’Angelo, volvieron a revisar lo que habían escrito y se encontraron con que mucho de lo que tenían no les gustaba. “Nos parecía que teníamos que hacer un teatro menos tradicional, más performático, más de intervención”, explica. Siguiendo esa idea, y haciendo uso de las herramientas que habían aprendido en el taller, reescribieron el texto.

“Trabajamos con improvisaciones a partir de conflictos que tenían que ver con el desalojo, de ahí surgieron varias escenas que fueron después reescritas por dos de nosotras y algunas escribimos, también, monólogos referidos a las mujeres del salón. Todo esto empieza pareciendo como desencajado, ¿no? Por un lado los monólogos, por un lado las escenas. Pero empezamos a encontrar que la unión entre estas escenas, se daba a partir de esta mujer desalojada. Desalojada de su casa, tomando la casa como el país en un sentido simbólico. Te están echando de tu patria desde lo simbólico”, cuenta D’Angelo. “El eje temático de la obra es el desalojo físico y simbólico de la mujer en la Argentina a partir del 2024”, afirma.

El arte como herramienta para discutir la realidad

“Lo más interesante para mí de esto tiene que ver con que es un trabajo colectivo en muchos sentidos, pero además es un trabajo que integra una realidad, algo que pasó, pero está pasado por el tamiz del arte. Entonces, hay otra mirada, otra reflexión un poco más allá del hecho histórico solamente, de lo que implica un hecho así, ¿no? Que nos quiten a nuestras mujeres de un lugar de reconocimiento”, sostiene D’Angelo.

Para la dramaturga, la potencia de la obra radica, sobre todo, en la posibilidad de detenerse a reflexionar sobre el hecho, algo que muchas veces dificulta la lógica vertiginosa de las noticias. “Es cierto que es muy reciente, pero también es cierto que pasan tantas cosas que todo queda en el olvido. ¿Cuánta gente se acuerda hoy del desalojo del salón de las mujeres? No sé cuánta gente es consciente hoy de la importancia que tiene, siendo un lugar emblemático como es la Casa Rosada, que se supone que es un lugar democrático, un lugar donde está el gobierno de nuestro país”, plantea.

Esta obra, y el resto del trabajo de Dramar, parte de la convicción de que el arte debe tener un compromiso con la realidad. “Cuando uno hace arte está diciendo lo que piensa, está pensando desde dónde quiere habitar este mundo”, afirma D’Angelo. En ese sentido, explica, el hecho de que las funciones de “El Salón de las Mujeres” se realicen durante el mes de junio responde a una decisión deliberada: se trata del mes en el que se conmemora el Ni Una Menos. Así, el colectivo reafirma el sentido de la obra: “Ni una menos tampoco desde lo simbólico. Que ni una menos de estas mujeres no esté representada, no esté reivindicada”.

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