Científicas realizaron un censo de la población de chimangos en Mar del Plata

chimangos en Mar del Plata
Biólogas del CONICET, la UNMDP y la UBA analizaron la abundancia y el comportamiento de estas aves rapaces en Mar del Plata, Chapadmalal, Sierra de los Padres y Batán. Los resultados del trabajo fueron publicados en la revista internacional Urban Ecosystems.

 

Por Agustín Casa

En las últimas dos décadas, el chimango se ha incorporado al paisaje urbano de Mar del Plata. Debido a su crecimiento poblacional en la zona, es habitual observar ejemplares de esta especie a lo largo y a lo ancho de la ciudad: por el aire, en plazas, sobre el suelo en sectores costeros y posados sobre cestos de basura.

Para conocer la abundancia, distribución y comportamiento del chimango (Milvago chimango), desde el Grupo de Vertebrados del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) de Mar del Plata realizaron un censo durante el verano 2022-2023, mediante caminatas por la ciudad y alrededores —Chapadmalal, Sierra de los Padres y Batán—.

Durante diciembre de 2022 y enero de 2023, recorrieron distintas zonas del partido de General Pueyrredon entre las 8 y las 11 de la mañana —horario de mayor actividad de la especie—. En total, el equipo registró 495 chimangos en áreas urbanas y 1.121 en áreas periurbanas y observó ejemplares en el 93 % de las áreas muestreadas. De este modo, revelaron que en el distrito habitan unos 58 chimangos por km² en áreas urbanas y 79 chimangos por km² en zonas periurbanas.

“Notamos que dentro de la ciudad prefieren aquellas cuadrículas con menor circulación de personas. Esto nos demuestra que, si bien están logrando instalarse en el entorno urbano de manera exitosa, aún ajustan su distribución para intentar esquivar las áreas con los niveles más altos de disturbio humano”, señala a Bacap Eugenia Bonetti, licenciada en Ciencias Biológicas, becaria doctoral del CONICET en el Grupo de Vertebrados del IIMyC y coautora del trabajo.

La información recolectada por el grupo de investigación permitió realizar un análisis espacial a escala regional —con la comparación entre ciudad y zonas periurbanas—, a escala de paisaje —con la inclusión de zonas con distintas características socioambientales— y a escala micro —con el estudio de cada una de la cuadrículas recorridas—.

Los resultados de la investigación fueron publicados en el artículo “Multiscale spatial patterns and behavioral variability along an urbanization gradient in a generalist raptor”, publicado en febrero de este año en la revista Urban Ecosystems. El estudio formó parte de la tesis de grado de Abril Marcolongo —egresada de la UBA—, autora principal del trabajo.

Según esta investigación, el chimango alcanza mayor abundancia en niveles intermedios de urbanización y en entornos cultivados o moderadamente modificados, al igual que demostraron trabajos realizados en La Pampa y otras ciudades del país. En paralelo, los mapas de la plataforma eBird —elaborados con datos de ciencia ciudadana— dan cuenta de que la mayor distribución de la especie está en la zona central del país.

chimango
Según el trabajo del Grupo de Vertebrados del IIMyC, en Mar del Plata habitan unos 58 chimangos por km² en áreas urbanas y 79 chimangos por km² en zonas periurbanas. Crédito foto: Eugenia Bonetti.

Nuevos vecinos

Hace unos 20 años, el grupo de Vertebrados del IIMyC no tenía registrados ejemplares de chimango en la zona céntrica de Mar del Plata. Sin embargo, en dos décadas su distribución cambió de forma notoria y en la actualidad se los puede observar en cantidad en zonas altamente urbanizadas. “Esta exitosa expansión se debe a una combinación de características propias de la especie y a las enormes oportunidades que les brinda el nuevo entorno”, sostiene Bonetti.

La bióloga afirma que Mar del Plata y sus alrededores proporcionan un ambiente adecuado para el desarrollo de las poblaciones de chimango, ya que la especie utiliza recursos de la ciudad de manera opcional sin abandonar ambientes naturales.

La integrante del Grupo de Vertebrados del IIMyC indica que la forma en la que la ciudad ha crecido, sobre todo hacia el sur, entrelazándose con áreas rurales y reservas, genera “un mosaico de ambientes” del cual el chimango saca un enorme provecho.

“Dentro de la ciudad, estas aves encuentran sitios de nidificación y alimento constante, ya sea de origen antrópico (como la basura) o presas animales (insectos, pichones de paloma, pequeñas aves, roedores). Pero, a muy corta distancia, tienen a su disposición la tranquilidad del periurbano, donde el disturbio humano es mucho menor. Salir del centro para buscar zonas más calmas no es un problema para un ave de vuelo ágil”, comenta Bonetti.

En esta línea, agrega que en estudios actuales que realizan en la zona han observado que los chimangos “hacen viajes diarios desde la ciudad hacia la periferia para congregarse formando grupos de miles de individuos y pasar la noche juntos en ´dormideros´, como ocurre, por ejemplo, en el barrio Los Acantilados”. En este marco, considera que “las áreas periurbanas ofrecen los amplios espacios verdes y abiertos que necesitan para desplegar sus vuelos, vocalizar e interactuar antes de dormir”.

“Mar del Plata le ofrece al chimango, al igual que al turista, una inmensa variedad de opciones. Esta gran heterogeneidad ambiental que presenta la ciudad y su periferia permitiría que las poblaciones de chimangos cubran a la perfección todos sus requerimientos biológicos y ecológicos”, resalta Bonetti.

dormidero de chimangos
Dormidero de chimangos en la zona sur de Mar del Plata. Crédito foto: Juan Esteban Dajil.

Aves oportunistas

Uno de los datos destacados del trabajo es que los chimangos utilizan el suelo en áreas urbanas con mucha menos frecuencia que en zonas periurbanas. “Aunque estudios previos indican que toleran bien la presencia humana en ambos entornos, este ajuste espacial demuestra que intentan minimizar el estrés provocado por el alto y constante disturbio urbano, alejándose del tráfico de vehículos y del paso de peatones”, dice Bonetti.

También detectaron el oportunismo de estas aves rapaces para alimentarse de basura, escena que se repite en zonas urbanas y periurbanas. En esta línea, la bióloga señala: “Al evaluar su alimentación, no hallamos diferencias en la cantidad de chimangos comiendo de la basura al comparar ambos ambientes, pero sí observamos una relación directa: a mayor cantidad de bolsas de basura presentes, mayores son los eventos de consumo. Esto subraya su enorme capacidad oportunista para aprovechar los recursos disponibles, sin importar si están en el centro o en las afueras”.

Al mismo tiempo, el grupo observó que hay mayor tendencia al agrupamiento y grupos más grandes de chimangos en áreas periurbanas y que en esas zonas se producen mayores peleas entre animales de la misma especie, en comparación con la ciudad.

“Esto está íntimamente ligado a cómo se distribuye el alimento en cada ambiente: en la periferia, la comida suele ser efímera y se concentra en puntos específicos, lo que favorece que se agrupen de forma oportunista para alimentarse en conjunto y más rápido”, explica Bonetti. 

“En la ciudad —continúa— los recursos antrópicos, como la basura, son más abundantes y tienen una distribución mucho más regular. Como la distribución de los chimangos acompaña a la de estos recursos, en el entorno urbano los individuos pueden dispersarse más, reduciendo la necesidad de formar grandes grupos”.

Además, en el análisis a escala local —en cuadrículas de 300 por 300 metros— el equipo notó que el chimango prefiere zonas homogéneas con fuentes de alimentación estable y menos disturbio humano.

“Esto nos demuestra que el chimango selecciona su hábitat de formas distintas y complejas. A gran escala, aprovecha la enorme heterogeneidad de toda Mar del Plata; pero a pequeña escala, en el día a día de su territorio local, elige su propio rincón de homogeneidad, tranquilidad y presencia constante de basura”, asevera.

chimango en Mar del Plata
Los chimangos son aves oportunistas. Es habitual verlos alimentándose de basura. Crédito foto: Eugenia Bonetti.

El cuervo sudamericano

El chimango es un ave rapaz de dieta generalista —consume desde insectos hasta carroña—. Su distribución se extiende desde el sur de Bolivia y Brasil hasta Tierra del Fuego. Posee garras y pico en forma de gancho, que emplea para atrapar a su presa y desgarrar el alimento.

Es un depredador tope muy oportunista a la hora de alimentarse y con gran adaptación al ambiente y a adoptar nuevos hábitos. “Estas habilidades le permiten explotar eficientemente recursos de origen antrópico, llegando incluso a aprender a abrir contenedores de basura para alimentarse”, destaca Laura Biondi, doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET en el Grupo de Vertebrados del IIMyC y coautora del estudio.

La especialista remarca que las ciudades pueden ser entendidas como refugios para estas aves, a pesar del tráfico y la contaminación lumínica y sonora. Esto se debe a que las urbanizaciones presentan una menor presión de depredadores naturales, temperaturas más cálidas y estables, y una inmensa disponibilidad de alimento predecible.

“Las edificaciones e infraestructuras urbanas les brindan nuevas oportunidades y sitios seguros para nidificar y posarse. Todo esto lo convierte en un exitoso ´adaptador urbano´, una especie capaz de sacar el máximo provecho de los subsidios de las ciudades sin perder su capacidad de prosperar en ambientes rurales o naturales”, cuenta Biondi.

La ampliación de las tierras productivas y la expansión de las ciudades propició el avance de los chimangos hacia entornos urbanos, donde lograron adaptarse a las condiciones ambientales.

“A lo largo del tiempo, los pastizales pampeanos originales han sufrido una pérdida significativa y se han convertido, principalmente, en una matriz agrícola y ganadera. Esta continua modificación de los ambientes naturales suele obligar a muchas especies a desplazarse hacia nuevos sitios. En paralelo, durante las últimas décadas, la ciudad de Mar del Plata se ha expandido de forma continua, avanzando directamente sobre áreas rurales y periurbanas donde el chimango ya estaba presente. Sin embargo, gracias a su inmensa adaptabilidad, en lugar de verse desplazada por el avance del cemento, la especie logra quedarse, colonizar estas nuevas áreas urbanizadas y aprovechar las oportunidades del entorno. Esta combinación de factores territoriales y biológicos explica en gran medida su actual éxito poblacional en la ciudad”, explica Biondi.

Sobre el reciente trabajo científico, la investigadora reconoce que “fue sorprendente encontrar cómo, con solo unos pocos kilómetros de distancia y cambios en las características del ambiente, el chimango puede ajustar su comportamiento y ecología para adecuarse a los diferentes escenarios”.

“Esto refleja su enorme plasticidad y potencial adaptativo, y da crédito a uno de sus conocidos sobrenombres: el cuervo sudamericano”, concluye.

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