Argentina encara con solidez la segunda fase de las Ventanas FIBA que tendrán al Polideportivo Islas Malvinas como escenario de sus tres compromisos como local.
Por Florencia Cordero
El primer examen rumbo al Mundial de Qatar 2027 está aprobado para la Selección argentina de básquet. Con cinco victorias y una sola derrota, el equipo dirigido por Pablo Prigioni cerró la primera fase de los Clasificatorios FIBA con buenas sensaciones y ahora se prepara para afrontar el tramo más exigente del camino. En ese desafío, Mar del Plata tendrá un papel protagónico: el Polideportivo será escenario de tres partidos como local en la segunda fase.
La ciudad volverá a recibir a la Selección en un momento importante del proceso. El primer partido será el 27 de agosto frente a Puerto Rico, mientras que en noviembre llegarán dos nuevos compromisos ante Bahamas y Canadá. Serán encuentros que tendrán un peso determinante en la pelea por la clasificación y también una oportunidad para que el público marplatense vuelva a acompañar al equipo nacional.
El regreso de la Selección a Mar del Plata también tendrá un componente simbólico. Fue en el Polideportivo Islas Malvinas donde, en febrero de 2023, Argentina sufrió la dolorosa eliminación del último Mundial tras caer ante República Dominicana, poniendo fin a una racha de más de cuatro décadas de presencias consecutivas en la cita máxima. Dos años y medio después, el escenario será el mismo, pero el contexto es muy diferente: el equipo llega fortalecido, con una base consolidada y la posibilidad de dar un paso decisivo hacia Qatar 2027.
Argentina llegará a esa instancia con un balance positivo. Después de un comienzo con algunos altibajos, el seleccionado encontró mayor solidez, cerró la fase inicial con tres triunfos consecutivos y consiguió dos victorias de enorme valor como visitante frente a Uruguay y Panamá.


Más allá de los resultados, una de las mejores noticias fue volver a ver a buena parte de sus referentes compartiendo cancha. Facundo Campazzo y Gabriel Deck, figuras del Real Madrid de España, junto a Leandro Bolmaro, de gran rendimiento en Olimpia Milano de Italia, fueron protagonistas de un equipo que empieza a encontrar identidad y que, puertas adentro, tiene claro que todavía queda mucho por construir.
“Tenemos mucho margen de mejora y eso nos motiva muchísimo para seguir construyendo”, señaló Campazzo, quien destacó la confianza que transmite Pablo Prigioni y la importancia de seguir creciendo como grupo.
El capitán argentino también dejó una frase que resume el espíritu de esta etapa: “Si le agregamos el deseo, el hambre, el realmente querer escribir nuestra propia historia en este nuevo grupo, creo que cosas buenas van a pasar”.
Esa búsqueda también aparece en la mirada del entrenador. Prigioni, actual entrenador asistente de los Minnesota Timberwolves en la NBA, valoró la posibilidad de contar con un plantel más completo y empezar a descubrir hasta dónde puede llegar esta Selección. “Soy el que más cree en ellos. Creo que con todo el equipo completo, el equipo no tiene techo hoy mismo. Si seguimos trabajando, tiene mucho potencial”, expresó el coach.
El desafío, justamente, estará en transformar esa ilusión en rendimiento dentro de la cancha. Las Ventanas FIBA tienen una dificultad particular: poco tiempo de preparación y jugadores que llegan desde diferentes puntos del mundo. Por eso, cada encuentro ganado adquiere un valor especial.


“Muchos chicos hace bastante que venimos de las inferiores jugando juntos en la Selección. Está bueno ver a cada uno más maduro, con otra cabeza. Eso se disfruta”, explicó Bolmaro, reflejando una de las características de este grupo: la continuidad de una camada que creció con la camiseta argentina.
Deck, por su parte, volvió a remarcar el significado de representar al país. “Defender la Selección es un orgullo. Muchos chicos quisieran estar acá y estamos nosotros, así que tenemos que hacerlo con honor”, afirmó.
Con Canadá, Puerto Rico y Bahamas como próximos rivales, Argentina sabe que la segunda fase presentará un escenario mucho más exigente. Pero también llegará con una base importante: un récord favorable, referentes comprometidos y la sensación de que este equipo todavía tiene capítulos por escribir.
No será una serie de amistosos ni una simple escala en el calendario internacional. Cada partido tendrá peso específico en la pelea por la clasificación y cada victoria acercará a la Selección al objetivo de volver a disputar una Copa del Mundo. El respaldo del público marplatense, históricamente identificado con el básquet y con la Selección, volverá a convertirse en un aliado importante para un equipo que afrontará sus compromisos más exigentes del proceso.
Después de una buena primera fase, Argentina tendrá ahora la oportunidad de confirmar su crecimiento frente a exigentes equipos del continente. El camino hacia Qatar 2027 entra en su etapa decisiva y Mar del Plata será uno de los escenarios donde comenzará a definirse esta nueva historia del básquet argentino de Selección.
