Cuando la respuesta a la inseguridad es comprar un arma

Después de distintos hechos delictivos y mientras comerciantes y vecinos expresan públicamente su preocupación por la inseguridad, armerías advierten un aumento de las consultas de personas que buscan armas para protegerse. “Tener un arma de fuego es una responsabilidad”, advirtió el abogado penalista Maximiliano Orsini.

“Yo estoy armado”. “Ahora tengo un arma”. “Me compré una escopeta”. Las frases comenzaron a repetirse el lunes frente a Tribunales, durante la manifestación de comerciantes y vecinos que reclamaban por la inseguridad y apoyaban a Ulises Cristiano, el comerciante detenido por matar a un adolescente de 16 años durante un supuesto intento de robo.

Más allá de las posiciones alrededor de ese caso, los testimonios dejaron expuesto otro fenómeno: hay vecinos que frente al miedo y la sensación de desprotección empiezan a considerar la compra de un arma como una respuesta posible.

¿Es solamente una expresión surgida al calor de la protesta o ese interés también se percibe en las armerías?

Maximiliano Orsini, abogado penalista y apoderado legal de Universal Arms, ubicada en Alvarado 1599, aseguró que durante los últimos meses registraron un incremento de las consultas y también de personas que llegan directamente con la decisión de adquirir un arma.

“A partir de los hechos de inseguridad que se han registrado en los últimos meses en la ciudad, se han acercado muchas personas a preguntar y otras decididas directamente a comprar”, explicó Orsini.

Según señaló, una parte importante de quienes llegan al comercio atravesaron previamente un hecho delictivo en su vivienda. Algunos buscan asesoramiento para convertirse en legítimos usuarios, adquirir un arma y comenzar a practicar tiro.

El abogado vinculó esa decisión con una sensación de vulnerabilidad posterior al delito. Incluso contó que algunos clientes expresan abiertamente que quieren estar preparados ante la posibilidad de volver a sufrir un ingreso a su vivienda.

“Se sienten más seguros al tener un arma porque han llamado a la Policía, la Policía no ha llegado, ven que no hay rondines”, sostuvo Orsini, quien consideró que ese comportamiento aparece como “una consecuencia de la ausencia del Estado”.

Un nuevo perfil entre quienes buscan armas

 

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El fenómeno que describen desde Universal Arms no estaría relacionado solamente con una mayor cantidad de consultas. Orsini también observa cambios en el perfil de las personas interesadas en adquirir armas de fuego.

Uno de ellos se da entre las mujeres.

“El cambio que se perfila es que las mujeres antes iban a comprar un gas pimienta para seguridad y hoy ya directamente compran un arma”, señaló. Según su experiencia, hay mujeres que comienzan a realizar cursos de tiro, concurren a polígonos y buscan armas para su seguridad.

Entre quienes buscan un arma para tener en sus viviendas, Orsini mencionó particularmente las pistolas 9 milímetros y las escopetas. Pero frente a ese interés creciente introdujo una primera advertencia: comprar un arma no debería ser una decisión impulsiva tomada a partir del miedo.

“Tenemos un fenómeno en redes sociales, de muchos reels que no ayudan, que incitan a armarse y la realidad es que puede ser una solución y a la vez no”, planteó.

Para el abogado, quien decide tener un arma debe estar preparado no solamente desde el conocimiento técnico, sino también desde lo emocional y psicológico. Y recordó que precisamente por eso existen requisitos estatales para acceder legalmente a ellas.

“Tener un arma de fuego es una responsabilidad”

Foto de armas de Universal Arms, Alvarado 1599.

En medio de una discusión pública atravesada por hechos violentos y reclamos de mayor seguridad, Orsini buscó diferenciar el derecho a adquirir legalmente un arma de la idea de que estar armado represente, por sí mismo, una solución.

“Hay que estar preparado, hay que estar decidido y hay que entender que un arma es una responsabilidad”, afirmó.

Esa responsabilidad empieza mucho antes de un eventual uso: implica saber manipularla, determinar dónde se guarda y quiénes pueden acceder a ella dentro de una vivienda.

Sin embargo, Orsini considera que detrás del creciente interés que percibe existe también un cambio en la forma en que las personas interpretan la violencia delictiva. “Antes se utilizaba un arma como un medio para asustar y poder cometer el ilícito y hoy ya cometen el ilícito y disparan”, sostuvo.

Según su análisis, eso lleva a algunas víctimas a considerar que entregar sus pertenencias ya no garantiza que no serán atacadas y, a partir de ese razonamiento, aparece la decisión de armarse.

“Es la vida de él o es mi vida, o es la vida de él o es la vida mía y de mi familia”, describió Orsini sobre el razonamiento que, según observa, hacen algunos de quienes llegan a comprar un arma.

Qué se necesita para comprar legalmente un arma

La adquisición legal de un arma de fuego en Argentina está regulada por el Registro Nacional de Armas (RENAR) y requiere, como primer paso, obtener la Credencial de Legítimo Usuario (CLU).

De acuerdo con la información oficial del organismo, la CLU habilita a una persona a adquirir, registrar y poseer armas de fuego. El trámite es personal y actualmente se realiza de manera digital mediante la plataforma MiRENAR.

Entre las condiciones generales se encuentran ser mayor de 18 años; acreditar identidad y residencia; no registrar antecedentes penales; declarar el domicilio donde será guardada el arma; acreditar aptitud psicofísica; demostrar un medio lícito de vida y acreditar la idoneidad en el manejo de armas, que es certificada por un instructor de tiro habilitado. La CLU tiene una vigencia de cinco años.

Una vez obtenida la condición de legítimo usuario, cada arma adquirida debe contar además con su correspondiente tenencia.

Y allí aparece una diferencia fundamental: tener legalmente un arma no significa estar autorizado a circular armado.

La tenencia permite mantener el arma en poder de su titular y transportarla para fines lícitos, pero durante ese traslado debe encontrarse descargada y separada de sus municiones.

La portación, en cambio, es una autorización diferente que permite llevar el arma en condiciones de uso inmediato. Los criterios para otorgarla fueron actualizados recientemente por el RENAR y contemplan, entre otros requisitos, ser legítimo usuario vigente, tener registrada el arma, contar con aptitud psicofísica e idoneidad específica para manejo y porte, no registrar antecedentes y acreditar un medio lícito de vida. Además, el organismo realiza un análisis del riesgo y las circunstancias particulares que justifican la solicitud.

El límite de la legítima defensa

La otra cuestión que aparece inmediatamente cuando alguien decide tener un arma para proteger su vivienda es qué ocurre si efectivamente la utiliza contra otra persona.

Orsini remarcó que poseer legalmente el arma no significa que cualquier utilización quede automáticamente amparada por la legítima defensa.

El abogado explicó que ante un hecho concreto deberán analizarse las circunstancias en las que se produjo la agresión y la respuesta de quien se defendió. La Justicia será finalmente la encargada de determinar si se dieron los requisitos necesarios para considerar que existió legítima defensa.

Por eso, frente al clima social que observa alrededor de la inseguridad, Orsini trazó un límite entre la decisión legal de adquirir un arma y la idea de utilizarla como una forma de justicia por mano propia.

“La ciudadanía tiene que entender que no es tan simple utilizar un arma y matar a una persona”, señaló.

Y advirtió sobre los discursos que pueden incentivar una respuesta violenta frente al delito: “La conducta no es ser un vengador de Hollywood, la conducta es tratar de prevenir, evitar, no buscar”.

Para Orsini, una expansión de la idea de que cada ciudadano debe responder a la inseguridad por sus propios medios puede tener consecuencias todavía más graves.

“Hay personas que incitan el odio, la violencia, a armarse y están jugando en un límite que van a provocar un baño de sangre en la ciudad”, advirtió.

La conclusión del abogado vuelve entonces al punto de partida. Comprar un arma legalmente es posible. Utilizarla tiene consecuencias que exceden por mucho la decisión de tenerla en casa.

“Vos utilizás mal un arma y vas preso y respondés con el patrimonio”, cerró.

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