El trío integrado por Daniel Maza, Hernán Jacinto y Pipi Piazzolla realizarán doble función en Bajo Tierra el sábado 2 de agosto.
Daniel Maza, Hernán Jacinto y Pipi Piazzolla presentan en Bajo Tierra Club de Jazz: “Vivo en Bebop” (Los Años Luz Discos), su primer disco como trío, grabado en marzo de 2024 en el emblemático club de música de la ciudad de Buenos Aires.
Serán dos presentaciones el sábado 2 de agosto, a las 20 y a las 22, en el nuevo espacio ubicado en Pellegrini 2575 (en Torres de Manantiales). Las entradas están a la venta por Passline o en boletería.
El álbum que interpretarán en esta ocasión contiene la magia de tres de los mejores músicos de la escena actual, destacados en la composición y la destreza de su instrumento. El repertorio de “Vivo en Bebop” incluye nueve temas como la canción uruguaya: “Dedos” y “Blumana”, de Ruben Rada, “Santanita” (Rada/Fattoruso), “Esa tristeza” y “Nombre de bienes”, de Eduardo Mateo; bolero: “Eclipse”, de Margarita Lecuona y “Cuenta conmigo”, de Chico Novarro; “Footprints”, de Wayne Shorter y “A la final, chorizo”, de Eduardo Pinto.
Tres referentes de la escena rioplatense
Daniel Maza, con su bajo firme y envolvente, es una fuerza imparable que carga consigo la riqueza rítmica de la música uruguaya. A través de sus cuerdas fluye una energía que atraviesa géneros con una fluidez natural, capaz de sostener un bolero o un tema de jazz con la misma maestría. Maza no solo interpreta, sino que teje un diálogo constante con sus compañeros, dejando que cada silencio sea tan importante como cada nota.
Hernán Jacinto, en el piano, es la brújula que orienta cada tema hacia territorios inesperados. Su estilo es un equilibrio perfecto entre lo técnico y lo emotivo, con melodías que parecen surgir desde un lugar profundo, como si las teclas fueran meros conductos para algo más grande. Su capacidad para interactuar con Maza y Piazzolla, para abrir espacios de improvisación y permitir que la música respire, es lo que da al trío una sensación de libertad que trasciende cualquier estructura.
Pipi Piazzolla, heredero de un apellido que carga la historia del tango, aporta una visión rítmica que juega constantemente entre lo explosivo y lo sutil. Su batería es una extensión de su propio cuerpo, capaz de marcar tiempos precisos o de desmoronarse en una explosión de percusiones improvisadas. Piazzolla no solo acompaña, sino que guía, empujando al trío hacia terrenos donde lo predecible desaparece y solo queda la pura emoción del instante.
La magia del trío radica en su enfoque musical: la improvisación. No se atan a fórmulas ni repiten esquemas. Cada interpretación es un momento nuevo, una conversación en la que los temas cambian de forma en cada presentación. La libertad de poder moverse entre géneros—del jazz al bolero, de la canción uruguaya a la experimentación más pura—hace que el trío no conozca fronteras. Como ellos mismos afirman, lo que sucede en el escenario es siempre distinto, irrepetible.