Rechazaron las acusaciones de “triangulación” y defendieron la iniciativa en el predio lindero al Faro de la Memoria. Mientras tanto, la Justicia Federal realizó una inspección ocular en el lugar para determinar si fue parte o no del circuito represivo durante la última dictadura cívico-militar.
La polémica por el proyecto para instalar una microdestilería de gin artesanal junto al Faro de la Memoria sumó un nuevo capítulo luego de que representantes de la empresa Restinga y de la Sociedad de Fomento Faro Norte respondieran a las denuncias planteadas en las últimas semanas por organismos de derechos humanos y abogados querellantes.
Las explicaciones surgieron en el marco de una entrevista con BACAP en la que abordaron los principales puntos cuestionados: el origen del expediente, la supuesta triangulación del predio, el canon establecido y el impacto del proyecto en el barrio.
El proyecto de la microdestilería
La iniciativa presentada, y aprobada, en el Concejo Deliberante propone desarrollar en el predio municipal una microdestilería turística y recreativa, con visitas guiadas, espacios gastronómicos y actividades vinculadas a la producción artesanal de gin.
Según la presentación del proyecto, el espacio buscaría convertirse en un “destino sensorial” donde los visitantes puedan conocer el proceso de destilación, recorrer un jardín botánico con las especies utilizadas en la bebida y participar de experiencias gastronómicas y recreativas.
Entre las actividades previstas se incluyen un restaurante con cocina de autor, un bar especializado en coctelería con destilados propios, una microdestilería abierta al público, un invernadero de botánicos y un parque con senderos y espacios de descanso.
La supuesta triangulación
Uno de los puntos cuestionados por los organismos de derechos humanos en una de las denuncias presentadas fue la supuesta existencia de una “triangulación” entre la empresa, la sociedad de fomento y el municipio para acceder al predio.
Franco Regalini, representante de BURBARREL S.A., la firma propietaria de la marca Restinga, rechazó esa interpretación.
“En realidad nosotros firmamos un convenio de partes para trabajar en conjunto con la sociedad de fomento y después se lo presentamos a la municipalidad”, explicó.
Según señaló, el acuerdo establece que ambas partes desarrollen el proyecto en el terreno municipal.
“Nunca en el convenio mismo dice que sea de una sola parte. Nuestro convenio es con la sociedad de fomento”, afirmó.
“Ese predio no fue un centro clandestino de detención”
Otro de los cuestionamientos al proyecto está vinculado con la cercanía del terreno al Faro de la Memoria y a la ex Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (ESIM), donde durante la última dictadura funcionó un centro clandestino de detención.
Desde la empresa Restinga sostienen que el predio donde se proyecta la microdestilería no forma parte del área señalada oficialmente como sitio de memoria.
Franco Regalini explicó que, antes de avanzar con la iniciativa, realizaron consultas legales para determinar la situación del terreno.
“Cuando empezamos a investigar el lugar, nuestro abogado nos explicó que existe una ley nacional que marca los centros clandestinos de detención. Esa parcela no figura”, afirmó.
Según detalló, la normativa identifica otras parcelas vinculadas al sitio de memoria.
“Marca la parcela tres y cuatro y nosotros estamos en la uno. Somos linderos, pero no fue un centro clandestino de detención”, sostuvo.
El representante de la firma también señaló que el terreno se encuentra a unos 300 metros del Faro de la Memoria, por lo que considera que no corresponde incluirlo dentro del área donde funcionó el centro clandestino.
El canon y la inversión
Otro de los cuestionamientos gira alrededor del monto del canon establecido para el uso del predio.
Regalini explicó que el canon anual fijado inicialmente fue de 3 millones de pesos, monto que —según indicó— debía abonarse tanto al municipio como a la sociedad de fomento.
“Hoy serían tres millones para el municipio y tres para la sociedad de fomento”, señaló.
También sostuvo que el proyecto requiere una inversión inicial importante y que el canon suele ser menor en los primeros años de desarrollo. “Estamos hablando de un predio abandonado que conlleva una inversión muy grande”, afirmó.
Mientras las obras permanezcan paradas por la medida cautelar de la Justicia Federal, la empresa ha solicitado no abonar el canon.
Un parque abierto al público
Desde la empresa también remarcaron que el proyecto prevé la creación de un parque abierto al público con acceso libre.
“La idea es que sea un parque público-privado donde cualquier persona pueda entrar con su reposera, tomar mate, recorrer el jardín botánico, ir al mirador, pasar el día”, explicó Regalini.
El predio, según detalló, contaría con senderos interpretativos con QR, miradores hacia el mar y espacios educativos vinculados a la producción de bebidas artesanales, además de actividades gastronómicas y ferias para productores locales y permanecería abierto al público desde las 10 de la mañana a las 12 de la noche.
La visión de la Sociedad de Fomento
Desde la Sociedad de Fomento Faro Norte, su presidente Federico defendió el proyecto y aseguró que el objetivo principal fue recuperar un espacio que —según describió— se encontraba abandonado.
“Era un predio totalmente abandonado, donde habían ocurrido hechos violentos y de inseguridad”, sostuvo.
El dirigente barrial explicó que la entidad había iniciado gestiones para hacerse cargo del cuidado del terreno y que, en ese contexto, surgió el vínculo con la empresa.
“Nosotros nos acercamos como lo hacemos con todas las empresas que conviven en el barrio. Después de un tiempo la gente de Restinga nos acercó esta idea y decidimos avanzar”, explicó.
Obras y mejoras para el barrio
Según los impulsores del proyecto, entre las mejoras previstas para el sector se incluyen iluminación en el acceso público a la playa, la construcción de una garita de colectivo y la instalación de cámaras de seguridad.
También afirmaron que el emprendimiento podría generar alrededor de 75 puestos de trabajo, que serán ocupados por la Sociedad de Fomento Faro Norte y gente del barrio.
Además, señalaron que el canon que reciba la sociedad de fomento se destinaría a mejoras en el barrio y al sostenimiento de actividades comunitarias, como pintar y acondicionar la sala de salud.
Inspeccionó del predio en busca de posibles evidencias
Mientras continúa el debate, la causa judicial que investiga la posible vinculación del terreno con el circuito represivo de la última dictadura sigue su curso.
El miércoles 22 se realizó una inspección ocular en el predio lindero al Faro de la Memoria, ordenada por el juez federal Santiago Inchausti, titular del Juzgado Federal Nº3 de Mar del Plata.
Del procedimiento participaron peritos de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la Gendarmería, representantes de organismos de derechos humanos, funcionarios municipales, integrantes de la empresa Restinga y miembros de la sociedad de fomento Faro Norte.
El objetivo de la diligencia fue evaluar las condiciones del terreno y determinar la factibilidad de realizar estudios de prospección, como los que fueron solicitados por la querella para buscar posibles evidencias vinculadas a crímenes de la dictadura.
Según se explicó durante la inspección, el tamaño del predio y la presencia de raíces en el suelo podrían dificultar un escaneo completo del terreno, por lo que los peritos analizarán qué sectores podrían ser objeto de futuras pericias.
El informe técnico de Gendarmería será ahora clave para definir los próximos pasos en la investigación judicial.
