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julio 8, 2026

La pericia de Gendarmería no halló indicios de enterramientos clandestinos en el bar junto al Faro

El estudio geofísico ordenado por el juez federal Santiago Inchausti analizó con georradar tres sectores del terreno ubicado junto al Faro de la Memoria. Detectó anomalías propias de raíces, humedad y materiales de relleno, pero concluyó que no existen alteraciones del subsuelo compatibles con procesos de inhumación dentro de la profundidad investigada. El informe será determinante para resolver el futuro de las obras en el lugar.

Durante dos días, un equipo de especialistas de Gendarmería Nacional recorrió metro por metro el predio donde la Restinga instalará un bar, junto al Faro de la Memoria. Empujaron lentamente un georradar sobre senderos, sectores arbolados y espacios intervenidos. Cada pasada registró lo que ocurre debajo de la superficie para responder una sola pregunta: si existían evidencias físicas que justificaran la hipótesis de que allí pudieran encontrarse enterramientos clandestinos vinculados con el terrorismo de Estado.

La respuesta quedó plasmada en un informe pericial de 19 páginas al que accedió BACAP. Tras analizar los registros obtenidos en los tres sectores delimitados por la Justicia, Gendarmería concluyó que las anomalías detectadas corresponden a raíces, humedad, piedras, cascotes y otros materiales presentes en el subsuelo, y que no presentan características compatibles con alteraciones asociables a procesos de inhumación dentro del rango de profundidad investigado.

La conclusión constituye el principal respaldo técnico con el que contará ahora el juez federal Santiago Inchausti para resolver el expediente que desde hace meses mantiene paralizadas parte de las obras previstas en el predio ubicado sobre la avenida de los Trabajadores al 5700.

Una discusión que llegó a la Justicia

La intervención de Gendarmería fue ordenada en el marco de la causa impulsada por la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Víctimas del Terrorismo de Estado del Centro y Sudeste de la Provincia de Buenos Aires, que planteó la posibilidad de que el terreno integrara el antiguo predio vinculado a la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (ESIM) y pudiera contener evidencias de delitos de lesa humanidad.

Frente a esa hipótesis, el juez dispuso suspender determinadas intervenciones en el lugar hasta contar con una evaluación científica independiente sobre el estado del subsuelo.

El trabajo fue realizado por la División Prospección Geofísica de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de Gendarmería Nacional, integrada por un antropólogo, un licenciado en Criminalística especializado en prospección geofísica, un criminalista, un fotógrafo judicial y un auxiliar criminalístico.

Cómo funciona un georradar

A diferencia de una excavación, el georradar permite estudiar el terreno sin romper el suelo.

El equipo emite ondas electromagnéticas que penetran distintas capas del subsuelo y registran los cambios que encuentran durante su recorrido. Cuando las ondas rebotan de manera diferente, generan lo que los especialistas denominan «anomalías»: alteraciones que luego deben ser interpretadas para determinar si corresponden a fenómenos naturales, estructuras construidas por el hombre o eventuales excavaciones antiguas.

El propio informe aclara que una anomalía no implica por sí misma la existencia de un enterramiento. Por el contrario, puede deberse a raíces, piedras, conductos, diferencias de humedad, rellenos o modificaciones propias del terreno. La tarea pericial consiste justamente en interpretar esas respuestas utilizando criterios geofísicos y antropológicos.

Más de 90 barridos del terreno

Las tareas se desarrollaron los días 10 y 11 de junio. Primero se delimitaron las áreas ordenadas por el juzgado, se realizó el relevamiento planimétrico  y fotográfico y luego comenzó la adquisición de datos mediante georradar.

Los especialistas trabajaron sobre tres sectores identificados como N°1, N°2 y N°4:

  • En el Sector 1 completaron 32 registros utilizando antenas de distintas frecuencias para mejorar la cobertura de la superficie analizada.
  • En el Sector 2 efectuaron 35 escaneos.
  • En el Sector 4 realizaron otros 30.

Qué encontraron debajo del suelo

El estudio sí detectó distintas anomalías en los tres sectores inspeccionados.

Sin embargo, todas compartían una característica: aparecían a escasa profundidad —entre 30 y 50 centímetros, según el sector— y presentaban formas compatibles con elementos naturales o con intervenciones superficiales del terreno.

En el Sector 2, las respuestas registradas fueron atribuidas principalmente a estructuras radiculares de los árboles existentes en el lugar y a la presencia de humedad en el subsuelo.

En el Sector 4, además de respuestas asociadas a raíces y humedad, los peritos detectaron una reflexión superficial compatible con un objeto metálico, sin que ello modificara la evaluación general del área prospectada.

El Sector 1, donde se utilizaron antenas de 400 y 900 MHz para ampliar el análisis, mostró nuevamente anomalías superficiales compatibles con raíces y pequeñas estructuras ya existentes en el terreno, sin indicadores de perturbaciones significativas del subsuelo.

La conclusión de la pericia

Tras integrar toda la información obtenida, Gendarmería elaboró una síntesis que resume el resultado del estudio.

Los especialistas sostuvieron que las anomalías identificadas son compatibles con estructuras radiculares, conductos de pequeñas dimensiones, piedras, cascotes y otros materiales de relleno presentes en el subsuelo.

Además señalaron que el predio presenta sectores que fueron objeto de intervenciones y obras de acondicionamiento recientes, circunstancia que también puede explicar heterogeneidades superficiales detectadas durante los relevamientos.

Por ese motivo concluyeron que ninguna de las respuestas registradas presenta características geofísicas compatibles con alteraciones del subsuelo asociables a eventos de inhumación dentro del rango de profundidad investigado.

El próximo paso

Con la incorporación de este informe al expediente, el juez Inchausti ya cuenta con el principal estudio técnico que había ordenado antes de resolver el conflicto.

Según pudo saber BACAP, el magistrado considera que el resultado de la prospección no aporta elementos que sostengan la hipótesis de enterramientos clandestinos en el sector analizado, por lo que en los próximos días podría quedar sin efecto la cautelar que limitó las obras en el predio.

La resolución judicial todavía no fue dictada, pero la pericia de Gendarmería representa, hasta el momento, la evaluación técnica más exhaustiva realizada sobre el lugar y marca un punto de inflexión en un expediente que durante meses mantuvo abierta una discusión sobre el alcance histórico y judicial de ese terreno.

Qué significa que la pericia haya dado «negativa»


¿Gendarmería dijo que nunca hubo cuerpos en ese lugar?

No. La pericia no hace una afirmación histórica sobre lo que pudo haber ocurrido décadas atrás. Lo que establece es que, con la metodología utilizada y dentro de la profundidad alcanzada por el estudio, no se detectaron alteraciones del subsuelo compatibles con procesos de inhumación.


Entonces, ¿qué encontró el georradar?

Sí encontró anomalías. Pero los especialistas concluyeron que corresponden a elementos habituales del terreno: raíces de los árboles, humedad, pequeñas estructuras, piedras, cascotes, materiales de relleno e incluso una respuesta atribuible a un objeto metálico superficial.


¿Por qué eso es importante?

Porque el georradar registra cualquier cambio en el subsuelo. El trabajo de los peritos consiste justamente en determinar si esas anomalías son compatibles con una excavación o enterramiento, o si tienen un origen natural o constructivo. En este caso, el informe concluyó que las respuestas registradas no presentan características asociables a eventos de inhumación.


¿Se excavó el terreno?

No. La medida ordenada por el juez fue una prospección geofísica mediante georradar, una técnica no invasiva que permite estudiar el subsuelo sin remover tierra. El equipo emite ondas electromagnéticas que generan imágenes de las distintas capas del terreno para identificar posibles alteraciones.


¿Qué consecuencias puede tener el informe?

La decisión corresponde exclusivamente al juez federal Santiago Inchausti. Sin embargo, la pericia era el principal estudio técnico que había ordenado antes de resolver el conflicto por las obras en el predio, por lo que sus conclusiones pasan a ser una pieza central del expediente.


¿La pericia cierra definitivamente la discusión?

Desde el punto de vista técnico, el informe de Gendarmería concluye que no encontró evidencias geofísicas compatibles con enterramientos en los sectores analizados y dentro del rango de profundidad investigado. Eso no impide que las partes puedan cuestionar el estudio o solicitar nuevas medidas, pero sí representa la evaluación científica más exhaustiva realizada hasta el momento sobre el predio y será uno de los principales elementos que deberá valorar el juez al dictar su resolución.

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