La UCIP registró una caída del 4,9% en las ventas respecto del año pasado, mientras que UTHGRA advirtió que la ocupación hotelera y el consumo estuvieron por debajo de otros inviernos. Ambos sectores señalaron que el mejor movimiento se concentró en un solo fin de semana y que la recuperación sigue sin llegar.
Las vacaciones de invierno dejaron un alivio para la actividad económica de Mar del Plata, aunque lejos de representar una recuperación. Tanto la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) como la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA) coincidieron en que el movimiento turístico resultó inferior al de otros años y que el mayor flujo de visitantes no alcanzó para revertir la caída que vienen atravesando distintos sectores.
Mientras la cámara empresaria informó una baja del 4,9% en las ventas respecto de las vacaciones de invierno del año pasado, el sindicato de hoteleros y gastronómicos sostuvo que el movimiento fue «moderado» y remarcó que solo un fin de semana mostró niveles aceptables de actividad.
Según el relevamiento realizado por el Departamento de Estudios Sociales y Económicos de la UCIP en los principales centros comerciales a cielo abierto de la ciudad, la menor cantidad de visitantes y un consumo más contenido explicaron el retroceso de las ventas.
«Pese a las bajas expectativas previas de los comerciantes para estas vacaciones de invierno, producto de la caída del consumo, se percibió poca afluencia turística en la ciudad. Si bien la situación mejoró levemente durante la segunda semana, no alcanzó para lograr una comparación positiva respecto del año anterior», señaló el presidente de la entidad, Blas Taladrid.
El dirigente resumió el panorama con un diagnóstico claro: «Menos gente y con menor poder de consumo explican la caída de ventas registrada durante estas vacaciones de invierno en Mar del Plata«.
El informe también muestra que cuatro de cada diez comerciantes consideraron que las expectativas no se cumplieron, mientras que casi otro 39% sostuvo que solo se alcanzaron parcialmente. Apenas poco más de dos de cada diez afirmaron que la temporada respondió a lo esperado.
En cuanto al movimiento de público, el 44,9% de los comerciantes calificó la afluencia como regular, el 28,6% como buena y el 26,5% como mala.
Un solo fin de semana fuerte
Desde UTHGRA el balance fue similar. El gremio explicó que el primer fin de semana comenzó con apenas un 25% de ocupación hotelera y que recién durante el segundo fin de semana algunos establecimientos alcanzaron entre el 40% y el 45%, aunque muchos permanecieron por debajo de esos niveles. Para el cierre del receso, las reservas rondaron el 35%.
«Se terminó trabajando bien un solo fin de semana, el del medio. Ya anticipábamos que no había grandes expectativas porque las reservas venían bajas. Y finalmente el movimiento no alcanzó para compensar la caída de la actividad que venimos teniendo durante el año», sostuvo el secretario general Pablo Santín.
El dirigente agregó que predominó un turismo de estadías cortas —de dos o tres noches— y con un nivel de consumo moderado o bajo.
«La gente cuida mucho el bolsillo, acorta sus estadías lo más que puede y reduce sus gastos. Eso se siente directamente en el consumo en los establecimientos», afirmó.
Consumo retraído y pedido de mayor promoción
Pese al amplio calendario de actividades culturales, recreativas y turísticas que ofreció la ciudad durante el receso, desde UTHGRA consideraron necesario reforzar la promoción de Mar del Plata para incentivar la llegada de visitantes durante todo el año.
En ese sentido, Santín destacó que la hotelería y la gastronomía continúan siendo uno de los principales motores de la economía local, aunque advirtió que el sector sigue sintiendo el impacto de la pérdida del poder adquisitivo y de la disminución de los viajes registrados durante los últimos fines de semana largos.
Así, tanto empresarios como trabajadores coincidieron en el balance final: las vacaciones de invierno aportaron algo de movimiento y permitieron un leve respiro para algunos rubros, pero estuvieron lejos de revertir un año marcado por la retracción del consumo y una actividad turística que todavía no logra recuperar los niveles de temporadas anteriores.
