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Mar del Plata, AR
agosto 24, 2026

Concedieron el arresto domiciliario al comerciante que mató a un adolescente

La Justicia de Garantías rechazó la excarcelación de Ulises Cristiano, pero ordenó morigerar las condiciones de su detención para que continúe el proceso desde su casa. Vecinos y comerciantes se manifestaron en Tribunales. El caso volvió a exponer el creciente malestar por la inseguridad y una respuesta que empieza a aparecer entre algunos comerciantes: armarse para proteger sus negocios.

El reclamo por la inseguridad que durante las últimas semanas ganó las calles tuvo este lunes un nuevo escenario: Tribunales. Comerciantes y vecinos se concentraron para reclamar la libertad de Ulises Abel Cristiano, detenido por haber matado a tiros a Sebastián Nazareno García, un adolescente de 16 años, durante un supuesto intento de robo en la madrugada del domingo 16 de agosto.

Cristiano fue trasladado desde la Unidad Penal 44 de Batán hasta Tribunales para prestar declaración y dar su versión de lo ocurrido. Su abogado, Gonzalo Lamenza, sostiene que el comerciante actuó en legítima defensa.

Tras una breve audiencia, la jueza de Garantías Rosa Frende rechazó la excarcelación extraordinaria presentada por la defensa de Cristiano, pero sí le otorgó una morigeración en las condiciones de detención y dispuso el arresto domiciliario.

De esta manera, el comerciante dejará la Unidad Penal 44 de Batán y continuará el proceso en su vivienda, pero detenido.

Mientras el imputado permanecía dentro del edificio judicial, afuera se reunieron comerciantes y vecinos que respaldaron esa interpretación del episodio y reclamaron su libertad.

La convocatoria incluso modificó la rutina interna de Tribunales. Según pudo saber BACAP, policías recomendaron a funcionarios judiciales que no ingresaran sus vehículos al estacionamiento interno porque, ante la manifestación, recién podrían retirarlos alrededor de las 17. La advertencia hizo que durante la mañana el estacionamiento tuviera muchos menos autos de lo habitual.

Los manifestantes, sin embargo, remarcaron el carácter pacífico de la concentración.

“Somos simples vecinos que venimos a apoyar pacíficamente”, explicó Iván del Palacio, comerciante, referente en reclamos vinculados con la seguridad y responsable de la página de Instagram Robos MDP. También reconoció que la movilización no podía condicionar lo que resolviera la Justicia: “Que seamos 100, 200 o 100.000 acá no va a cambiar la decisión de la Justicia, porque la Justicia debería ser independiente. Simplemente venimos a demostrar nuestro apoyo y nuestro descontento ante la situación”.

Qué se investiga

Cristiano se encontraba junto a otro hombre dentro de una Toyota Hilux estacionada en la zona de Champagnat y Saavedra. Según la hipótesis que sostiene su defensa, seis personas que circulaban en tres bicicletas se acercaron al vehículo e intentaron abrir sus puertas.

En ese contexto, el comerciante realizó varios disparos. García recibió tres impactos, uno en el pecho y dos en los hombros, y murió en el lugar.

Otro adolescente, de 15 años, que habría integrado el mismo grupo llegó posteriormente herido al Hospital Interzonal General de Agudos. Inicialmente dijo haber sido víctima de un intento de robo en una estación de servicio, aunque luego reconoció que formaba parte del grupo que había llegado hasta la camioneta y señaló que García fue baleado cuando se acercó al vehículo.

La investigación todavía busca determinar con precisión qué sucedió en esos segundos, que serán centrales para determinar si existieron los presupuestos necesarios para considerar que Cristiano actuó en legítima defensa, como sostiene su abogado.

El comerciante se encontraba en el lugar porque durante la noche anterior habían ingresado a robar a su negocio, dedicado a la venta de productos químicos, artículos de limpieza, cosmética y perfumería. La persiana había quedado dañada y, debido al fin de semana largo, no había podido conseguir a una persona que la reparara. Por eso decidió permanecer durante la madrugada custodiando el establecimiento.

“Uno está atento constantemente”

El caso encontró una sensibilidad particular entre comerciantes que durante los últimos meses sufrieron robos o modificaron sus rutinas ante el temor de ser víctimas de un delito.

Sebastián tiene un negocio sobre Juan B. Justo, cerca del comercio de Cristiano. En diez años, aseguró, nunca había sufrido un robo hasta que hace aproximadamente un mes violentaron la persiana y la vidriera de su local. En ese mismo período, contó, también entraron dos veces a robar a la propiedad donde viven familiares suyos.

“En el horario de trabajo uno está atento constantemente”, resumió. Según su descripción, el comerciante termina incorporando el riesgo de un robo como una variable cotidiana y hasta calcula cómo reaccionar para reducir las consecuencias: “Uno como comerciante saca la cuenta de qué manera, a la hora de un robo, vas a perder menos”.

Su testimonio también permite dimensionar por qué el caso Cristiano generó identificación entre parte de los comerciantes. Sebastián conoce su negocio y sostuvo que la acumulación de episodios de inseguridad suma una presión adicional a las dificultades habituales de sostener un comercio.

“Si a todo eso le tenés que sumar la inseguridad, que venís a la mañana y está el negocio palanqueado, o te entraron a robar de día o te intentaron robar de noche, y afrontar todos los problemas que uno afronta, yo creo que lo que le pasó a este hombre también es producto del estado mental que uno sufre”, planteó.

Sin embargo, aun cuando manifestó su apoyo al comerciante detenido, fue más cauteloso al definir jurídicamente lo sucedido.

Comerciantes armados

Detrás de la manifestación y del expediente judicial aparece otra discusión. ¿La inseguridad está llevando a comerciantes y vecinos a armarse?

Los tres comerciantes consultados por BACAP hicieron referencia al fenómeno.

Sebastián aseguró que él también es legítimo usuario de armas de fuego y relacionó su decisión directamente con la inseguridad. “Uno se defiende no porque quiere, porque la situación lo encuentra”, señaló. Para él, tramitar la condición de legítimo usuario y comprar un arma surge de “tomar conciencia de la realidad de la situación que uno está viviendo”.

Del Palacio hizo una distinción relevante respecto de la situación de Cristiano: sostuvo que el comerciante tenía credencial de legítimo usuario y tenencia, pero no autorización para portar el arma, cuestión que forma parte de la investigación judicial.

Al ser consultado sobre si observa un crecimiento de personas armadas, respondió que sí. “Muchos, no solamente comerciantes, muchos vecinos se están armando porque la situación ya no da para más y, al no tener respuesta de las autoridades, la gente empieza a elegir armarse para protegerse”, afirmó. Para Del Palacio, ese fenómeno expresa “parte del miedo y parte del abandono estatal”.

David, comerciante de la zona del Puerto que participó de la manifestación, dio una respuesta similar. Aunque aseguró que este año no sufrió robos porque trabaja “a puerta cerrada”, reconoció conocer comerciantes que tienen armas y consideró que se convirtieron en un mecanismo de defensa.

“No es lo que sería normal en una sociedad, que nos estemos matando entre todos”, admitió, antes de resumir el dilema que, según su mirada, enfrentan quienes toman esa decisión: “Es ellos contra mi familia, mi comercio, mi vida”.

Un reclamo que excede el caso

La concentración frente a Tribunales se produjo en un momento en el que la inseguridad ocupa cada vez más espacio en la agenda pública marplatense.

Durante las últimas semanas, sociedades de fomento llevaron su preocupación hasta la Banca 25 del Concejo Deliberante y distintos sectores vecinales comenzaron a organizarse para reclamar respuestas ante los robos y hechos violentos.

El caso Cristiano agregó ahora una nueva dimensión a esa discusión. Ya no solamente se debate qué hace el Estado frente al delito, sino también qué ocurre cuando quienes sienten que no encuentran protección empiezan a buscar respuestas por sus propios medios.

La Justicia deberá resolver qué responsabilidad penal le corresponde a Cristiano y si las circunstancias en las que disparó permiten sostener la legítima defensa planteada por su abogado. Mientras tanto, el episodio dejó expuesto un clima que atraviesa a una parte de los comerciantes de Mar del Plata: miedo, hartazgo y la idea, cada vez más verbalizada, de que para proteger sus negocios deben hacerlo ellos mismos.

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