La Justicia Federal homologó una suspensión del juicio a prueba por dos años para Patricia Kadgien y su esposo, imputados por encubrimiento agravado en el caso de Retrato de una dama. Además, el cuadro expoliado durante el nazismo será restituido a la familia del galerista neerlandés Jacques Goudstikker.
El caso del cuadro robado por el nazismo que apareció más de 80 años después en una vivienda de Mar del Plata encontró una salida judicial. El juez federal Santiago Inchausti homologó un acuerdo de suspensión del juicio a prueba para Patricia Kadgien, hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien, y su esposo, quienes habían sido imputados por encubrimiento agravado tras tener en su poder Retrato de una dama.
La resolución establece que el matrimonio deberá cumplir durante dos años una serie de reglas de conducta y realizar una donación conjunta de $4.800.000 a la cooperadora del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. A cambio, el proceso penal queda suspendido y, si durante ese período cumplen con todas las condiciones impuestas, no llegarán a juicio.
Además, el cuadro será restituido a la familia de Jacques Goudstikker, el comerciante de arte neerlandés cuya colección fue expoliada durante la ocupación nazi de los Países Bajos.
La resolución se tomó en una audiencia ante el juez Inchausti, con intervención del fiscal federal Carlos Martínez, quien llevó adelante la investigación.
El acuerdo para evitar el juicio


La suspensión del juicio a prueba estará vigente durante dos años. En ese período, Kadgien y su esposo deberán respetar las reglas de conducta establecidas por la Justicia, entre ellas fijar un domicilio y comunicar cualquier modificación a la Unidad Fiscal.
Además, el matrimonio deberá pagar en conjunto $4.800.000 en concepto de donación a la cooperadora del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata.
El acuerdo contiene otra condición central para resolver el conflicto: los imputados renunciaron a cualquier derecho que pudieran reclamar sobre “Retrato de una dama” y prestaron su conformidad para que la obra sea restituida a la familia Goudstikker.
“Tienen que cumplir con las reglas de conducta que establece el artículo 27 bis del Código Penal. Fundamentalmente tienen que fijar un domicilio que no pueden cambiar sin comunicación de la Unidad Fiscal y se estableció el pago de una donación”, detalló Martínez.
El cierre del expediente, sin embargo, todavía no es definitivo. Al tratarse de una suspensión del juicio a prueba, dependerá del cumplimiento de las condiciones establecidas durante los próximos dos años.
Una obra expoliada por el nazismo y encontrada en Mar del Plata
La investigación desarrollada por el fiscal federal Carlos Martínez, a cargo del Área de Atención Inicial de la Unidad Fiscal, comenzó el 25 de agosto de 2025, a partir de las denuncias presentadas por INTERPOL Argentina y la Dirección General de Aduanas (DNA), que depende de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Las presentaciones indicaban que la obra, denunciada como sustraída por funcionarios del régimen nazi a Goudstikker durante la ocupación de Ámsterdam, se encontraría en una vivienda de la ciudad de Mar del Plata.
A partir de esta información, se realizaron distintos allanamientos para ubicar el cuadro, uno de ellos en el domicilio de la hija de un exfuncionario nazi y su pareja.
El 3 de septiembre, el abogado que representaba a los sospechosos entregó el cuadro en la sede de la Unidad Fiscal. Así, se resguardó la pintura que luego fue puesta a disposición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, hasta tanto se pueda determinar a quién corresponde su entrega definitiva.
En la audiencia de formalización, celebrada al día siguiente, el fiscal Martínez les atribuyó a la mujer y a su pareja el delito de encubrimiento agravado, previsto en el artículo 277 inciso 1 apartado b) e inciso 3 apartado a) del Código Penal. Además, remarcó que “el delito de encubrimiento imputado debe ser entendido como conexo a delitos de lesa humanidad”.
La Unidad Fiscal Mar del Plata, encabezada por el fiscal general Daniel Adler, recibió posteriormente los resultados de los peritajes realizados sobre la obra. Los especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo concluyeron que la pintura podría atribuirse al artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”, y no a Giuseppe Ghislandi, como se había considerado inicialmente.
Los expertos también estimaron que la obra podría alcanzar un valor de 250.000 euros.
Una restitución sin precedentes
Para Martínez, la particularidad del caso no radica únicamente en el origen de la obra, sino también en la forma en que se consiguió su restitución.
“El delito que se les imputó era el de encubrimiento agravado porque consideramos que el hecho precedente es especialmente grave porque estaba vinculado en un contexto de genocidio”, sostuvo.
Según explicó el fiscal, existen numerosos antecedentes internacionales de obras y objetos expoliados por el régimen nazi que fueron recuperados y devueltos a sus propietarios o descendientes, aunque esas restituciones se produjeron generalmente a través de acuerdos privados o gestiones realizadas por las familias.
“Es un caso muy particular que nosotros entendemos que no tiene precedentes en la Justicia. Incluso te diría que mundialmente, ya que se logró disponer una restitución en carácter judicial”, señaló Martínez.
“En general, otras veces que han aparecido obras de arte u objetos que habían sido robados o expoliados durante la Segunda Guerra Mundial por el nazismo se fueron devolviendo, pero con convenios privados o porque la gente iba apareciendo y los familiares hacían la gestión. Pero es la primera vez que se hace a través de una causa judicial”, afirmó.
El fiscal también destacó que la investigación y la solución alternativa se alcanzaron en aproximadamente un año, algo que vinculó con la implementación del sistema acusatorio en la Justicia Federal.
“Más que obtener una pena es obtener la reparación del estado de cosas anterior al delito”, resumió Martínez sobre el objetivo de la salida alcanzada.
Para el fiscal, la restitución también permite avanzar en el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por Argentina respecto de la persecución del tráfico ilícito y la reparación vinculada a obras de arte robadas o expoliadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Más de ocho décadas después del despojo sufrido por Jacques Goudstikker durante la ocupación nazi de los Países Bajos, y después de que la pintura reapareciera inesperadamente en Mar del Plata, “Retrato de una dama” finalmente volverá a manos de la familia de la que fue arrancada.
